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06/05/2026

De película: hallaron restos humanos dentro de un cocodrilo gigante, en Sudáfrica

Tras un espectacular despliegue en el Parque Kruger, abatieron a un ejemplar de cuatro metros que habría devorado a un conocido empresario.

La búsqueda de Gabriel Batista, un hotelero de 59 años desaparecido el lunes, dio un giro digno de un guion de terror selvático. El operativo terminó cuando la policía divisó a un cocodrilo de cuatro metros que, lejos de ser tímido, tomaba sol con la panza sospechosamente hinchada. El animal estaba tan "satisfecho" que ni el estruendo del helicóptero logró que se moviera un centímetro del suelo.

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La pesadilla comenzó cerca del río Komati, cuando Batista intentó desafiar la corriente con su camioneta. Todo indica que el empresario logró salir del vehículo, pero en lugar de tierra firme, se encontró con las mandíbulas de este gigante que no dejó pasar la oportunidad de un encuentro inesperado. Las imágenes del reptil colgado de un helicóptero ya son virales y parecen sacadas de una producción de Hollywood.

El capitán Johan Potgieter, encargado del procedimiento, explicó con sutileza que el comportamiento del bicho lo delató: su nula inclinación por buscar más comida y su abdomen prominente eran señales claras de un festín reciente. Tras abatir al ejemplar en las inmediaciones del Parque Kruger, los peritos confirmaron lo peor al abrirle el estómago y encontrar restos humanos en su interior.

Aunque todavía faltan los peritajes finales para confirmar la identidad de los restos, la zona permanece en alerta máxima. El río Komati, conocido por sus "vecinos" de dientes largos, se volvió una trampa mortal tras las inundaciones. Las autoridades locales insisten en que, en este período de crecidas, subestimar la naturaleza puede tener consecuencias irreversibles.

Mientras la familia de Batista espera el cierre de esta trágica historia, la comunidad sudafricana no sale del asombro por la frialdad del ataque. El caso deja una lección dura de digerir: en la frontera con Mozambique, la naturaleza salvaje no perdona ni a los empresarios más reconocidos de la región.