Publicidad
 
18/05/2026

Dos amistades, dos gestos de amor: Luis recibirá un riñón de Celeste y Nani y Flor cumplieron un año del trasplante que les cambió la vida

La historia de Luis y Celeste se convirtió en el tercer caso de donación renal entre amigos en Río Negro. Mientras esperan la operación, compartieron un emotivo encuentro con Nani y Florencia, quienes hace un año atravesaron el mismo proceso y hoy disfrutan de una nueva vida post operativo.
Nunca mejor denominado, cuatro historias "de vida" en Bariloche.
Nunca mejor denominado, cuatro historias "de vida" en Bariloche.

En el país son 7345 las personas que esperan un trasplante según el Incuicai, entre ellas se encuentra Luis Acosta, vecino nacido y criado en Bariloche que convive con una insuficiencia renal desde hace 20 años, pero esa espera se eucuentra en la recta final. Celeste, una amiga de su pareja y que se convirtió en su amiga, será la donante, una oportunidad para vivir sin diálisis. El caso de Luis y Celeste será el tercer trasplante renal con donante viva de este tipo en la historia de Río Negro. Antes estuvieron Nani y Florencia (primer operativo de la provincia), quienes hace un año atravesaron el mismo camino y hoy disfrutan de una nueva vida. Aunque no se conocían, las historias terminaron cruzándose para compartir experiencias, miedos, emociones y consejos antes de la operación. El Cordillerano fue testigo de un encuentro cargado de emoción, temores, pero, sobre todo, amistad y esperanza. La expresión "gracias" fue el espíritu que invade las vidas de estas cuatro personas. 

Lee también: Memoria viva de Bariloche: nació en la calle Mitre y caminaba a la escuela "con la nieve hasta las rodillas"

Con la aprobación judicial y los estudios de compatibilidad finalizados, el operativo se realizará el 4 de junio en Buenos Aires, en el Hospital Garrahan. Luego, Luis permanecerá tres meses en Buenos Aires y Celeste dos semanas. Por este motivo, necesitan ayuda para costear el pre y post operatorio en Buenos Aires. Interesados en colaborar pueden hacerlo a través del alias: acostaluis2308
(Luis Alberto Acosta)

EC: ¿Cómo los encuentra estas semanas previas tras semejante desición?

Luis: La decisión importante la tomó Cele. Lo que me comentó fue que sintió algo adentro suyo, que me quería ayudar. Antes de proponérmelo se hizo estudios para ver cómo estaban sus riñones, si teníamos el mismo grupo y factor. Después de procesarlo mucho, me preguntó si me podía ayudar.

No fue fácil. Obviamente te llena de alegría pensar en el trasplante, pero también aparece la culpa. La sentí desde que empecé con la diálisis, esto de necesitar de otra persona para recuperar la salud. Ojalá dependiera de mí, pero mis riñones ya no quieren más.

Celeste: A mí me pegaba mucho su historia. Siempre que lo escuchaba al principio era “uh, pobre Luis”, pero con el tiempo me di cuenta de que yo podía hacer algo. Tuve que trabajar mucho en mí, ir abriendo la posibilidad. Lo hablé con mi grupo más cercano hasta que estuve fuerte y acepté que tenía un llamado a ayudarlo.

EC: ¿Cómo fue reencontrarse con alguien que ya pasó por lo mismo?

Celeste: Yo lo vengo llevando bien, confiada. Es un camino bendecido desde el vamos. Este encuentro es un montón, verlas ( por Nani y Florencia) súper bien y para nosotros verlas vivas. (Risas)

Nani: Mucho más vivas.

EC: Luis, ¿cómo fueron estos 20 años de enfermedad?

Luis: Estos años fueron difíciles. Los primeros ocho años hice diálisis peritoneal, que tiene ventajas porque el organismo se mantiene mejor, pero también tiene su contrapartida. Físicamente no podía realizar actividades, había peligro de infección y de hecho tuve varias peritonitis. Por eso, tuve que pasar a la hemodiálisis, que es mucho más invasiva y desgasta mucho más el cuerpo.

