2019-05-06

ANTIGUO POBLADOR

Oscar Sosinowicz, toda una vida en el barrio Lera

En el marco del 117º aniversario de Bariloche, el Concejo Municipal distinguió a quince antiguos pobladores, entre ellos, el conocido vecino Oscar José Sosinowicz, histórico trabajador de Aerolíneas Argentinas y apasionado jugador de pelota paleta de Bariloche, aún con 81 años.

“Estoy muy feliz, muy reconfortado, no es porque uno merezca un homenaje porque tuvo la suerte de nacer en Bariloche, sino simplemente que se acuerden”, reflexionó en diálogo con el programa El Expreso Periodístico de El Cordillerano Radio (93.7).

La mención fue propuesta por el club Nahuel Huapi, donde siempre hizo deportes. En ese sentido, recordó que “yo empecé accidentalmente a jugar a la pelota paleta, porque jugué al fútbol hasta los 20 años y cuando entré en Aerolíneas, el horario era bastante difícil. Nos exigían tres entrenamientos semanales, pero preferí trabajar en vez de jugar al fútbol. Practiqué atletismo y en el 65 el gerente de Aerolíneas, que era jugador de paleta, me dice ¿por qué no vamos a practicar al Nahuel?”. Hasta el día de hoy, continúa entrenando.

Sosinowicz rememoró con nostalgia sus casi cuatro décadas en Aerolíneas, desde diciembre de 1955. “La considero la mejor actividad que tuve” sostuvo. “Había un gran equipo de trabajo humano inolvidable porque trabajábamos con un tremendo amor por la empresa, teníamos puesta la camiseta”, expresó.

El vecino dijo que Vicente Ojeda fue quien le dio la posibilidad de ingresar a la empresa. “Un día recibo una llamada, lo conocía de nombre por el Club Andino, no había una amistad tan grande como para que se acordara de mí, y me dice, hay una posibilidad de trabajo, yo pensé que me estaba cargando”, manifestó.

El día del homenaje del Concejo Municipal “recordamos el colegio primario, el secundario, el paso fugaz por la isla Huemul con el famoso proyecto atómico de Richter y el barrio”, sostuvo, haciendo referencia al Lera.

En la esquina de 9 de Julio y Elflein “había una gran laguna con una buena superficie, ahí aterrizaban los patos que llegaban de la barda del Ñireco y mi padre con una escopeta de dos caños se encargaba de tener alguno para la cacerola”, relató. “El vecino más cerca estaba a 40 metros y prácticamente no había nada”.

“Alguien dice que los tiempos pasados fueron mejores, yo creo que cada uno tiene su atractivo. Yo creo que todas las épocas son buenas, hay que respetar el progreso, que trae sus inconvenientes porque quita atractivos, incluso al paisaje mismo”, reflexionó.

Te puede interesar