2020-10-09

LA PRODUCCIÓN ES DISPAR Y A VECES, SENSACIONALISTA

Nazis en la Argentina: muchos libros, pocas películas

A pesar de la importancia que tiene para la historia del país el ingreso de jerarcas fugitivos después de la Segunda Guerra Mundial, el cine se ocupó relativamente poco del asunto. Y no siempre para bien.

En la Argentina, el ingreso y permanencia de jerarcas nazis al terminar la Segunda Guerra Mundial es  una temática de particular importancia, porque fue aquí donde resultó ubicado, capturado y deportado  hacia Israel, Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS y uno de los responsables directos del Holocausto. También vivió casi al mismo momento y en la misma ciudad –que no es Bariloche– otro de  los criminales de guerra más significativos: Josef Mengele, oficial y médico de las SS en el campo de  exterminio de Auschwitz.

Gilda Bevilacqua es una doctoranda en Historia y becaria de la UBA que, al analizar críticamente la  película de Lucía Puenzo, elaboró un texto que muy significativamente tituló “El verdadero nombre  falso. Wakolda y la presencia nazi en Argentina a través del cine”. En los primeros párrafos de su  artículo, que data 2015, indica que “existe, en la actualidad, una gran cantidad de textos escritos  de diversa índole, académicos, periodísticos, de divulgación, literarios, etc., en los que se trata  con mayor o menor profundidad y/o profesionalismo el controversial tema de la entrada y permanencia  de nazis, colaboradores del régimen nacionalsocialista y simpatizantes en el territorio americano, en  general, y sudamericano, en particular”.

Se trata de aquellos que “escaparon de Europa al finalizar la Segunda Guerra Mundial (SGM) para  evitar ser juzgados por los tribunales internacionales a causa de los crímenes de guerra y lesa  humanidad, pero también por los ojos de aquellos que habían padecido y sobrevivido a sus atrocidades en tanto víctimas, resistentes o exiliados”, completa la mirada de la investigadora. “Aún hoy, en  esta gran variedad de textos podemos encontrar que no hay acuerdos firmes ni sostenidos en torno a las causas y el desarrollo de este fenómeno”. Como ejemplos, Bevilacqua menciona los trabajos periodísticos y de divulgación de Jorge Camarasa y Carlos Basso Prieto.

Completa la investigadora que “en ciertos ámbitos sensacionalistas, siguen existiendo especulaciones de todo tipo, que resultan nocivas para la memoria y el conocimiento en el presente sobre estos eventos”. Su aseveración no deja muy bien parado a un colega nuestro: “otro ejemplo es el polémico libro-guía Bariloche Nazi –guía de turismo–, escrito por el periodista argentino Abel Basti, que promueve los sitios de Bariloche donde supuestamente vivieron jerarcas nazis, y que asegura que Adolf Hitler junto con su amante Eva Braun se refugiaron en la zona”.

Cuestión dolorosa

El texto trae a colación expresiones del entonces titular de la DAIA Bariloche, Julio Dvoskin, quien, en su oportunidad, expresó: “consideró que la guía sobre lugares nazis ‘no es una idea feliz’ y solo
puede interesarle a los pronazis. ‘Jamás voy a oponerme a la publicación de una idea o una información, y menos en este caso. La libertad de expresión es sagrada para mí y para la colectividad. Pero invitar a un paseo a lugares que implican una cuestión tan dolorosa no me parece interesante’, señaló. ‘Me parece que algo así solo persigue el objetivo comercial de vender muchos libros’, agregó”. Sus expresiones se publicaron en el Diario Hoy de La Plata, en 2004.

La investigación de Bevilacqua apunta que “en la Argentina, este tema tiene una relevancia muy importante, ya que fue en este país donde uno de los criminales de guerra nazi más buscado fue hallado, capturado y deportadohacia Israel, donde fue juzgado, sentenciado a muerte y ejecutado: Adolf Eichmann (teniente coronel de las SS y responsable del genocidio mediante su coordinación directa de las deportaciones de los judíos de Alemania y de otras partes de Europa occidental, meridional y del norte, a los campos de concentración y exterminio)”. El paréntesis es de la autora.

Ocurre que “también residió, durante casi el mismo momento, y en la misma ciudad argentina, otro de los criminales de guerra más significativos y emblemáticos del régimen y del genocidio, Josef Mengele
(oficial y médico alemán de las SS en el campo de exterminio de Auschwitz), quien, también con las investigaciones secretas del Mossad, fue localizado nada más y nada menos que en Buenos Aires, justo en el momento de la captura del primero, de la cual supuestamente se entera y, así, logra luego escapar”.

Para la investigadora, “particularmente aquí, se da la situación de una gran desproporción en torno a lo que entendemos como fílmicamente significativo y la cantidad de películas que se han producido al respecto. Solo, al día de hoy, podemos dar cuenta de los documentales argentinos Oro Nazi (Rolo Pereyra - 2004); Pacto de silencio (Carlos Echeverría - 2006); Projekt Huemul: El Cuarto Reich en Argentina (Rodrigo H. Vila - 2008); y de los films de ficción Pobre mariposa (Raúl De la Torre - 1985) y Wakolda (Lucía Puenzo - 2013)”, de cuya inconsistencia histórica trata el grueso de su artículo.

Adrián Moyano

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