Emocionalmente esta diálisis que hago desde hace cuatro años es mejor, pero para mi organismo no lo es. Lo positivo es que me permitió recuperar actividad física, hobbies como el baile y conocer a mi pareja Nora, que hoy es mi pilar para afrontar todo esto que viene.

Con diálisis un día estoy bien y al otro estoy tirado. No sabés hasta cuándo. Traté siempre de llevarlo de la mejor manera, aunque hay días que cuesta más. Mi vida era vivir el día a día hasta que conocí a Nora. Volví a tener ganas de hacer cosas, viajamos, salimos a bailar. Son cosas que antes no hacía. Ella es mi pilar.

De izq. a der., Nora —pareja de Luis—, Luis, Celeste, Florencia y Nani protagonizaron un encuentro cargado de emoción y esperanza en Bariloche, unidos por historias de amistad, donación y una segunda oportunidad de vida.

Las cuatro historias se encontraron por primera vez alrededor de una misma mesa, en un encuentro impulsado por Luis y Celeste junto a Nani y Florencia, las amigas que protagonizaron el primer trasplante con donante viva de Río Negro.

EC: Nani, ¿qué cambió en tu vida después del trasplante?

Nani: Volví a nacer. Mi cambio no tiene parangón. Yo veo a Luis tantos años con diálisis… yo tuve solo dos años y era insoportable. Lo veo tan fuerte.

Esto fue un aprendizaje. En mi familia tenemos poliquistosis renal: mi mamá, hermana, primos, tíos, abuelos, un hijo. Yo pedía no pasar por diálisis y me tocó igual. Patalear es lo peor. Desde el momento en que dije “hay que aprender de esto”, empezaron a darse un montón de cosas.

Nunca sospeché que el riñón iba a venir de Flor, pero sentía que algo iba a pasar. Y sucedió. A pesar de todo, seguía viajando, haciendo actividades, pero no podés proyectar. Si alguien me decía “mañana hacemos algo” y después cancelaba, me moría de tristeza.

EC: Florencia, ¿cómo fue tu decisión de donar?

Florencia: Desde el 82, vivo en Bariloche. Con Nani éramos vecinas de Playa Bonita y, después de muchos años, nos reencontramos en Córdoba por una amiga en común. Lo tomé como una señal.

Me cuestioné esto de que Nani necesitaba un riñón para salir adelante, si yo era saludable y tenía la posibilidad de ayudar... Nos dimos cuenta de que la compatibilidad era muy alta. Lo hablé con mi familia y me dijeron: “si es tu deseo ayudar a otra persona, adelante”.

Es maravilloso. Ya tenemos un camino recorrido y verla a ella tan delicada antes y ahora tan bien es increíble.

EC: ¿Cómo es la vida después del trasplante?

Nani: Hay que ser consciente y cuidarse mucho. Tomar la medicación de forma estricta, rigurosa y constante. Vi chicos jóvenes que se sentían bien, dejaban la medicación y volvían a diálisis. Yo me prometí nunca dejarla.

Después es disfrutar todo lo que no pudimos.

EC: Flor, ¿cómo es el postoperatorio para la donante?

Florencia: Después de la operación me tatué la palabra “gracias”. Realmente es un gracias enorme. Poder ver a Nani recuperar la salud con algo que para mí es muy pequeño… no dimensiono lo que hice.

Cele también se va a tener que cuidar. Hay que mejorar la alimentación. Yo agradezco cada día esta experiencia. Me siento una mejor persona, infinitamente agradecida con la vida. Que haya otro caso a partir de nuestro antecedente me llena de gratitud.

EC: Luis, Celeste, ¿Cómo los fue acercando esta decisión?

Luis: Cele es amiga de mi pareja, pero ahora voy a compartir parte de ella. Voy a llevar parte de Cele en mi cuerpo, como si estuviéramos hermanados.

Yo admiro muchas cosas de ella. Es un ángel, tiene mucho amor para dar. Lo mismo de Nora, siempre digo que ella es más copada que yo, que soy más tímido, son dos hermosas personas y ojalá salga con algo de ellas en mí. 

