EL SERVICIO DE TRANSPORTE PÚBLICO EN LA MIRA
Algunos choferes volvieron al trabajo y otros marcharon por las calles de la ciudad
El presente del Transporte Urbano de Pasajeros parece el cuento de la buena pipa, esa broma destinada a ver hasta dónde llega la paciencia de un niño cuando se le consulta si conoce o no el supuesto relato; la respuesta del adulto, ante lo que dice el chico, es siempre una evasiva, y la pregunta se reitera hasta que el pequeño en cuestión estalla y ya no aguanta más la tortura verbal que, para él, ha dejado de ser un juego. Con los colectivos, en Bariloche, sucede algo parecido, no se para de hablar del tema, pero la solución no aflora.
A veces hay un amague, la noticia de que apareció algo así como una vacuna… pero son simples placebos. El remedio concreto, que encamine el tema de una vez por todas, nunca llega.
El inicio de semana fue aún más confuso que lo de costumbre.
Por un lado, se anunció la reanudación del servicio.
Por otro, gran cantidad de choferes decidió no sumarse instantáneamente al regreso a labores, ya que consideró fuera de lugar que el paro “lo levantaran la empresa y el municipio”.
Marcha
Muchos colectiveros descontentos, que se sintieron marginados de la negociación, marcharon, este lunes por la mañana, desde la Escuela Municipal de Arte La Llave, en Onelli y Sobral, hasta el Centro Cívico, donde, tras leer un manifiesto, pasado el mediodía, quemaron cubiertas frente al palacio comunal.
El humo negro, denso, cubrió un ambiente enrarecido.
Mientras algunos trabajadores conducían los vehículos que conforman el servicio en tiempos de pandemia (dieciocho unidades que transitan la ciudad), la gran mayoría de los empleados protestaban a viva voz.
Uno de los manifestantes, el chofer Jorge Lastra, comentó: “Desde que llegó esta empresa (Mi Bus), peleamos por tener el salario en tiempo y forma… Estamos cansados… Siempre nos quedan debiendo parte del sueldo. Marchamos porque queríamos demostrarle al pueblo que no se puede seguir así”.
Justamente, el cántico predominante fue: “¡Vecino, vecina, no sea indiferente, nos roban el transporte en la cara de la gente!”.
Al menos durante la marcha hasta el Centro Cívico, consiguieron el respaldo de los ciudadanos: las personas de a pie -que estaban en las veredas mientras los veían pasar- aplaudían, y, desde los autos -que debían interrumpir forzosamente su recorrido-, solo se emitían bocinazos a manera de apoyo.
La munición oral predominante iba dirigida a la empresa que tiene la concesión, como también a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y al intendente.
Prendieron algunos neumáticos frente a la sede de la UTA. (Foto gentileza)
En ese sentido, el colectivero Lastra apuntó: “La solución sería que Gustavo Gennuso se pusiera las pilas… A la 3 de Mayo la multaban por cualquier cosa, como por ejemplo por sacar una unidad… Estos que están ahora, desde que llegaron, han retirado colectivos de todas las líneas y nadie ha hecho nada. La responsabilidad recae sobre el municipio”.
El chofer se refirió también a aquellos compañeros que, mientras ellos marchaban, conducían los colectivos para cumplir con los recorridos: “Lamentablemente, en empresas grandes, siempre hay un grupo que tira para el lado del empresario, pero nuestra pelea es a favor del salario de todos; cuando cobramos, ellos también lo hacen. Se tienen que dar cuenta de que, cuando quieren echarlos, no les agradecen nada”, afirmó.
Durante la manifestación, llegaban mensajes de texto que los colectiveros se mostraban unos a otros. Así, se hablaba de sueldos que se depositaban en forma gradual, y también de una cifra millonaria que la Comuna le habría entregado a la empresa como nuevo subsidio. Dimes y diretes que se propagaban a medida que la caminata avanzaba.
