2019-09-15

ENTREVISTA A JUAN CARLOS BOLCICH, FÍSICO EXPERTO EN LA MATERIA

Bariloche y el gran desafío de producir energía limpia con hidrógeno

Mucho se habla en estos tiempos sobre la contaminación mundial, el calentamiento global y la escasez de recursos naturales, agotados por la generación de combustibles fósiles y las toneladas de desechos que produce la población.

En los países desarrollados, la ciencia avanza firmemente hacia la generación de energías renovables y se concentra en la creación y almacenamiento del llamado “combustible del futuro”: el hidrógeno, producido con elementos que se encuentran en la naturaleza: agua, viento y luz solar. Actualmente, el combustible es utilizado en autos y trenes eléctricos, recientemente fue probado con éxito en aviones y hasta puede aplicarse a la provisión de energía en las viviendas.

Aunque este tipo de tecnologías parecen muy lejanas en el país y particularmente en Bariloche, donde el sistema eléctrico se encuentra colapsado y se producen constantes cortes en el suministro, un especialista de esta ciudad afirma que es posible desarrollar un sistema para proveer energía eléctrica sin impactar al medioambiente.

En Bariloche reside nada más y nada menos que el presidente de la Asociación de Hidrógeno de Argentina, Juan Carlos Bolcich. Ex titular del Centro Atómico, de INVAP y uno de los impulsores de la primera planta experimental de hidrógeno de América Latina, ubicada en Santa Cruz, Bolcich sueña con que la región desarrolle la producción del gas renovable para que el vecino de a pie goce en la vida cotidiana de los beneficios que la energía limpia puede proveerle.

En el año 2000, el doctor en Física ideó una “cosechadora de vientos” en el patio de su casa, en el barrio Virgen Misionera, con el objetivo de demostrar que es posible generar energía limpia a través de un molino. El proyecto generó quejas en los vecinos por los ruidos molestos y quedó trunco. El investigador también es conocido en Bariloche por haber desarrollado un auto Renault 9 impulsado a hidrógeno. Toda una novedad en la década del 90.

Según dijo, solo se necesita la luz del sol y viento –que en esta zona abunda- para producir hidrógeno, almacenarlo y utilizarlo para generar combustibles limpios, energía eléctrica y también calor.

Su profundo conocimiento en la materia, su colaboración en proyectos de alcance mundial y la constante relación que mantiene con importantes referentes internacionales, no lo alejan del verdadero objetivo de la ciencia: dar soluciones a la comunidad.

Mientras en China y Estados Unidos prueban los primeros aviones impulsados a hidrógeno, Bolcich fantasea con aplicar esa tecnología en esta región para que los mismos vecinos consuman la energía que les provee la naturaleza.

Sus 72 años y la cantidad de trabas que sufrió a lo largo de su carrera para avanzar en sus ambiciosos proyectos, no detienen su entusiasmo. “Nosotros, lo que hacemos apuntando a la sostenibilidad, es: con viento o sol, producir hidrógeno por descomposición del agua” resumió Bolcich en diálogo con El Cordillerano.

Sin abundar en tecnicismos, Bolcich indicó que con la energía eólica o solar, se puede descomponer el agua y crear hidrógeno para luego almacenarlo. En ese sentido, remarcó que “se crea un ciclo virtuoso limpio e inagotable” ya que “el hidrógeno cuando se oxida, vuelve a producir agua y no hay residuo”.

“El sol sale para todos” citó el físico para sostener que “el hombre se tiene que adecuar a la naturaleza de las cosas y no ir a contramano”.

Pero, ¿por qué el proyecto resulta tan lógico y tentador y no se avanza al nivel que lo hacen otros países? Bolcich explicó que la generación de hidrógeno es mucho más cara que la extracción de combustibles fósiles, como el gas natural. Por eso, para el investigador es necesario “que los políticos tengan mejor visión de estadista, que vean un poco más allá de la cuestión económica del momento y que cumplan con los compromisos ambientales”.

“La cuestión es preservar el ambiente, tener gestión distribuida. La gestión es tener electricidad y combustible en cada pueblo. Nosotros, por ejemplo, tenemos la locura de decir: en la Línea Sur, que cada pueblo tenga la posibilidad de la generación de la energía eléctrica. Con el aparato adecuado descomponés agua y tenés hidrógeno, lo vas acumulando y ese hidrógeno tendría que servir para ir reemplazando el gasoil, la nafta y el gas natural” mencionó.

Además, dijo que hay posibilidades de que el Tren Patagónico funcione con este sistema, utilizando como ejemplo el primer tren a hidrógeno del mundo, creado en Alemania y estrenado en septiembre del año pasado.

Según explicó, el almacenamiento se puede realizar en cilindros en una gran reserva subterránea. “Un italiano me dijo una vez: in ogni casa una fabbrica (trad: en cada casa una fábrica). Eso es el extremo -reconoció- pero sí puede haber una fábrica en cada comunidad” propuso Bolcich.

Sin embargo, insistió: “el problema es el costo” pero ese “es el camino más difícil pero verdadero”.

En ese sentido, imagina una planta de producción con paneles solares, máquinas eólicas y electrolizadores. “El dueño puede ser una empresa o mil dueños, una verdadera cooperativa” planteó.

Como ejemplo, citó el caso de la planta de hidrógeno construida por la empresa Hychico en Comodoro Rivadavia (Chubut) y la planta en Pico Truncado (Santa Cruz). “Ahí fuimos y trabajamos maravillosamente bien” recordó Bolcich, quien también es representante de Sudamérica de la International Association for Hydrogen Energy.

“Si lo analizo de forma integral, desde lo social, lo ambiental, es recontra competitivo, y esto es lo que los políticos no entienden, que insisten con Vaca Muerta, pero eso se acaba y contamina” advirtió.

“Nosotros como Asociación tenemos la capacidad de ser el arquitecto ingeniero para desarrollar un sistema para Bariloche” sostuvo. “Hemos charlado muchas veces con funcionarios, hemos pasado por presidentes, varios gobernadores, algo se avanzó pero no lo suficiente, en algún momento se traba”, lamentó.

“Yo actúo por convicción, estoy convencido que esto puede ayudar a todos, pero hay que educar y hay que hacer. Necesitamos tener una política de Estado clara y promover esto”, subrayó.

“Es totalmente posible hacerlo y es conveniente. Estamos en un grado de madurez para empezar a comer la primera fruta. Pero esto en la medida de que haya más inversión para preparar recursos humanos, industrias que sean capaces de ser parte de la producción, montaje y operación, como en el caso de Hychico. Ese caso muestra que se puede hacer con fondos privados y el Estado tendría que acompañar de alguna manera, como en cualquier país desarrollado” explicó.

“En algunas cosas necesitamos acuerdos internacionales pero no que nos vengan a manejar, sino que nosotros seamos el arquitecto ingeniero”, agregó.

Para hacerlo, se necesitan recursos humanos y mucha capacitación. “Vemos a la UTN (Universidad Tecnológica Nacional) como una de las llaves para que esto prospere en Argentina, porque tiene 30 regionales en todo el país, donde hay gente de la Asociación trabajando” detalló.

“En Bariloche debiéramos encarar un proyecto. Lo que buscamos es sembrar porque hay gente y hay posibilidades”, dijo, destacando la colaboración de la Fundación Bariloche.
Bolcich afirmó que “la decisión es política” y advirtió que “esto requiere una visión a largo plazo, no se hace de la noche a la mañana”.

Magdalena Bonnettini

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