ESTABA PRÓFUGO Y LO CAPTURARON
No perdonó ni al cura: fue acusado por siete robos, amenazas, tenencia de armas y encubrimiento
Este viernes, personal de la comisaría 27 de Melipal logró apresar a un sujeto sobre el que pesaba un pedido de captura, mientras el hombre tomaba cerveza en un bar ubicado en el kilómetro 4 de la Avenida Bustillo. Horas después fue formalizado por diversos cargos y trasladado al Penal 3, donde permanecerá con prisión preventiva por los cuatro meses que dure la investigación de todos los hechos que le reprocharon. Hay otros compinches que siguen prófugos.
El fiscal adjunto Facundo D´Apice y la fiscala jefa Betiana Cendón, acusaron este sábado a Adrián Alberto Garcés por un increíble raid delictivo en el que, junto a otros individuos que están prófugos o sin identificar, repitió la modalidad de robo y demostró una gran torpeza: quedó grabado por cámaras de seguridad en todos los hechos.
Garcés fue formalizado en el mediodía del sábado en relación a diversas investigaciones judiciales que lo tienen como protagonista: le atribuyeron nueve hechos, aunque hay otras investigaciones más en marcha. El sujeto tiene antecedentes condenatorios por diversos delitos. Además, en el marco de los legajos en los que es investigado, existen otros dos sujetos sospechosos con los que actuó: Gastón Alexander Benítez Chandía y Abraham Cornelio.
El primero de los hechos que le atribuyeron ocurrió el 4 de enero de este año en horas del mediodía, cuando irrumpieron en un edificio de la calle Onelli al 800, y violentaron la puerta de ingreso a un departamento, para apoderarse de 10 camperas, documentación y calzado que guardaron en una valija que encontraron en el lugar.

El accionar desplegado por los malvivientes quedó registrado en su totalidad en las cámaras de seguridad del edificio y ello permitió su identificación. El hecho fue encuadrado como constitutivo del delito de robo simple.
El 6 de enero de 2022, en horas del mediodía, Garcés logró ingresar a un edificio de la calle Tiscornia al 1200 y de nuevo violentó la puerta de ingreso a un departamento, para apoderarse de una consola de videojuegos, una notebook, un televisor y un teléfono celular. Junto al sujeto que lo acompañaba, que aún no pudo ser identificado, escapó a bordo de un Peugeot 307.
Todos los movimientos quedaron registrados por las cámaras de seguridad, las cuales permitieron que se lleve a cabo allanamiento en la vivienda del nombrado, el cual arrojó resultados positivos y permitió recuperar parcialmente los elementos robados. El hecho fue encuadrado en la figura de robo simple.
Ese mismo día, en virtud del allanamiento realizado, las autoridades encontraron en su domicilio un arma de fuego marca Bersa calibre 45 apta para disparar y con su respectivo cargador con cinco municiones. Dicha arma había sido robada en marzo de 2019 a un vecino de la calle Gallardo al 500. De manera que Garcés fue acusado por los delitos de tenencia de arma de fuego de uso civil condicional, sin la debida autorización y encubrimiento por receptación sospechosa.
También lo imputaron por un robo ocurrido el 4 de febrero, cuando se apoderó de anteojos de sol, alhajas de oro y doscientos mil pesos en efectivo de un domicilio de la Avenida 12 de Octubre al 900. En la ocasión lo acompañaba Benítez Chandía y otro sujeto no identificado y sus movimientos quedaron registrados por cámaras de seguridad, desde que ingresaron al edificio y pudieron acceder a uno de los departamentos.
El 8 de febrero, otra vez acompañado por Benítez Chandía, Garcés logró apoderarse de un teléfono celular, 55 mil pesos en efectivo, anteojos de sol, una valija, acolchados, toallones y otros elementos menores, cuando ingresaron a un departamento de la calle Frey al 400. De nuevo todos sus movimientos quedaron registrados por las cámaras. En esa investigación allanaron su vivienda 14 días después y recuperaron algunos de los elementos robados. Fue acusado por robo simple.
El 19 de febrero otra vez Garcés y Benítez Chandía, ingresaron a un departamento ubicado en Otto Goedecke al 200 y robaron un teléfono celular, un portadocumentos, 175 mil pesos chilenos, 15 mil pesos argentinos, dos cuchillas y un juego de cuchillos y tenedores. De nuevo las cámaras de seguridad los captaron.
El 26 de febrero, Garcés se presentó a bordo de un Fiat Palio en un domicilio del barrio Unión y reclamó insistentemente por la presencia de Adrián Vera. Exhibiéndole un arma de fuego a la persona domiciliada en el lugar le expresó “¿Dónde está Adrián Vera? Decime dónde vive. Si no, los mato a todos ustedes. Decile que aparezca, si no te mato a vos y a toda tu familia, voy a volver y los voy a cagar a tiros”.
El hecho fue encuadrado en la figura de amenazas calificadas por haber sido cometidas con la utilización de un arma de fuego.
El 5 de marzo, otra vez acompañado de Benítez Chandía y otra vez ignorando la presencia de las cámaras de seguridad que captaron todos sus movimientos, ingresó a un edificio de la calle Belgrano al 200, accedió a un departamento y se apoderó de una cámara fotográfica profesional, una consola de videojuegos, una tablet, una plancha de pelo y un secador de pelo y la sumas de 600 mil pesos en efectivo y 20 mil dólares.
Finalmente, le atribuyeron un hecho ocurrido el 24 de diciembre de 2021 en horas de la tarde, cuando junto a Abraham Cornelio y otro hombre, ingresaron a la iglesia Inmaculada Concepción, golpearon, redujeron y maniataron al párroco Hernández y se apoderaron de un teléfono celular, una computadora y unos diez mil pesos, para darse a la fuga en un Peugeot 307 que ya había sido utilizado en otros hechos reprochados.
El hecho fue encuadrado en la figura de robo agravado por haber sido cometido con un arma impropia –un destornillador.
Garcés había sido condenado y declarado reincidente el 27 de julio de 2020. Le habían impuesto la pena de dos años de prisión efectiva, tras encontrarlo autor penalmente responsable de otros cuatro hechos, pero a su vez el sujeto contaba sentencias condenatorias previas que nunca fueron unificadas.
De manera que si avanza el proceso que se puso en marcha este sábado y finalmente es declarado culpable, pasará un buen tiempo tras las rejas ya que a la eventual condena que le podrían aplicar, habrá que unificarla con las anteriores y el haber sido declarado reincidente seguramente le jugará en contra.