Algunas variantes y especificaciones sobre los pisos de madera
Los pisos de madera son muy atractivos a la hora de conformar en forma definitiva una vivienda, además por estos lares son ideales para conservar ambientes cálidos.
Existen diversas formas de clasificar a un piso de madera e incluso hay mucha confusión terminológica en el sector, debido principalmente a que cada fabricante va modificando y/o adaptando la terminología a los productos que va desarrollando.
Entre las diversas clasificaciones se puede mencionar: 1) Según su constitución. 2) Según su formato. 3) Según su diseño y estilo. 4) Según su fijación al suelo. 5) Según su ubicación. 6) Según su uso. 7) Según su acabado.
Se encuentran los suelos macizos (tablas, mosaicos y entarugados) y los estratificados o multilaminados (entre ellos, los melamínicos o laminados, los de madera laminada o rechapada y los enchapados o pisos ingenieriles).
Los suelos macizos o pavimentados, allí se caracterizan por estar constituidos por madera maciza, la cual le confiere sus características intrínsecas al suelo. En parquet o tarima maciza o tarima: es un pavimento de madera formado por tablas de madera maciza machihembradas (permitiendo la unión entre sí) y de dimensiones variables.
Se incluye y define a la tarima, al parquet mosaico, al lamparquet y al parquet flotante. En el mercado argentino, las tablillas que conforman el parquet oscilan entre 10 y 15 mm de espesor, entre 50,8 y 76,2 mm de ancho, siendo muy común anchos de aproximadamente 65 mm, y largos entre 200 y 300 mm.
En cuanto al entablado -en general- se basa en el pavimento de madera constituido por tablas adosadas por sus cantos (no machihembrados), generalmente de mayor anchura que la tarima (por encima de los 120 mm) y espesor superiores a 20 mm, que se fijan con clavos o tornillos directamente sobre un soporte de viguetas de madera. Se utiliza en general en instalaciones que deban soportar cargas importantes y cuando el aspecto resistente prima sobre el decorativo, por ejemplo en instalaciones agrícolas.
En cuanto al diseño moderno y/o rústico tiene reminiscencias de la madera en su estado puro. Utilizados principalmente en lugares donde se pretende dar rusticidad al ambiente. El parquet mosaico: taraceado o damero (tablilla pequeña): Este tipo de pavimento está formado por piezas de pequeño tamaño (e = 8 mm, a = 24 mm y L = 120 mm. que generalmente se presentan y comercializan como losetas o paños de 480 mm de lados, formadas por piezas no machihembradas, adosadas unas a las otras (no unidas entre sí) mediante una malla de hilo o papel Kraft.
Dentro del llamado parquet industrial, adoquines o entarugados, se refiere a pavimentos constituidos por bloques de madera cuya superficie horizontal expuesta de uso corresponde al corte transversal (testas) de la madera.
Suelos estratificados o multilaminados: Estos suelos se caracterizan porque las piezas están formadas por diferentes capas de material. Se pueden distinguir por lo menos tres capas: cara superior (o capa noble), alma y contratara. Por lo tanto, para que sea considerado estratificado, debe estar compuesto, como mínimo, por tres capas. La cara es la superficie superior de la pieza, la que se ve y la que le da las características al suelo (color, dureza, resistencia a la abrasión, entre otros). El alma le da soporte y estabilidad dimensional a la pieza (evita alabeos y deformaciones). La capa inferior cumple funciones hidrófugas y de estabilización del conjunto.
Melamínicos o laminados: Son pisos estratificados, donde el alma está formada por un tablero de fibra de alta densidad (HDF) y la cara está cubierta con un papel de un gramaje apropiado (aprox. 13 g/m2) embebido en resinas melamínicas de manera tal que le confiera al papel un gramaje final de 100 gr/m2 aproximadamente, cuya decoración imita las vetas y colores de las principales especies de madera. La contratara está constituida por una capa de resinas melamínicas que le provee características hidrófugas al conjunto.
Otra variante en los suelos de madera es el parquet flotante, como el pavimento formado por lamas de dimensiones variables (generalmente de 1.800 hasta 2.500 mm en longitud y de 180 a 220 mm de anchura), cuya principal característica radica en el sistema de montaje. Las lamas van encoladas y unidas entre sí por sus cantos, a través de un machihembrado perimetral, sin embargo, la contracara se apoya directamente sobre el soporte o a través de un fieltro o espuma, de forma que el conjunto queda flotante. Las lamas están compuestas generalmente por tres capas, la capa noble o vista: constituida por un mosaico de tablas de 3 a 4 mm de espesor (siempre superior a 2,5 mm), pudiendo presentar diversos diseños; un alma, capa intermedia o persiana (compuesta de tablero de listones o enlistonado de 6 a 9, mm de espesor, en ocasiones sustituida por tableros aglomerados o contrachapado; en el caso de utilizar enlistonado o aglomerados, los extremos son sustituidos por tiras de contrachapado para reforzar el machihembrado de testa de las lamas) y, por último, una capa base, contratara o soporte con la malla en la misma dirección que la cara (de 2 a 3 mm de espesor). El conjunto suele quedar con un grosor total de 8 a 15 mm.
Juan Carlos Montiel