Cuáles fueron los 5 magnicidios más famosos de la historia
El hecho de que un hombre de 35 años haya sido detenido por apuntar con un arma, a pocos centímetros de la cabeza, a la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, conmovió a todos.
Por motivos que se desconocen, la pistola, cargada con cinco balas de calibre 380, no se disparó a pesar de estar engatillada, razón por la que Fernández pudo salvar su vida y evitar ser víctima de un magnicidio.
A lo largo de la historia reciente, son muchos los magnicidios cometidos contra personas relevantes. Sin ir muy lejos, el más reciente ocurrió el pasado 8 de julio cuando el ex primer ministro japonés,Shinzo Abe, fue abatido a tiros durante la celebración de un mitin político en plena campaña electoral. Justo un año antes, el 7 de julio de 2021, fue el presidente de Haití, Jovenel Moise, el que fue asesinado a manos de un grupo de hombres armados que entraron en su residencia de Puerto Príncipe.
Los cinco magnicidios que sacudieron al historia
John Kennedy
Sin duda, uno de los magnicidios más sonados de toda la historia fue el del presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy en 1963 tras recibir dos disparos mortales mientras circulaba en el vehículo presidencial por la ciudad de Dallas. Cinco años después, su hermano, Robert Kennedy, también murió asesinado durante la campaña electoral en California. Ese mismo año, en 1968, en plena lucha por los derechos de las personas negras, murió de un disparo en la cabeza el activista Martin Luther King mientras saludaba a sus seguidores desde un balcón en Memphis.
Indira Gandhi
En la mañana del 31 de octubre de 1984, la primera ministra de la India, Indira Gandhi, se disponía a salir de su casa para ser entrevistada por el actor británico Peter Ustinov, quien estaba rodando un documental para la televisión irlandesa. Pero apenas pudo dar dos pasos cuando tres de sus guardaespaldas la acribillaron con una pistola y un fusil recortado. Fueron 30 las balas que impactaron en su cuerpo. Dos de los guardias arrojaron las armas al suelo y el que se identificaba como Beant dijo: “hecho lo que tenía que hacer. Tú haz lo que quieras”. En los siguientes minutos, los oficiales de la Policía de Fronteras Tarsem Singh Jamwal y Ram Saran capturaron y mataron a Beant, mientras que Satwant fue arrestado gravemente herido por los otros guardaespaldas, junto al tercer cómplice que intentaba escapar.
Cinco años después del magnicidio Satwant fue ahorcado junto al cómplice Kehar. Beant era uno de los guardias de mayor confianza de Gandhi, a quien conocía desde hacía diez años, Satwant tenía 22 años en el momento del asesinato y había sido asignado guardia de la primera ministra tan solo cinco meses de su asesinato. La prensa tardó más de diez horas en informar de lo ocurrido.
Shinzo Abe
Shinzo Abe en julio de este año recibió dos disparos en pleno discurso político. Fue un político determinante para Japón de los últimos 20 años (Primer Ministro de 2006 a 2007 y de 2012 hasta 2020 cuando renunció). Llegó al poder con el Partido Liberal Demócrata (PLD) como el Primer Ministro más joven desde 1945, pero con una estirpe familiar ultraconservadora que marcó su vida de “halcón”: su padre fue Ministro de Relaciones Exteriores en la posguerra y su abuelo Nobusuke Kishi fue ministro del gabinete de guerra del almirante Tojo, participando de la decisión de bombardear Pearl Harbor. De hecho, fue preso por crímenes de guerra pero no condenado por el Tribunal Militar de Tokio, mediante el acuerdo político con EE.UU de tener una fuerza de choque contra la China comunista (luego fue dos veces Primer Ministro y estrechó lazos con los norteamericanos).
Jovenel Moise
La madrugada del 7 de julio de 2021 fue asesinado el presidente de Haití, Jovenel Moïse, en su residencia privada por un comando de 28 supuestos mercenarios, la mayoría colombianos.
Un año después, la investigación, con un amplio dosier sobre cómo habría sido la planificación, financiación y ejecución, no pasa de la etapa preliminar; está estancada y el país más empobrecido de América sigue sumido en un sinnúmero de crisis en todos los sectores, no hay asomo de ningún progreso, ni mucho menos de ayuda real internacional.
La investigación por el magnicidio del presidente está estancada desde las primeras detenciones de los miembros del comando, contratados por desconocidos, que asaltaron la residencia del presidente. Lo único confirmado, según la misma Fiscalía, es que el comando no encontró resistencia del cuerpo de seguridad del mandatario. El entorno de Moïse reitera que los responsables siguen sueltos.
Patrice Lumumba
La noche del 17 de enero de 1961, después de varios días de torturas el primer ministro de la República Democrática del Congo, Patrice Lumumba, era fusilado por órdenes directas de Washington y Bruselas. Tanto para la gran potencia estadounidense como para Bélgica, la antigua potencia colonial, el Congo era de gran interés económico por ser una zona rica en minas de cobalto, por lo que, declarada independencia del país, las potencias occidentales maniobraron para declarar forzosamente la escisión de Katanga (importante zona minera), la caída del gobierno de Lumumba y el golpe militar de Mobutu.
El recién elegido presidente y gran defensor panafricanista pidió ayuda a las Naciones Unidas; sin embargo ésta declaró el problema como un 'conflicto interno'. Tras la negativa de la ONU de prestar su ayuda, Lumumba pidió socorro a la URSS, lo que fue su sentencia de muerte. Washington utilizó esto de excusa para poder deshacerse de la persona que entorpecía sus intereses económicos. Ahora, el presidente congoleño era visto como "aliado de la URSS" y tenía que ser eliminado. Tras ser ejecutado junto a uno de los ministros de su Gobierno y el presidente del Parlamento, sus restos fueron disueltos en ácido y esparcidos para que no tuviesen un lugar de culto en el país. Años más tarde, el dictador Mobutu, títere del colonialismo, declaró a Lumumba héroe nacional como estrategia para la unidad del país.
Patrice Lumumba quiso aflojar los grilletes coloniales y éstos decidieron acabar con su vida.