2020-10-02

Esenciales: Es el Día del Recolector de Residuos y Jonathan contó como es el trabajo en Bariloche

Correr, “silbar fuerte” y rendir durante 9 horas seguidas para juntar la basura de Bariloche, son tareas fundamentales para los recolectores que sostienen el servicio diariamente.

Hoy es el Día del Recolector de Basura y como el resto de los días de la semana, los chicos que realizan la tarea trabajan; esta vez bajo una repentina nevada primaveral y bajas temperaturas.

En su día, los recolectores trabajaron bajo la nevada primaveral (Foto: Facundo Pardo) 

Jonathan Gaitan junta las bolsas de residuos en una zona céntrica de la ciudad. Tiene 26 años, una familia que deja en su casa a las 17 horas y otra que lo espera en el camión cuando empieza la recorrida. “Trabajo hasta las 2 de la mañana, tengo dos compañeros y el chofer. Somos un equipo, para mí son una segunda familia, este trabajo sólo puede hacerse si estamos unidos”, expresó el recolector en diálogo con El Cordillerano Radio.

Lleva casi 3 años realizando la tarea y su recorrido abarca desde la calle Gallardo, hasta 25 de mayo y luego hasta el HPR. Como tantos otros jóvenes, Jonathan trabaja en la “cola de pato” de los camiones municipales y junto a sus compañeros coordinan las tareas para “achicar” las bolsas e irlas subiendo al vehículo mientras corren por las cales. “Achicar es resumirle la calle al que va cargando. Le vamos juntando la basura al que va subiendo las bolsas al camión”, explicó con mucha precisión una de sus tareas.

Sobre cómo afectan las condiciones climáticas en el trabajo, el joven contó que “en invierno se sufre un poco pero después cambia un poco. Cuando nieva siempre tenemos golpes, uno tiene precaución pero es verdad que estamos expuestos”. Además remarcó que "durante la pandemia seguimos trabajando, sólo que ya no vamos al Playón y nos pasan a buscar". Y agradeció a los vecinos y vecinas que cumplen con la desifección de las bolsas.

El estado físico para rendir y el agotamiento del cuerpo con los años también son factores que hacen al trabajo. “Yo cuando arranqué tenía miedo porque venía de trabajar en gastronomía y tenía más peso. Después fui agarrando ritmo. No es que estamos re entrenados, pero tenemos que estar en buen estado para rendir”, aseguró el trabajador barilochense.

Sobre los salarios, el jóven indicó que por ser un trabajo insalubre “se cobra un poco más, pero la verdad es que muchas veces no alcanza”. En su caso, el trabajo como recolector sustenta a una familia con 3 hijos y una casa que espera terminar de construir en diciembre.

Entre las anécdotas y los código fundamentales que comparten los recolectores, Jonathan recordó que “cuando entré no sabía silbar sin usar los dedos y lo tenía loco al pobre chofer”. Además reconoció la unión con sus compañeros y extendió el saludo. “Cuando hacés este trabajo valorás mucho el compañerismo. Vamos hablando para sobrellevar el tiempo y reírnos un poco, pero también nos compartimos nuestras experiencias y nos damos consejos. De verdad se vuelve una segunda familia”, finalizó.

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