2022-07-07

“TODAVÍA HAY FUGA”, PRIMER LIBRO DE LA JOVEN POETA

Lola Halfon celebra: “La medida justa entre reparar y no detenerme”

Si bien había publicado en antologías, fanzines y plaquetas, llegó el momento único e irrepetible. Se presentará el próximo sábado, en Villa Los Coihues.

Íbamos a encontrarnos con Lola Halfon en el centro de Bariloche, para departir sobre su primer libro: “Todavía hay fuga” (Tanta Ceniza Editora – 2022), pero el pronóstico meteorológico anunciaba una nevada que finalmente, fue muy intensa. Como la poeta vive en Villa Los Coihues y el periodista en el Alto, la concreción de la cita generaba incertidumbre, como gustan decir los economistas. Para superar la posible volatilidad, preguntas y respuestas fueron y vinieron por escrito para, así y todo, anticipar la presentación, que se prevé para el próximo sábado en un reducto donde Lola juega de local.

“Me es raro decir de qué trata el libro, preferiría que alguien más lo haga”, se excusó la escritora inicialmente. “Podría hacer trampa y citar a Natalia Litvinova, la poeta con la que trabajé los textos en una clínica de obra y con la cual sigo trabajando mis poemas, que en la contratapa habla de: la infancia, las pérdidas y los amores”, enumeró. “Me parece que acierta Natalia, esos son los temas. Después, claro, hay subtemas. O, quizás, atmósferas: lugares a los que vuelvo y hasta de los que no puedo salir. Ella también nombra las flores, el bosque, y me parece que -si bien tengo un vínculo más bien tenso con las plantas, es decir, está todo el tiempo en tensión y mi jardín suele ser un desastre- en mis poemas es donde hablo con ellas o donde -me gusta creer- nos encontramos”.

Joven aún, la actividad poética de Lola es tan intensa que parece inverosímil que “Todavía hay fuga” sea su ópera prima. “Es mi primer libro. Por eso todo es nuevísimo. Si bien, como decís, participo de diversas antologías e, incluso, también publiqué en formato fanzine y plaquette, el trabajo de armar un libro es muy distinto. Hace dos años, en el comienzo de la pandemia, agrupé una serie de poemas sobre la infancia y el agua. Comencé una clínica de obra con Natalia Litvinova y, después de un año de trabajo muy enriquecedor, dimos por cerrada la primera etapa”, historió.

El proceso continuó: “tuve un encuentro con la poeta Graciela Cros, con quien volví a ver los poemas, saqué algunos y agregué otros. Y, finalmente, con Aixa Rava, poeta y editora de Tanta Ceniza, hice otra revisión súper minuciosa de cada verso, de cada parte del libro, desde lo más chiquito hasta lo más grande. Entonces, es raro decir qué pasaba cuando escribía, porque hay poemas de todas las épocas y creo que -no es nada innovador lo que voy a decir- la escritura no es solo esos primeros versos, sino toda la transformación que sufre el poema en la reescritura también”.

En ese devenir, “algunos los escribí especialmente para el libro, durante la clínica con Nati; otros son más viejos y, a la vez, al haberlos modificado, se actualizan, son nuevos; y también están los que entraron a último momento, en un gesto más despojado, después de tanta corrección puntillosa. El acompañamiento de las tres -Nati, Gra y Aixa- fue clave, tanto para modificar y darle vueltas a un verso, como para dejarme ser llevada por los poemas, sin detenerme tanto. La medida justa entre reparar y no detenerme”, sentenció.

Lola está frente a una instancia única, porque cuando publique su segundo libro, las sensaciones no serán las mismas. “Este momento es muy movilizador: ver los poemas en la hoja, que salgan al mundo y la gente los lea, los comparta y comente, les ponga su voz, los haga suyos. Siento que es todo lo que necesitaba: dejar de toquetear los textos, que dejen de ser míos. A la vez, me acompaña el vértigo de ser leída. No sé si pasará siempre o es por ser el primer libro, pero, además de una alegría, para mí es un vértigo”, aseguró.

Organizadora de los slam de poesía y quizá la única poeta que recitó en el escenario principal de la Fiesta de la Nieve, la poeta otorga mucha importancia a la oralidad. “A muchos de estos poemas los vengo leyendo en voz alta en recitales de poesía, así que ese es otro desafío: ver en papel lo que para mí tiene un tono, una música, un cuerpo. Por supuesto que el papel tiene su propio cuerpo y los versos su propio ritmo, pero hay un gesto de extrañeza con la hoja suelta. En fin, no hay nada cómodo en esto, ya sabrás”, concedió.

Claro que esa incomodidad convive con la gratitud. “Me alegra haber publicado con Tanta Ceniza, una editorial patagónica, neuquina. El trabajo de Aixa me encanta. Son muy cuidadas las ediciones y la colección Piel de las arenas es una belleza. A esto se suma la fiesta de compartir catálogo con poetas que quiero y admiro como Romina Olivero y Carina Rita Medina, entre otras, compañeras de la Colectiva de Escritoras Patagónicas. Geraldine Schroeder hizo unas ilustraciones tremendas, Graciela Cros escribió un prólogo soñado y Natalia Litvinova una contratapa donde me compara con el personaje de Stalker en La zona, de (Andréi) Tarkovzki. Ojalá el libro viaje en manos que ni imagino, pero este recorrido para mí ya incluye toda la dicha”.

“Todavía hay fuga” prevé presentarse el sábado (9 de julio) desde las 19.30 en la Biblioteca Popular Carilafquen, de Villa Los Coihues. “Va a bailar Valen Gallo mientras yo recito, que es una de las cosas que más disfruto hacer”, resaltó Halfon. “Es decir, hacer juntas. Va a haber música y lecturas de la mano de Joaquín Franchini, Camila Vallendor, Joaco Conte y Mar:sol; lo cual me emociona, porque estuvieron muy cerca en el proceso y son las personas con las que comparto cada poema nuevo que aparece”. No parece que vaya a nevar significativamente esa nochecita, a pasos del lago Gutiérrez.

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