CREACIONES QUE SERÁN PARTE DE LA OTAKU CON
Bebés terroríficos se preparan para aterrizar en Bariloche
Hace unos años, Mónica Filet acompañó a su marido, el ilustrador Claudio Aboy, famoso por los trabajos de Star Wars que hace para Disney, a una convención del mundo del cómic que se realizó en Río Gallegos.
En esa localidad de la provincia Santa Cruz, salió a caminar y, en un puesto donde vendían cosas antiguas, encontró un muñeco de bebé derruido.
En esa figura, ella observó a un zombi. Tras comprarla, le hizo arreglos y la transformó en un personaje que se vinculaba a la visión que había tenido cuando la tuvo por primera vez frente a ella.
Hoy, ese bebé zombi la acompaña a todos lados. Incluso han tomado vuelos juntos. “Le encanta pasear”, bromea Mónica.
Más allá de la anécdota, aquella primera creación disparó la idea de realizar un emprendimiento basado en ese tipo de figuras.
Al proyecto lo bautizó Bebé de Terror y, con esa propuesta, participará en la convención Otaku Con, que se desarrollará en Bomberos, Beschtedt 279, el 5 y el 6 de agosto.
Antes de comenzar a pensar siquiera en modificar muñecos rotos para darles una nueva y “terrorífica” vida, Mónica ya tenía la costumbre de reciclar cosas que encontraba por la calle. “Si me sirve para algo que tengo ideado hacer, lo levanto”, cuenta.
En la actualidad, algunos cartoneros que la conocen, cuando se topan con uno de esos bebotes en desuso, se lo alcanzan.
Además, recorre ferias en diversas plazas de Buenos Aires, en busca, no solo de muñecos, sino también, por ejemplo, de indumentaria que le sirva para realizar la vestimenta.
Tiene como regla no comprar cosas en buen estado. Y, si en medio de un conjunto de figuras que adquiere, aparece una sin daño, en lugar de metamorfosearla en una de sus creaciones terroríficas, la arregla para que esté mejor aún y se la obsequia a una nena que vive junto a su casa.
De manera paralela a Bebé de Terror, continúa con una actividad que realiza desde hace tiempo, inclinada netamente a un público pequeño, donde el horror no está presente. Bajo el nombre de Regalos Motefi, hace, entre otras cosas, almohadones con dibujos infantiles que se pueden colorear y luego lavar para volver a pintar.
Igualmente, no es casualidad que aquel muñeco que encontró en Río Gallegos haya devenido en la empresa terrorífica, porque siempre tuvo un costado inclinado hacia esa veta. Si bien no es de mirar muchas películas “de miedo”, sí le agrada leer historias que estremecen.
Ese gusto por lo aterrador la ha llevado a realizar, con esos muñecos de bebé, invenciones como Frankenstein, zombis diversos, a Hannibal Lecter (basado en El silencio de los inocentes), El joven manos de tijera (donde una tapa de una máquina de escribir antigua se convirtió en los dedos/cuchillos típicos de Edward), Freddy Krueger, Pinhead (del filme Hellraiser) y muchos otros.
En general, al ver un muñeco, imagina en qué lo puede transformar. Por ejemplo, recuerda la vez que encontró uno que directamente la hizo pensar en Danny DeVito en el rol que llevó adelante en Batman regresa, de Tim Burton: el Pingüino. “Quedó muy bueno”, recuerda ahora, y cuenta que fue uno de los que más le dolió “dejar ir”, como se refiere a cuando vende uno de sus productos.
“Es un arte para decorar; no se trata de un juguete para chicos”, aclara Mónica, quien dice que la gente suele comprar sus creaciones para ambientar sitios. Así, señala que, más allá de terminar en casas, suelen adquirirlas para negocios donde tatúan, como así también para oficinas y demás locales.
Para ella, sus invenciones “no conforman un terror grosero, porque no dejan de ser algo tierno”.