TAMBIÉN QUERÍA ACORTAR SU FRENTE
Alves Ferreira se quitó grasa abdominal y consultó por cirugía de nariz
Uno de los testimonios que la defensa había planteado como fundamental para sostener la teoría del caso, relacionada a la autopercepción femenina del acusado de asesinar a Eduarda Santos de Almeida, no pareció aportar elementos que refuercen esa línea, más bien lo contrario.
Esteban de Luca, médico especialista en cirugía plástica, estética y reparadora, fue otro de los testigos que las partes convocaron a declarar en el marco del juicio oral y público por jurados populares de Fernando Alves Ferreira, el acusado de cometer el homicidio triplemente calificado de Eduarda Santos.
En su presentación, recordó que el acusado fue paciente suyo y que lo atendió en su consultorio en varias ocasiones, en las que avanzaron en el proceso que concluyó el 23 de septiembre de 2020, cuando concretó una intervención quirúrgica destinada a reducir la cantidad de grasa abdominal. Se trató, según detalló, de una intervención netamente estética que requirió un día de internación antes del alta médica.
Según recordó el galeno, Alves Ferreira se identificó como Fernando y ese nombre asentó en la historia clínica, al tiempo que, a su criterio, se presentó con características masculinas. Señaló que en todas las ocasiones que lo atendió ingresó solo al consultorio, aunque él supo que alguien quedaba afuera, en la sala de espera, al cuidado de los hijos, sin haber podido observar de quién se trataba.
Ante las preguntas de las partes, el especialista en cirugía plástica, estética y reparadora afirmó que en ningún momento Alves Ferreira mencionó que quería adquirir características de un cuerpo femenino ni planteó que se trataba de un proceso previo tendiente a concretar la transición al género femenino y enfatizó que la intervención realizada es una cirugía genérica, que suelen hacerse tanto hombres como mujeres.
En las consultas previas, además, Alves Ferreira se había interesado en una cirugía para su nariz, que también fue definida por el profesional como una práctica habitual para ambos géneros, y en otra más atípica, que tampoco se podía atribuir a un género en especial, para achicar el largo de la frente.
Ante las preguntas de las partes, De Luca insistió: “Ambas son normales para hombres o mujeres, no es un implante mamario o la inyección de grasa en los glúteos”, que, según afirmó, son más marcadamente requeridas en el género femenino.