2021-07-04

OSCAR DI MARCO Y SU PASO COMO MÉDICO RURAL

“Antes los pacientes ocultaban que habían tomado algún yuyo o visitado una Machi”

El en Día Nacional del Médico Rural El Cordillerano entrevistó al doctor Oscar Di Marco quien durante muchos años desarrolló su profesión en distintos parajes de nuestra provincia.

En 1988 se recibió de médico generalista “Soy coodinador de la residencia de Medicina General y en esa formación vamos rotando en parajes, ya había estado en Ñorquinco, Comallo,  Maquinchao y  Los Menucos, donde me quedé hasta el 94”. Esa rotación se sigue dando en áreas rurales.

En esa época eran 2600 habitantes “más mil del área de fuera del poblado, la más cercana era a 30 kilómetros y la más alejada 180”. Todas las semanas iban hacia Prahuaniyeu y Comico, la parte baja de la planicie de Somoncura.

En ese entonces los casos más delicados los derivaban a General Roca o a Jacobacci, aunque éste último tenía un camino muy dificultoso antes de que llegara el asfalto. “La experiencia rural me terminó de formar como profesional y lo que tuve que construir fue el equipo de salud”.

Con los compañeros que hizo la residencia en 1985

Como recién llegado debió esforzarse mucho “tenés que ver cómo construís a ese equipo porque sos el forastero, no alcanza solo con llegar desde las ciudades con ideas nuevas”.

Habló de las dificultades que uno se puede encontrar en el área rural “Lo cotidiano y las costumbres que uno tiene que observar tienen que ver más con las relaciones humanas que con lo biológico”.

Detalló “los que nos hemos criado en ciudades grandes al llegar a lugares chicos también sentimos un cambio importante, a mí me encantó, fui con la que ahora es mi ex pareja, entonces éramos dos trabajando y pensando cosas nuevas”.

 

Ardua tarea social y comunitaria

Di Marco recordó “desde el hospital de Los Menucos logramos extender la red de agua prácticamente sobre toda la población, hicimos las puertas para los baños y planificación familiar que hoy está un poco más avanzada”.

“Hacíamos 78 partos por año y lo que nos llamaba mucho la atención es que ese número se mantenía todos los años”. Articulaban con las escuelas, con sus propios compañeros y con los agentes sanitarios que recorren el lugar “las mucamas, el del laboratorio y los choferes porque uno no puede hacer nada solo en la zona rural”.

Agregó “hay que construir, trabajar y proyectar y los desafíos son personales más que profesionales, hace muchos años que veo médicos que se van a la Línea Sur, algunos que se vuelven porque no se sienten bien y otros se quedan”.

 

Sobre la marcha

Los médicos que se desempeñan en zonas rurales en muchas oportunidades deben tomar decisiones de forma inmediata para resolver situaciones. “En la ciudad tenés todo a mano para hacer estudios complejos o laboratorios, en el campo no, entonces esas decisiones son diarias, si mando o no a un paciente a un hospital, si espero para ver su evolución, es complejo”. Una serie de responsabilidades que templan el carácter o lo tiran por tierra.

Hay gente que nunca ha salido de su paraje. Di Marcó recordó una anécdota “una vez trasladamos un paciente que no había estado nunca en General Roca y cuando cruzamos el puente del río Limay miró por la ventana y me dijo: ¿grandote el arroyito no?”.

Hay cambios culturales importantes entonces el decidir una derivación implica tomar en cuenta todos esos detalles y no se puede pensar solo en lo biológico.

Comentó una anécdota relacionada con uno de sus colegas del hospital de Los Menucos “tenía un nene chiquito y hacía casi dos años que no salían del pueblo, cuando llegaron a Roca le preguntó al padre ¿por qué hay piso en la calle?”. El ripio y la tierra era lo natural para el pequeño.

 

Medicina tradicional

En las zonas rurales es muy común que las personas, tomen determinadas hierbas para curar sus males. “Hoy ya no se las llama medicinas alternativas sino complementarias, eso significa que ya no hay una principal y el resto son menores”.

Relató “antes era más difícil que los pacientes te confiaran que habían tomado algún yuyo para el malestar que tenían, o que habían visitado una Machi”. Agregó “lamentablemente esa identidad un poco se ha perdido y recién ahora se está revalorizando, yo siempre estuve dispuesto a escuchar atentamente y aprender”.

 

Tiempos diferentes

El doctor Di Marco confesó que una de las cosas que más le costó asimilar en un primer momento, fue el tema de los tiempos. “Tenemos la mala costumbre de no permitirnos el silencio, siempre llenamos el espacio con sonido y cuando iba a una casa, recorriendo el área rural los silencios eran muy largos”.

Eso no solo lleva a encontrarse con uno mismo “llegaba a una casa y decía Hola…pasaba un minuto y alguien te contestaba Hola….”. Aclaró que no lo que normalmente decimos un minuto, “un minuto de reloj” dijo riendo.

Otra de las cosas que le llamó poderosamente la atención en la zona rural es la comunicación que existe entre la gente, a pesar de las enormes distancias. “La Patagonia parece desierta pero no es así, la gente se mueve, te mira, viene, va, y sabe si fuiste a tal o cual casa, son lugares llenos de vida”.

Las comunicaciones y la tecnología aún no tenían un rol tan determinante como en la actualidad “siempre me acuerdo que teníamos que hacer largas colas en la cabina de telefónica para hablar a larga distancia, te escuchaba medio pueblo cuando te tocaba el turno pero mientras tanto vos los escuchabas a ellos y te enterabas de todo”.

Ser el médico del pueblo tenía sus privilegios  y compromisos “tenías que ir a todas las fiestas, bailar cuando había que bailar, mostrar siempre a la gente que sos parte del pueblo”.  Agregó “a esas personas no les importa cuánto sabés, dicen que sos buen médico si los atendés bien, si te sentas a charlar con ellos, si les dedicas tu tiempo”. La evaluación pasa por las relaciones humanas y el respeto hacia el otro.

Hace mucho tiempo que dejó de pedirles a sus pacientes que le hagan caso “yo te digo cuáles son las circunstancias, las consecuencias y vos decidís, eso es muy desconcertante para las personas. Pensar que el otro va a hacer lo que yo le digo es mentira, me pueden decir que tomaron la medicación, que no comieron tal cosa pero solo hacen lo que les parece que tenían que hacer” dijo. En realidad, todos terminamos haciendo siempre lo que queremos, más allá de lo que nos diga un médico.

Di Marco dijo “como formo médicos  para eso, les recomiendo que vayan, que vivan esa experiencia desde la Salud porque cierra su formación”. El y su pareja llegado un momento, sintieron que era tiempo de volver a la ciudad “seis años había sido suficiente, un ciclo que se cerraba, siento que el tiempo que uno esté es el tiempo que uno está” finalizó diciendo.

 

 

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