EL BARCO MAS FAMOSO
A 110 años del naufragio del Titanic: los argentinos que iban a bordo y las subastas millonarias
A la medianoche del 14 de abril de 1912, el célebre buque chocó contra un iceberg a unos 500 kilómetros de la isla canadiense de Terranova. Se hundió a las 2.20 del día siguiente y murieron unas 1.500 personas entre los 2.223 pasajeros y tripulantes. Había zarpado cuatro días atrás, desde el puerto inglés de Southampton.
Entre las víctimas de la catástrofe hubo un argentino: Edgar Andrew, nacido en Río Cuarto (Córdoba), cuya valija fue encontrada en el mar 90 años después con objetos personales bastante bien conservados y que es exhibida en distintos museos juntos con otras piezas halladas a partir de la expedición que localizó los restos del Titanic el 1 de setiembre de 1985.
Entre los más de 700 sobrevivientes también hubo una argentina, Violeta Constance Jessop, que había nacido en Bahía Blanca y era una de las pocas mujeres que formaban parte de la tripulación. Era camarera en unos de los salones de lujo de primera clase y logró salvarse en uno de los botes en virtud del código de emergencia que reza "las mujeres y niños primero".
Los restos del célebre transatlántico integran el patrimonio cultural subacuático protegido por Naciones Unidas y, además, desde 2020 están protegidos por un tratado histórico firmado entre el Reino Unido y Estados Unidos para asegurar que el lugar donde se hundió sea preservado y respetado.
Por el fanatismo desatado en el mundo hacia el famoso barco, se han llevado a cabo subastas millonarias: en 2018 se puso a la venta una colección de 5.500 artículos con una oferta inicial de 19,5 millones de dólares y el violín del líder de la orquesta se vendió tres años antes en 1,7 millones de dólares, según la cadena CNN.
Además, un empresario chino invirtió 145 millones de dólares para construir una réplica a tamaño real del original que será exhibido en un parque temático dedicado al mítico trasatlántico, en la provincia de Sichuan.
El nuevo gran desafío de una empresa estadounidense es recuperar el telégrafo inalámbrico que emitió señales de auxilio en la noche del naufragio y que yace a 3.800 metros de profundidad, en la tumba del Titanic.