Histórica jornada de trabajo en la isla Victoria en pos de la preservación y avance del vivero “Alberto Suero”
Este fin de semana se realizó una jornada de trabajo diferente al cumplirse diez años de la inauguración del vivero forestal “Alberto Suero” y del proyecto Jardín Botánico Isla Victoria. Es de resaltar que un promedio de 190 mil personas pasan de manera anual por el lugar.
Para el encuentro fueron invitados alumnos y docentes de la carrera de Técnicos en Viveros de la Universidad de Río Negro y personal de Parques Nacionales junto con su intendente, Diego Cannestraci.
Las tareas se dividieron en cuatro equipos de trabajo, y pasado el mediodía se compartió un almuerzo fuera del Vivero.
Adolfo Moretti, ingeniero forestal, tiene a su cargo dicha área dentro del Departamento de Conservación del Nahuel Huapi. Ingresó en el año 2003 y desde el 2005 comenzó con el proyecto de reactivación de lo que era el antiguo Vivero Nacional Histórico que tuvo una gran importancia en la región en las décadas del 30, 40 y 50.
“En el 2005 se propone esa reactivación con la construcción de un invernadero para propagar estas especies y a su vez se propuso revalorizar el arboretum que hay en la isla, se convirtió en algo fantástico con un desarrollo increíble pero después no tuvo ninguna clase de manejo”.
Entonces ahora la isla se encuentra con árboles monumentales, muchos de ellos con problemas de estabilidad, pero a la vez es una colección increíble, “hoy los botánicos del mundo miran a isla Victoria sorprendidos de cómo hay árboles que están alcanzando un desarrollo similar al de sus lugares de origen”.
Asimismo, se propusieron trabajar como un banco de semillas y de geoplasma de la región para conservar estos bosques, “ahora ya no alcanza solo con tener áreas protegidas, cuestiones como el cambio climático o la pérdida de hábitats obligan a trabajar más globalmente entre todos más allá de las fronteras” comentó Moretti.
Así surgió la propuesta del Centro de Conservación y de producción de plantas para proyectos de restauración no solo en el Parque sino además en otros sitios que así lo requieran y representar lo que significa la colección de flora patagónica convirtiéndolo en un Jardín Botánico. “Son buenas estrategias de conservación a la vez que son paseos educativos para los visitantes”.
Transformar toda esa historia de tantas décadas de la isla ha llevado un gran esfuerzo y trabajo articulado, “convertirla en nuestra propia historia, entender de dónde venimos nos ayuda a saber mejor adónde vamos”, aseguró.
Se trata del único espacio con estas características en todo el Parque Nacional Nahuel Huapi, “es también un elemento turístico increíble con un potencial enorme y estamos postulándolo como un Jardín Botánico a organismos internacionales para obtener financiamiento”.
Es necesario contar con aportes económicos importantes para dar continuidad al desarrollo del proyecto, ya que proyectan poner laboratorios para que puedan trabajar investigadores. “El presupuesto de Parques Nacionales en estos últimos años no ha sido muy elevado, esto ha tenido una continuidad porque hay un equipo de trabajo muy comprometido entonces se optimizan los recursos que existen en la isla para funcionar”. Para desarrollar esos avances de investigación aún falta financiamiento pero eso no frena en nada el empuje que tienen en lo que se han propuesto.
La de este sábado fue una jornada de trabajo histórica ideada por Diego Cannestraci. Sobre esto, contó Moretti: “cuando asumió me llamó para que le contara todo el proyecto de la isla entonces sugirió hacer durante abril y mayo una serie de actividades vinculadas con el Vivero” con charlas y encuentros, una manera de difundir lo que allí se está haciendo de manera muy silenciosa.
Hace veinte días aproximadamente habían dado un curso para Guías de Turismo, y el grupo quedó muy involucrado entonces, lo sumaron para el encuentro junto a los alumnos y docentes de la carrera de Técnico en Viveros de la Universidad Nacional de Río Negro, quienes aprovecharon para hacer sus prácticas.
Santiago Naón es uno de los docentes de Viveros I, materia de primer año de la Tecnicatura, donde se practica la reproducción de plantas. Hace veinte años que se radicó en Bariloche y es docente e investigador de la UNRN.
“La carrera se abrió en el 2010 y tiene un vínculo natural con Parques porque el primer director fue precisamente Adolfo Moretti, quien la ideó y armó la estructura general de la misma”, contó.
Surgió a raíz de la Ley de Bosque Nativo para promover la gestión forestal sustentable, que fue promulgada el 21 de septiembre de 2007 por el Poder Legislativo, proyecto presentado por el diputado Miguel Bonasso. “Esto suponía que la región iba a tener una gran demanda de plantas para lo cual habría que formar a más gente”.
“La carrera luego fue evolucionando hacia otro perfil porque no se generó esa demanda ya que nunca terminó de instrumentarse del todo, entonces se orientó a la formación de técnicos muy sólidos en la producción de plantas en general”, detalló.
La jornada de trabajo
Apenas llegados a la isla Victoria, el grupo se dirigió al sector del Vivero donde Cannestraci dio una bienvenida cálida e informal a los presentes. “Este es un lugar muy lindo, simbólico y especial del Parque Nacional Nahuel Huapi, esperemos que sea la primera de muchas jornadas similares”.
Luego tomó la palabra Moretti quien explicó la metodología de trabajo pautada, son muchas las tareas por hacer dentro de la isla pero muy pocas las manos con las que se cuentan. “En este lugar se están haciendo cosas, le falta mejorar aún y en eso estamos unidos”.
Cada persona eligió el equipo al que quería sumarse, habiendo cuatro grupos de tareas. El de la propagación, hace trasplantes de macetas pequeñas a otras más grandes, y las lleva a la zona de rustificación para que estén preparadas para ir al campo. El segundo grupo era el de los compostadores, que implica zarandear compost y rastrillar hojas; material que utiliza el primer equipo. Por su parte el tercero trabajó en la puesta en valor de un árbol, un ejemplar muy raro denominado metasequoia, hubo que sacar retama que lo invade, limpiar el área, nivelar la tierra, poner el sitio en buenas condiciones. Por último, el cuarto estuvo dedicado a los árboles de riesgo, es decir aquellos que representan un peligro ante una caída natural inminente. Gente especializada se dedicó al volteo de esos árboles, contando con la ayuda de los voluntarios en el despeje de la zona posterior al corte.
Especies
El Vivero llegó a contar con una colección de unas 100 especies, compuesta por árboles resinosos, frondosos y frutales. Un tercio de los almácigos eran regados por molino y bomba a motor. El agua era conducida por las cañerías y acequias que se observan a los costados del camino. En la actualidad son utilizadas como sistema de bomba en caso de incendios forestales en la isla.
Susana Alegría