2022-01-10

HISTORIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Un retrato hecho en lápiz que se convirtió en libro

Hay objetos que van pasando de generación en generación y poco se sabe de su historia, pero otros despiertan tanta curiosidad y amor que, de pronto, se convierten en algo digno de compartir.

"Este es mi legado" se llama el libro que nació simplemente por un retrato hecho en lápiz durante la guerra y fue escrito por Pina, Josefina Malintoppi, quien habló del maravilloso material que ya está a la venta. Un detalle a mencionar es que el original fue redactado a mano con lápiz negro.

“Estuve bloqueada, porque es una historia que tendría que haber escrito muchísimos años antes, siempre había algo que hacía que lo postergara y tampoco tenía muy en claro cómo encararlo.”

Se trata de una historia que nació en la Segunda Guerra Mundial, “primero pensé que tenía que leer e informarme en detalles sobre esa época y después me di cuenta que no era así, no tenía por qué escribir sobre algo que no conocía”.

Pina quería resaltar las vivencias de su abuela y compartió con El Cordillerano algunos detalles. “Ella se llamaba Giuseppa y se casó con un muchacho que se llamaba Giuseppe, ellos eran de Falerone, una aldea que está sobre la ladera de una colina en Italia”.

Vivían en una casa muy pobre y apenas se casaron, él se fue a la guerra y no volvió nunca más, dándolo como desaparecido. “Después me enteré que fue considerado como héroe patrio”. Ella, en esa despedida, ya estaba embarazada, pero no lo sabía, por lo que Giuseppe murió sin saber que iba a ser papá.

“Mi abuelita falleció cuando yo tenía 13 años, pero tengo muchos recuerdos, me cantaba óperas y me contaba historias, siendo analfabeta se había aprendido de memoria canciones y poemas”, comparte.

Las historias se trasmitían de generación y generación durante las sobremesas o antes del beso de las buenas noches. “Cuando nació mi papá, vivían de lo que ella cultivaba en una pequeña huerta que tenía y con un carrito salía a venderlo”.

 “Cuando mi papá creció, mi abuela no pudo darle más que un oficio y fue así que comenzó a trabajar con el sastre del pueblo”. Se hizo bastante famoso y llegó un momento en el que pidió a su madre que ya no trabajara, puesto que él se encargaría de brindarle todo lo que necesitara. “En ese tiempo conoció a mi mamá en un baile y, aunque nevara, recorrían los senderos de montaña para disfrutar el estar juntos”. Luego se casaron y vivieron épocas muy felices.

Un día escuchando radio se enteraron de que se había declarado la Segunda Guerra Mundial, entonces él corrió a hablar con su madre para darle la triste decisión, debía irse a defender a la Patria.

“Le juró que iba a volver y describir eso en el libro fue muy fuerte. Hay un capítulo que se llama 'La despedida' y narro cuando mi padre se despidió de mi abuelo hablándole a una foto que tenía”, detalló.

Esa fotografía y el uniforme era todo lo material que le había quedado de la imagen paterna, a quien nunca llegó a conocer. “Siempre lo imaginó e invocó su protección y entonces le pidió que le diera fuerzas a su madre durante sus días en la guerra”.

La historia se repetía bajo la misma bandera, pero él estaba decidido a regresar. “Luego del beso de despedida en el andén, le mostró a mi mamá que se llevaba su foto para que lo acompañara”. Ella le prometió cuidar a su madre.

Este momento de enorme carga emotiva fue representado con sonido e imágenes durante la presentación del libro de Pina.

Los años crueles

“Los años felices quedaron atrás, durante la guerra a mi mamá le bombardearon su casita y se tuvo que ir con sus padres a un refugio y después a unas cuevas en la montaña”, contó.

En el libro, relató lo que vivieron cuando los alemanes estaban por llegar, “cuando los escuchaban acercarse escondían a las mujeres, ancianos y niños en el fondo, cueva que los varones tapaban con enormes piedras hasta que se fueran”.

Mientras tanto su esposo pasaba sus días en las trincheras. “Papá estuvo dos años en el frente y casi cinco años en un campo de concentración, en todo ese tiempo nunca recibieron las cartas que ambos se enviaban, por lo que no sabían si estaban vivos”.

 

Una foto

“Cuando mi papá estaba peleando, tenía un compañero que estaba solo, no había familia que lo esperara el día del regreso y se aferró mucho a él”. Todas las noches le daba un beso a la foto de su mujer y su compañero, también la saludaba y le decía "qué linda que es tu novia".

La mamá de Pina se llamaba Nicoletta. “Mi papá me contaba que se había dado cuenta que su amigo estaba un poco enamorado de ella simplemente por mirar la foto”.

A este muchacho Pina lo bautizó Mario, porque nunca supo su nombre, “un día lo mandaron a limpiar el pozo en el cual pernoctaban y encontró un papel muy arrugado que planchó durante horas con el calor de su pierna”.

En uno de sus bolsillos tenía un trozo de lapicito azul y pidiéndole permiso al papá de Pina, con la foto realizó un retrato, precisamente, el que ilustra la tapa del libro “Este es mi legado”.

Cuando le mostró el dibujo, ambos lloraron de emoción, “el artista dobló el papel y lo guardó en su uniforme diciendo que ya no estaba más solo”. A los pocos días, Mario murió en los brazos del papá de Pina, pero antes le pidió que sacara el dibujo del bolsillo para que no se manchara con sangre.

“Mi padre le juró que siempre lo iba a guardar y así lo hizo porque continúa pasando de generación en generación y ahora soy yo quien tiene ese retrato convertido en cuadro, colgado en una de las paredes de mi habitación”, explicó.

Un tesoro familiar, cuya historia era casi obligación compartir con las personas que lean el libro de Pina.

Te puede interesar