2022-03-24

BRUTAL ATAQUE MACHISTA

Quiso asesinar a su expareja mientras dormía: el cuchillo traspasó la almohada y quedó clavado en el colchón

Un sujeto de 57 años quedó imputado y detenido con prisión domiciliaria por los delitos de tentativa de femicidio y tentativa de abuso sexual, por un salvaje hecho ocurrido días atrás en cercanías de El Bolsón en el que el acusado golpeó, intentó apuñalar, disparó y forzó sexualmente a su expareja.

El hombre dijo no saber leer ni escribir cuando respondió las preguntas de rigor y explicó que se dedicaba a tareas rurales y eventualmente actividades relacionadas con la construcción. El juez Juan Pablo Laurence, habilitó la investigación formal del hecho, que consideró gravísimo y otorgó un plazo de cuatro meses para completar la etapa penal preparatoria.

No obstante la gravedad de la situación investigada y de las denuncias previas que pesaban contra el sujeto, la prisión preventiva que reclamó la fiscalía se cumplirá en un domicilio de Bariloche, asegurando los responsables del proceso que en caso de que el agresor intente evadir el arresto domiciliario que le impusieron, tendrían tiempo suficiente para resguardar a la víctima, que permanece en su domicilio, cerca de El Bolsón, con custodia policial permanente.

El Cordillerano solicitó formalmente el acceso al registro de video de la audiencia de formulación de cargos que se desarrolló días atrás y el Poder Judicial activó una serie de consultas que incluyó a la víctima, que finalmente dio su consentimiento para que el hecho se conozca, aunque con la salvedad lógica de resguardar algunos detalles concretos del hecho, ante la entidad de los delitos investigados.

El fiscal Marcos Sosa Lukman describió que el hecho ocurrió el pasado 13 de marzo, entre las 6 y 7 de la mañana, en el domicilio de la víctima. Según explicó la mujer se encontraba acostada en su habitación, cuando fue sorprendida por el acusado, su expareja, quien apareció en la habitación portando un cuchillo de grandes dimensiones.

Inmediatamente el hombre se abalanzó sobre la mujer, diciéndole que iba a matarla e intentó asestarle una puñalada mortal. La mujer logró milagrosamente correrse a tiempo y el cuchillo atravesó frazadas, sábanas, almohada y quedó incrustado en el colchón.

El acusado le apoyó una rodilla en el cuello a la víctima, extrajo otro cuchillo de entre sus ropas y le indicó “te voy a degollar”, aunque afortunadamente la mujer pudo defenderse e intentar escapar. La agresión continuó de forma alarmante cuando el acusado intentó forzar sexualmente a la víctima al tiempo que le refería “te voy a demostrar que clase de hombre soy”.

La víctima logró reponerse a las agresiones e intentó alejarse de la vivienda, aunque fue alcanzada primero en el pasillo y luego en la puerta de la casa, lugares en los que el acusado la tomó del pelo y le golpeó la cabeza de manera reiterada contra una pared y contra una cocina a leña. “Ni Dios te va a salvar”, manifestaba el acusado mientras le propinaba todo tipo de golpes a la mujer.

La agresión continuó en el patio luego que la víctima lograra salir del interior de la vivienda, cuando su expareja le golpeó nuevamente la cabeza contra una camioneta, tras tomarla del cabello.

En esas circunstancias la mujer logró alcanzar una piedra y le asestó varios golpes en la cabeza al sujeto, lo que le permitió finalmente abandonar el predio en el que reside y tomar una calle para buscar asistencia en la vivienda de un vecino. Mientras escapaba, la mujer escuchó la detonación de un arma de fuego y cuando observó, notó que el agresor manipulaba lo que parecía un arma de fabricación casera con la que le efectuaba disparos.

Como consecuencia de todo lo referido por la fiscalía, la mujer sufrió una pluralidad de lesiones de diversa gravedad por toda su anatomía, las que fueron constatadas por médicos del hospital de El Bolsón en primera instancia y luego por miembros del Cuerpo de Investigaciones Forenses.

Para la fiscalía quedó claro que se trató de una agresión en un contexto de violencia de género, ya que entre víctima y victimario medió una relación de pareja que se prolongó por varios años. De hecho, en ocasiones anteriores la mujer había radicado denuncias por episodios repetidos de violencia.

Según narró Sosa Lukman, reiteradamente la mujer había sido víctima de agresiones físicas, verbales, psicológicas, simbólicas y sexuales, con episodios de control y manipulación y celos exacerbados.

Los hechos fueron encuadrados en las figuras de tentativa de homicidio doblemente agravado en concurso con abuso sexual agravado en grado de tentativa, y se los atribuyeron al sujeto en carácter de autor.

Entre otras constancias del expediente, el fiscal Sosa Lukman refirió que cuando allanaron la casa del agresor, secuestraron una pistola y un rifle calibre 22, con municiones. Además, en el domicilio en que ocurrieron los hechos investigados, se tomaron muestras de varias manchas de sangre en la habitación.

Detalló la fiscalía que según los informes elaborados por las profesionales de la Oficina de Atención a la Víctima, debían tomarse todas las medidas necesarias para resguardar a la mujer agredida, sosteniendo que ella estaba en un cuadro de extrema vulnerabilidad, con un historial de violencia de género crónica, sistemática y en escalada.

Además, destacó la fiscalía que el acusado registra una causa en trámite que aún no se resolvió y que lo tuvo por protagonista de un hecho de lesiones graves, aunque accedió a una suspensión del juicio a prueba.

La defensora oficial adjunta Yamile Saidt, no se opuso a la formulación de cargos y afirmó que por consejo técnico su asistido no iba a ofrecer ninguna declaración al respecto, aunque adelantó que según las entrevistas que mantuvo con el acusado, él tenía una versión totalmente opuesta sobre lo ocurrido.

El fiscal Marcos Sosa Lukman reclamó además que el imputado sea puesto en prisión preventiva por el mismo plazo de cuarto meses que se fijó para completar la investigación. Remarcó entre sus argumentos que el caso reunía “todos los condimentos posibles para poner en alerta a quienes somos operadores del Estado, y que tenemos la obligación de proteger a la víctima”. Aseveró además que para la mujer ordenaron la custodia policial permanente.

No obstante lo anterior, cuando la defensa manifestó no oponerse a la prisión preventiva pero postulando la modalidad domiciliaria con el uso de un dispositivo de monitoreo electrónico, el fiscal lo consintió.

De tal manera, el acusado permanecerá en la vivienda de un familiar suyo, en Bariloche, en carácter de detenido con prisión preventiva y sujeto a un dispositivo de control electrónico, hasta el momento en que culmine el plazo para cerrar la etapa penal preparatoria, en el mes de julio.

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