Celeste: Tengo más momentos con Nora que con Luis, pero me pasó que lo vi como un hermano o un hijo. Alguien que necesita esto para estar mejor. Ahora estamos más en contacto todos los días y nuestra relación es distinta.

Me alegra poder ayudarlo. Igual que Flor, doy gracias a la vida por tener salud para ayudar a Luis.

EC: ¿Qué lugar ocupa la familia en una decisión así?

Luis: Yo soy hijo único, mi familia son mis padres y la familia que elegí con Nora. Mi parte es la más sencilla. Cele tiene tres hijos, trabajo, compromisos… ella la tiene más compleja.

Celeste: Tengo tres hijos maravillosos que me entendieron. En el fondo, me conocen y veían que era factible que tomara esta decisión. Me acompañan, igual que mi pareja. Si alguno me hubiera dicho “no te banco en esto”, hubiera sido mucho más difícil.

EC: Flore, Nani, ¿Qué les dirían a Luis y Cele antes de la operación?

Florencia: Que se relajen, que todo va a estar bien. Luis estaba preocupado por estar tres meses en Buenos Aires, pero le digo que después de 12 años de diálisis van a ser vacaciones. No deja de ser una cirugía importante, pero después viene la satisfacción.

Nani: Confianza. Son chicos que están bien, no puede ir mal. A mí me pasó que cuando tuve a mis hijos no podía dejar de mirarlos… y con el riñón lo mismo. Lo toco, le hablo, le puse “Florindo” (en referencia a Florencia). Esto te conecta con tu cuerpo. Yo vi mucha gente mal, lo veo a Luis después de 12 años de diálisis y está barbaro.

EC: ¿Qué significa vivir atado a la diálisis?

Nani: Hay mucha limitación. Cada viaje es pensar dónde te vas a dializar, si te van a hacer lugar. Incluso fuimos a Chile y no había posibilidad de diálisis. Es diagramar todo hasta el último minuto.

Luis: Lo que más extraño es tomar líquidos. Durante el día tomo agua, pero poquito y de a sorbos. Quiero tener un estante lleno de cajitas de té y tomar mucho té.

También quiero planificar actividades sin límite de horario. Cuando estás en diálisis estás atado a una máquina. Dejar eso atrás es cortar la cuerda. Esa libertad es lo que más anhelamos.

Luis y Nani, unidos por una misma lucha y por el mayor gesto de amor: recibir una parte de la vida por parte de una amiga.

EC: Nani, ¿qué soñaste hacer después del trasplante?

Nani: Soy fanática de viajar. Hace 11 años que me voy los inviernos. Yo quería ser libre, ir a donde quisiera. Me dializaba martes, jueves y sábados. Hoy no hay semana que no agradezca.

EC: ¿Qué mensaje les darían a otras personas que están en diálisis?

Luis: Que hagan los estudios, que no tengan miedo al avión ni a irse unos días de la ciudad. Tarde o temprano el llamado va a llegar. Cuando empecé, el porcentaje de trasplantes era mucho menor. Hoy, con la Ley Justina, hay más posibilidades.

Nani: Que conecten con la vida. Vi mucha gente muerta en vida. No hay que dejar de viajar ni de disfrutar. Pero el mensaje también es para quienes no se dializan: animarse a donar.

EC: Celeste y Flor, ¿qué les dirían a quienes pueden donar?

Florencia: Hay que concientizar sobre la donación cadavérica y también sobre la donación en vida. Hay muchos miedos y mitos. Se puede donar riñón, hígado, médula ósea. Es maravilloso ver a una persona que estaba en la cuerda floja y hoy tiene futuro.

Celeste: Es algo muy personal. No todos tenemos la semilla de hacer esto. Pero creo que siempre hay algo para hacer por otra persona. Yo me escuché y gracias a Dios lo puedo llevar a cabo.

Ojalá haya más casos. Tal vez nuestra historia pueda ayudar a otros.

Florencia y Celeste, dos donantes de vida, las primeras en la historia de Rio Negro

¿Que opinión tenés sobre esta nota?