UN DETENIDO ENOJADO
Le negaron la prisión domiciliaria y amenazó al juez: "Me voy a encargar de que la pases mal"
Julio César Araya permanecerá detenido provisoriamente en un calabozo de la comisaría Segunda del Centro Cívico, luego que el juez Sergio Pichetto rechazara la petición defensiva de beneficiarlo con prisión preventiva domiciliaria. Cumplió varias condenas y ahora está implicado en otras causas que lo tienen como protagonista de diversos delitos contra la propiedad.
El juez de Garantías Sergio Pichetto, rechazó el planteo del defensor oficial Nelson Vigueras y con ello negó la posibilidad de morigerar las condiciones del sujeto ampliamente conocido en el ámbito delictivo local, a partir de su largo historial de vinculación con el hampa. Vigueras se quejó de la actual condición de detenido con prisión preventiva en la comisaría Segunda del Centro Cívico y, ante la entidad de los delitos que le reprochan, reclamó que le concedan el beneficio de permanecer con arresto domiciliario. La petición fue rechazada por los fiscales Facundo D'Apice y Silvia Paolini, y el juez aceptó sus argumentos, resolviendo en definitiva en el sentido que plantearon los representantes del Ministerio Público Fiscal.
Molesto por la determinación que adoptó el magistrado, Araya reaccionó de mala manera e increpó al magistrado cuando este abandonaba la sala una vez cerrada la audiencia en la que se discutió la situación y soltó una frase intimidatoria: "Yo me voy a encargar de que la pases mal mientras esté acá, siempre". La situación quedó ahí.
Araya había sido imputado semanas atrás por dos hechos ocurridos en los primeros días de mayo. Fue formalizado por robo simple y encubrimiento, y se determinó que permanezca detenido mientras se completa la investigación del caso.

El primero de los hechos investigados ocurrió el 6 de mayo de 2023, en horas de la tarde, en un domicilio de Cacique Calfucurá al 400, ocasión en la que se apoderó de un smart tv y una notebook.
En la ocasión, utilizando un cortafierros rompió el candado del portón de un taller que hay en el domicilio y de allí tomó dos formones con los cuales violentó la puerta trasera de la vivienda principal. Una vez dentro sustrajo los elementos antes señalados y se retiró a pie por calle Calfucurá en dirección a calle Mapuches, donde fue visto por una vecina mientras llevaba el televisor y la computadora bajo el brazo.
En su recorrido, continuó por Mapuches en dirección al barrio Quinta 51 donde finalmente lo perdieron de vista, no sin antes tomar fotografías y filmar videos, donde se lo ve a Araya llevando los elementos propiedad de la víctima, vestido de color negro con guantes. Las imágenes se viralizaron por redes sociales.

Los vecinos lo fotografiaron y filmaron "con las manos en la tele". (Foto archivo)
El segundo hecho atribuido ocurrió al día siguiente, en horas de la mañana, cerca de la intersección de las calles Pasto Verde y Waldo Belloso de esta ciudad, ocasión en la que, con otra persona, tuvo en su poder diversos elementos que habían sido robados de un domicilio de la calle Mapuches al 6300, en abril.
Según la descripción de la fiscalía, Araya fue descubierto en este segundo hecho, a instancias del primero, porque cuando fue visto con el televisor y la computadora bajo el brazo, los vecinos lo siguieron, filmaron y fotografiaron. Más tarde, ya con el apoyo de la Policía, llegaron al domicilio de Araya y lo encontraron acompañado de su pareja. Casualmente, la mujer tenía puestas unas zapatillas que habían sido robadas en abril. Con la orden de allanamiento se requisó el domicilio, y se encontraron varios elementos denunciados en aquel robo, pero como no se lo pudo vincular directamente con el hecho, le imputaron el encubrimiento al recibir elementos que debió sospechar de procedencia dudosa.
Poco más atrás en el tiempo, en el mes de marzo, Araya había sido imputado junto a su pareja, por diversos hechos de robo ocurridos en El Bolsón. En concreto, le atribuyeron una tentativa de robo ocurrida el 7 de marzo cuando fue sorprendido en el interior de una vivienda por los propietarios que llegaron justo al lugar. Por el hecho también fue imputada su pareja, Verónica Gabriela Salas, quien era justamente la que conducía el Volkswagen Fox gris en el que se desplazaban y en el que habían sido vistos por la Comarca.
En esa ocasión también le atribuyeron haber golpeado a un efectivo policial, bajo la figura de atentado contra la autoridad.
Además de esas causas, Araya registra condenas cumplidas y legajos en los que es investigado.