Otro chofer, Daniel Cirulli, fue contundente al hablar del presente en el sector: “El Transporte Urbano de Pasajeros, en Bariloche, está en una situación caótica”. Con veintinueve años de experiencia como conductor de colectivos, afirmó no recordar un escenario así y subrayó: “Hay muchos salarios adeudados. Todavía no se sabe qué va a pasar con el aguinaldo, con un dieciocho por ciento de reajuste que tendríamos que haber recibido en diciembre, y con otras cosas que la empresa no abonó”.
“No estamos representados por la UTA, desde ningún punto de vista. Acá no hay gremios, delegados, nada… Somos solo los trabajadores”, añadió.
Si bien no hubo banderas gremiales, estuvieron presentes las de algunas agrupaciones políticas.
Uno de los que llevaba la insignia del Frente de Izquierda, por ejemplo, era el excandidato a intendente Rodolfo Sánchez, quien, más allá de explicar que se encontraba allí para “apoyar a los colectiveros para que cobren los sueldos”, aprovechó para recordar una propuesta de su sector:
“Históricamente, planteamos la municipalización del transporte público, porque es un servicio que, a nuestro criterio, tiene que ser administrado por los propios trabajadores y controlado por los vecinos. Ahora se demuestra la importancia de esa idea; hay que discutir una solución definitiva al conflicto”.
Cuando se le consultó por las dificultades que podría implicar la municipalización, el político contestó con una pregunta retórica: “¿Es viable darle un subsidio a un empresario privado, pero no es posible que el transporte sea municipal?”.
“Estamos en contra de la estafa de los subsidios a las empresas, ya que, para los dueños, todo es una cuestión de números. Si no ganan lo que pretenden, se alejan. El Estado no puede solventar un negocio privado”, remarcó.
Sánchez habló de una “conducción gremial burocratizada y al servicio de la patronal”, y expresó: “El repudio a UTA no se da solo en Bariloche, ocurrió en Mar del Plata y pasa en Córdoba. Los trabajadores se dan cuenta de que necesitan reformular y crear nuevas direcciones sindicales, para que defiendan sus derechos”.
Por su parte, Julián Delfine, del Partido Obrero, sostuvo: “La cuestión del transporte público en Bariloche no da para más. Hay un saqueo permanente a través de los subsidios que se perciben del Estado, que, claramente, no llegan al servicio ni a los salarios de los choferes”.
Delfine indicó que se debería realizar “una apertura de los libros contables, para ver qué es lo que sucedió con el dinero percibido”; y, a la hora de buscar una solución, dijo: “La mejor opción es la municipalización, con una asamblea abierta de trabajadores y usuarios”.
La columna de trabajadores, por las calles de la ciudad. (Foto: Fabio Hernández)
Guillermo Navarro, en tanto, embanderado con la Juventud Peronista, opinó: “Los trabajadores pasan por un momento grave, no cobran sus salarios y la empresa los extorsiona; además, el gremio que debería representarlos no lo hace, porque negocia por atrás con la firma y el municipio”.
“Esta marcha es una unidad entre choferes y usuarios. Siempre estuvimos separados, y nos parece importante que nos acerquemos, porque todos somos parte del pueblo y tenemos que luchar contra los verdaderos responsables”, agregó.
Sobre el futuro del sector, manifestó: “Hace falta un rediseño del sistema, que viene de décadas atrás y está obsoleto. Además, no puede haber un monopolio, no es posible permitir que una empresa tenga todo el servicio de transporte de la ciudad, porque los usuarios y los trabajadores quedamos convertidos en rehenes”.
PABLO FIGUEROA DE LA UTA: Sin paro, el futuro en espera
El secretario de Asuntos Gremiales de UTA seccional Bariloche, Pablo Figueroa, informó que los salarios de los conductores de colectivos correspondientes a junio se completaron. “Por tal motivo, se levantó la medida de fuerza”, indicó.
Sobre cómo continuará el futuro de la problemática, señaló: “Estamos esperando la citación de la Delegación de Trabajo para tratar el resto de la deuda”.
Christian Masello