BARRIO VIVERO
Directivas de la escuela Cailén y el Maternal piden una urgente solución a la falta de agua potable
Directivas de la Escuela Cailén y el Maternal 30 están muy preocupadas porque hace más de dos semanas no está llegando agua de red al barrio. Desde entonces cuentan con el gesto solidario del SPLIF que a diario envía un móvil para cargarles los dos tanques.
Laura Belender, directora de la Cailén; Patricia Ojeda, secretaria; y Sol Pau, directora del Maternal 30, en diálogo con El Cordillerano hablaron del problema que están atravesando.
Hace años que en esta época comienza a bajar el nivel de agua en la red, pero en esta ocasión directamente no tienen más abastecimiento. “Al ser mínima la cantidad que llega, no hay presión suficiente para cargar los dos tanques de mil litros de la escuela”, dijeron.
Quizás la opción más rápida ante la faltante del vital elemento sería la suspensión de clases, pero las directoras declararon: “Sostenemos la escuela abierta con concurrencia de alumnos gracias al SPLIF que todos los días nos abastecen en los dos turnos”.
Les avisaron que el agua que les dejan no es potable y además advirtieron: “Si hay algún incendio, nos dijeron que no vendrán; les agradecemos mucho, pero cargan a la mañana y al mediodía ya se termina por más que la cuidemos”.
El maternal brinda servicio de comedor: “Funcionamos en dos turnos y en ambos almuerzan aquí, lo grave es que no tenemos para elaborar las comidas, para que se laven las manos o lavar platos y ollas”.
Aclaró Pau: “Y suspender esa comida tampoco tiene sentido porque esos nenes y nenas en sus casas, tampoco tienen agua porque es un problema de todo el barrio, no solo de la escuela y el maternal”.
Respecto a los alumnos dijeron: “Los chicos entienden lo que está pasando y se amoldan a todo lo que les pedimos, pero no se puede sostener en el tiempo esto que nos pasa”.
Al maternal, el Consejo está enviando algo de agua potable: “En el caso de la Cailén nos dijeron que no nos pueden abastecer porque somos una escuela privada”.
Se trata de una institución de gestión social que no cobra cuota a los alumnos y lo más importante, es indispensable en el funcionamiento de las familias del barrio. “Somos una institución no solo para los chicos, sino también para todas sus familias, una comunidad educativa muy diferente a cualquier colegio privado”, dijeron.
A veces llega un poquito de agua a la canilla que tienen en el patio de la Cailén y es entonces cuando las familias se acercan con baldes y bidones para llevar a sus hogares.
“Cada mañana rogamos para que no haya un incendio porque eso no permitiría que venga el SPLIF a llenarnos los tanques entonces sí tendríamos que suspender las clases”.
En inicial y primaria en la Cailén son 102 alumnos y en el Maternal son dos salitas con un total de 26 nenes y nenas entre los dos turnos.
Quizás en los más grandes se resuelve de otra manera la falta de agua, pero en los del maternal se complica y mucho. Las docentes hacen un gran esfuerzo, entre otras cosas contaron: “Es imposible que no se enchastren cada dos minutos entonces pienso y repienso las actividades”.
Hay otro factor a tener en cuenta y es que aun estamos en emergencia sanitaria y mantener el protocolo y el lavado de manos es básico para el cuidado de todos.
Es entonces gracias a todo el equipo de directivos y docentes que continúan con el dictado de clases, una carga enorme. “Pedimos a los responsables que se acerquen al barrio, que vean lo grave que es no contar con el agua y que por favor, hagan algo para resolverlo”.