BRUNA FILIPUZZI DE DAL FARRA
Cien años de historias de vida de italianos en Bariloche
La Asociación Italiana de Socorro Mutuo cumple hoy 100 años de una participación activa en nuestra ciudad, difundiendo y promoviendo la cultura de ese país, que dejaron en busca de una mejor calidad de vida. Poco a poco se fueron proponiendo metas relacionadas a la educación logrando en 1980 la creación del Instituto Dante Alighieri.
El Cordillerano dialogó con Bruna Filipuzzi de Dal Farra para rescatar el ejemplo de esas grandes mujeres que mucho hicieron por el Bariloche que las recibió con los brazos abiertos.
Nació en Baseglia di Spilimbergo en la región de Friuli en 1930. “En 1948 llegué a la Argentina, junto con mi madre y mi hermana mayor, Elide, llamadas por mi padre que desde 1930 se encontraba en el Alto Valle de Río Negro”, comenzó recordando.
Se establecieron en Villa Regina: “Viajé como turista a Bariloche con mi hermana en diciembre de 1956, lo hicimos en colectivo y tardamos dos días”. Aquí conoció a quien fue su esposo, Guido Dal Farra: “Habíamos ido a bailar a El Palenque, fue amor a primera vista, después viajó a Villa Regina a pedir mi mano y nos casamos”. Ella tenía 26 años y confiesa que fue amor a primera vista. La pareja luego vino a vivir a Bariloche y tuvo dos hijos, “nuestro primer hijo, Livio, nació en 1958 y tres años después, Silvana”. Lamentablemente, el varón falleció en 2008.
Debieron ponerse a trabajar los cuatro para poder construirse una vivienda: “Ahí nos vinimos, yo necesitaba vivir entre montañas porque nací al pie de los Alpes y hacía 21 años que buscaba un paisaje similar”. Confiesa que hasta entonces lloraba mucho: “Dejé en Italia familiares, amigos y muchas costumbres”, se lamentó. En 1982, al cumplir 25 años de matrimonio, regresaron a su querido país.
Lugar de encuentro
Como Guido formaba parte de la Comisión Directiva de la Asociación Italiana se integró enseguida al grupo de Damas. En 1961 agasajaron a la esposa del presidente Frondizi con un té en la sede social. Era indispensable contar con un espacio propio y en 1927 lograron comprar el terreno ubicado en calle Beschtedt 141 iniciando la construcción de madera en 1929. Entonces la Società Italiana di Mutuo Soccorso Italia Nuova tuvo su primer gran logro.
“Con la oleada grande de inmigrantes después de la Segunda Guerra Mundial ya se pudo hacer de material y en 1968 se formó un Centro Italiano de Cultura siendo el primer presidente Alberto Malagola”.
De manera mensual, las Damas organizaban un té entregando premios y lo recaudado se destinaba al pago del sueldo de una maestra de italiano para sus hijos, “también de una profesora de gimnasia para las mujeres y uno de taekwondo para los varones”.
En 1971, Bruna fue elegida presidenta del Centro de Cultura, en su gestión se creó la primera biblioteca: son 400 libros aportados por las familias italianas. “Un año después, por invitación de la Asociación Española local para festejar un desfile por calle Mitre, se confeccionaron los trajes típicos de cada una de las regiones que lucieron las niñas de 11 a 14 años”.
Aseguró: “Siempre pensábamos en la idea de crear una escuela. Para eso se formó una comisión específica. en 1976 se organizaron distintas actividades para recaudar fondos y se inauguró la primera salita de 4 años del Jardín de Infantes en 1980”.
Recordó: “Se compró un terreno lindero para luego construir lo que es hoy el Dante Alighieri, gracias a la parte de herencia que dejó el señor Olivier, inmigrante de Belluno, porque su propiedad era La Estancia, un restaurante en la esquina de Rolando y Elflein”.
Bruna dijo: “Somos una veintena de Damas que fundamos la escuela, que después se llamó instituto, y estoy muy orgullosa de este logro". Tiempo después fue recompensada con la visita del presidente de Italia, Sergio Mattarella, el 10 de junio de 2017.
Recién al fallecer su marido, Bruna se hizo socia activa de la Asociación Italiana: “En 1983 viajé a Italia como delegada al Congreso Mundial de Vénetos en el Mundo, el tema fue mayor cultura en nuestra escuela”. Se lograron así descuentos en pasajes aéreos para italianos que nunca pudieron volver a su patria y en 2015 recibió la medalla como vitalicia.
También fue delegada en el Congreso Latinoamericano que se desarrolló en Buenos Aires titulado "Los italianos que viven en el mundo". “Allí traté el pedido de una pensión compensatoria de los ancianos italianos que vinieron a Argentina, cuyas jubilaciones aquí no les alcanzaban para vivir”.
En septiembre de 1989 en Toronto, Canadá, participó de una reunión de 500 mujeres italianas exponiendo la actividad desarrollada en Bariloche, especialmente la creación de la escuela.
Orgullosa
Bruna se siente muy orgullosa de todo lo que se ha ido logrando desde la Asociación y el enorme trabajo y esfuerzo de las Damas Italianas, “por el Dante Alighieri han pasado muchos alumnos y alumnas argentinas”.
Hace algunos años, el grupo de quinto año del secundario viajaba a Italia. Durante un par de semanas afianzaban el idioma y conocían de primera mano sus costumbres, concurriendo a la escuela y hospedándose en casas de familia. “Después empezó a ir el cuarto año, pero no era un intercambio porque de allá no venían”.
Después del pedido de Bruna de “más cultura en las escuelas”, mandaron un director de italiano permanente en Bariloche, ahora hace un par de años que se radicó en Bahía Blanca.
Con sus 90 años, Bruna sigue proyectando cosas: “No puedo salir por la pandemia, pero sigo haciendo todo lo que puedo desde casa”, aseguró. Hermosa historia de vida de una pionera de nuestra ciudad que ha hecho un gran aporte a la comunidad.