2023-07-20

CLAUDIO ABOY VENDRÁ A BARILOCHE

George Lucas le compró una pintura y ahora trabaja para Disney

La historia de Claudio Aboy ha ingresado en la leyenda de los ilustradores argentinos.

Hace casi una década y media recibió un correo electrónico.

El remitente decía LucasFilm y era una invitación a participar de un proyecto de la empresa.

Claudio creyó que se trataba de una especie de broma.

Tiempo después, de manera general, envió a todos sus contactos una tarjeta virtual por fin de año.

La que llegó a la dirección desde la que había recibido aquel mensaje tuvo respuesta.

Le insistían con la propuesta.

Él, una vez más, no contestó.

Pero, a los dos días, lo llamó un mexicano que trabajaba para la empresa.

Así fue que una pintura centrada en Obi-Wan Kenobi, el personaje de Star Wars preferido de Claudio, pasó a estar en el Skywalker Ranch, de George Lucas, en California.

Incluso, tras aquella conversación telefónica donde se dio cuenta de que el asunto era verdad, le llegó una carta firmada por el propio cineasta, que hoy se encuentra enmarcada en su casa.

En alguna ocasión, Claudio ha dicho que aquella fue la primera ilustración que hizo del universo Star Wars, pero luego, en los vericuetos de la memoria, encontró un recuerdo que llegó para desmentir sus propios dichos.

Así, evoca: “Cuando se estrenó el Episodio IV, la primera película de Star Wars, tenía alrededor de dieciochos años y estaba de novio con una chica que viajó a Estados Unidos. En aquel tiempo las películas no se estrenaban de forma simultánea, salían allá primero. Cuando ella volvió, trajo una revista donde había una foto chiquita del afiche del filme y me fascinó sin todavía haberlo visto. Recuerdo que, con lupa, miraba la foto y la reproduje en una ilustración de unos cincuenta por setenta centímetros”.

“Ese fue mi primer trabajo de Star Wars, lo hice para mí, por gusto, y desde ese momento fui fan”, resalta.

La imagen a la que Claudio hace referencia es la del póster con una gama de azules de fondo, donde se ve a la princesa Leia y a Luke Skywalker, con la máscara de Darth Vader detrás.

Claudio, cuando finalmente vio la película, se percató que los rostros de la imagen publicitaria no correspondían a los de los actores Carrie Fisher y Mark Hamill. “Eso me llamó la atención”, recapitula, y apunta: “Años después, al trabajar con la compañía y volverme más fanático de la saga, me enteré de que ese fue un concept art previo al casting de la película. No podían ilustrar a los protagonistas porque todavía no los habían elegido, así que hicieron algo genérico. A mí, me encantó la paleta de colores, la dinámica que tiene el póster”.

En aquel momento en que copió aquella imagen publicitaria, lejos estaba de imaginar que años después él se encargaría de hacer varios afiches de Star Wars que los fanáticos desearían tener casi como si se tratara de un santo grial llegado de una galaxia muy, muy lejana.

Tras aquella llamada de un empleado de LucasFilm y de la carta de George Lucas, más allá de la pintura que le compraron, realizó un par de trabajos para la compañía.

“Años después, cuando la empresa se vendió a Disney, me consultaron si quería seguir haciendo cosas y mandaron el contrato para formar parte del grupo de trabajo. Cuando anexaron Marvel, preguntaron si quería hacer lo mismo”, relata.

De esa manera, también hizo diseños vinculados a Falcon y el Soldado del Invierno, Black Widow y Loki, por ejemplo.

Pero la labor más fuerte de Claudio, que también se desempeñó para DC Comics, tiene que ver con el universo de Star Wars. “Para mí, es un gusto; era fan de la saga antes de trabajar para ellos”, señala quien en su infancia también era amante de los superhéroes, tanto de DC como de Marvel.

Así, este hombre, que comenzó a dibujar desde muy chico, puede decir que los sueños –o incluso lo impensado– pueden convertirse en realidad.

En la actualidad, ediciones limitadas de sus pósters se venden en páginas de internet especializadas y en los parques temáticos de Disney.

De joven, Claudio estudió dibujo en la escuela de Carlos Garaycochea, sitio en el que años después sería profesor.

Pero lo de dibujar, para él, era un asunto para compartir con los allegados, les regalaba creaciones a sus seres queridos.

Por aquel entonces, participaba de un negocio familiar.

Su padre tenía una fábrica de limpieza y productos químicos para la industria automotriz, y allí trabajaba junto a su hermano.

La cuestión es que, en un vaivén económico de los tantos que tuvo y tiene la Argentina, las ventas disminuyeron y el dinero no alcanzaba.

Surgió la necesidad de buscar empleo en otro lado.

De esa forma, ingresó en una agencia de publicidad.

“Trabajé mucho tiempo en el ámbito publicitario, ahí empecé. Eso es anónimo, porque no suele figurar la firma del ilustrador. Mi intención de hacerme, de alguna manera, conocido dentro del medio gráfico me hizo pasar rápidamente, sin dejar la publicidad, al rubro editorial”, cuenta, y cita: “En la Argentina trabajé, por ejemplo, para la revista Noticias, Conozca Más, la Playboy nacional…”.

“De forma paralela, hacía lo que realmente me gustaba: fantasía. Mandaba material al exterior, porque acá ya no existían editoriales de cómics que, sobre todo, compraran trabajos de portada”, explica, y ahonda: “El ilustrador, en general, a diferencia del historietista, que hace el interior del cómic, se dedica a las tapas y a los pósters”. 

“Así, de a poco, me fui convirtiendo en portadista de editoriales de cómics de Alemania, Italia, Estados Unidos…”, amplía.

“Un buen día tuve la oportunidad de entrar a trabajar a DC Comics… Tiempo después me convocaron desde LucasFilm para Star Wars”, resume quien será parte de la Otaku Con, la convención que se desarrollará el 5 y el 6 de agosto en Bomberos, Beschtedt 279.

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Él tiene ganas de aprovechar la visita y, en ese marco, brindar una charla, con el fin de “estimular a la gente, sobre todo a los jóvenes que dibujan, decirles que se puede vivir de eso”.

En tal sentido, expresa: “En el rubro de la fantasía no es tan fácil hacerlo específicamente para la Argentina, pero sí se puede trabajar, desde acá, para el exterior”.

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