INFORME ESPECIAL
Una infancia maltratada será un alto costo a pagar en el futuro
Según un informe oficial dado a conocer el mes pasado, uno de cada dos niños en Argentina es pobre, noticia que tocó la sensibilidad de mucha gente. Como es necesario salir de las cifras y entrar en la vida de esos chicos y en cómo los afecta física y emocionalmente, El Cordillerano dialogó con dos mujeres cuyo trabajo es precisamente, junto a los más chiquitos.
Rosana Porcel es docente en el Jardín Maternal Nº 30 y en el CEN Nº 9 de Educación para Adultos, en el espacio de Cuidado y Recreación y tiene 16 años de experiencia y Leticia Cárdenas se desempeña en el área Infantil del Centro de Trabajadores, con 21 años de trabajo en su haber. Ellas están junto a los niños mientras sus padres cursan el secundario en horario nocturno.
La situación económica imperante afecta directamente a los hijos, observadores permanentes que absorben la energía que se vive en sus hogares. “Vemos una primera infancia con muchas necesidades de apego, de afecto, de base segura, siento que los nenes se encuentran en los jardines maternales y en los centros vespertinos y se sienten contenidos”.
Los papás corren mucho de un lado para el otro, no tienen tiempo y están muy exigidos, sobre todo las mamás que están criando solas a sus hijos y después del trabajo estudian de noche para poder terminar su secundario.
“Los chicos van de una institución a otra durante todo el día y la verdad que lo que quieren es estar con su mamá y hermanos, calentitos en su casa, tomar la merienda, cenar, y creo que esas dos cosas no se están pudiendo hacer”, dijo Rosana.
“No hay espacio de familia, pero si los padres no llevan ese ritmo no les alcanza para vivir, la única realidad es que muchos chicos viven una infancia muy triste, el lugar donde nosotras estamos, en la medida de nuestras posibilidades, tratamos de que sean los lugares donde ellos puedan disfrutar y garantizarles un espacio donde puedan ser ellos mismos”, aseguró.
Siempre se dijo que la escuela es el segundo hogar, hoy por hoy muchos nenes están más tiempo en instituciones educativas que en sus hogares. “Es una continua disyuntiva que tenemos en los Centros Infantiles Vespertinos y que tratamos que los papás lo entiendan, los espacios están, nosotras siempre estamos apoyando estos proyectos que son muy válidos, pero que tomen conciencia las familias que siempre vamos a dar prioridad a los derechos de los niños” dijo Leticia. Citó un ejemplo clarificador, “si un papá sale del trabajo a las ocho y la mamá es la que estudia, puede pasar a buscar a su hijito al maternal y llevarlo a su casa”.
Muchos de esos nenes salen de un jardín o de la primaria a las cinco de la tarde y los llevan directamente al maternal nocturno, “se quedan con nosotras hasta las diez de la noche cuando sus padres salen del colegio, a esa hora ya les hemos dado de comer, para que tengan algo en el estómago, porque llegan a sus casas y se acuestan”. Momentos familiares fundamentales que lamentablemente, no se están dando.
“Entendemos a las familias, este año tenemos más chiquitos, deambuladores, cuyas mamás muy jóvenes han decidido finalizar sus estudios para ver si con el título secundario logran encontrar otros trabajos”. No es fácil la tarea que realizan, porque se trata de bebés que están siendo amamantados y que usan pañales, “por eso les pedimos a las mamás que en algún recreo vengan a dar teta a sus hijos, más allá de que tenemos una mamadera, porque son momentos únicos y que fortalecen”, aseguró.
En el caso de Leticia tienen anotados 60 nenes, de los cuales diariamente acuden aproximadamente 25 porque al ser recreativos y no pedagógicos, no es necesaria la asistencia, en el CEN Nº 9 son 56 de 1 a 8 años y en el del Vivero son 42 niños en salas multiedad de 1, 2 y 3 años.
¿La infancia se ha institucionalizado?
Si a los adultos nos afecta el no poder estar durante todo el día en nuestros hogares, no es difícil imaginar lo que sucede con los más chiquitos, que necesitan su espacio. “Es por eso que tratamos de darle a nuestro lugar de trabajo un formato hogareño, en la medida de lo posible, algo recreativo y de juego” comentó Rosana. “Y del abrazo” detalló Leticia, porque están muy necesitados de un acercamiento, de protección y contención, son muy cariñosos y dispuestos a participar ante cada propuesta que les hacemos, aunque algunos, lo único que quieren a esa hora es estar en su cama y poder descansar”.
“Hay una teoría del apego, de un mexicano al que admiro mucho, Fernando Salinas Quiróz que dice que un chico necesita una base segura que no siempre se la está dando su mamá, muchas veces nosotras como educadoras estamos dando ese segundo cuidado, no es lo ideal pero es muy necesario”.
En el caso de estos maternales no tienen un espacio donde dormir a los pequeños, se las arreglan con colchonetas en el piso, “tratamos que tengan sus sabanitas y que se sientan cómodos, pero no es el lugar adecuado para un nene de uno a cinco años”, dijo Porcel.
Es de resaltar la labor que desarrolla todo el equipo docente de un centro de trabajadores, porque sostener estos lugares no es simple, “la verdad es que esas mamás que están estudiando necesitan el apoyo nuestro y de la institución, eso se ha logrado, ahora el profesor entiende que la mamá tiene que dejar la clase un ratito para amamantar, cambiar el pañal o para ver a su hijito que no se siente bien y luego regresar al aula”. Ese vínculo es fundamental y sumamente positivo.
“Hoy hay familias que no pueden contener a sus hijos, porque la abuela es muy joven y como los padres, tiene que trabajar, ha cambiado el formato y el entorno en la vida de estos chicos, aunque es muy triste hay que decirlo, un chico mejor cuidado en muchos casos, es el que está en un jardín maternal” aseguró Rosana.
La situación económica, ausencias de sus hogares y de sus padres, casos de violencia de género, todo afecta a los pequeños y es en el centro infantil donde exteriorizan muchas veces, por medio de los juegos, lo que sienten.
“Con los más grandes implemento una vez por semana un espacio de charla separados de los más chicos, porque esto de la multiedad tiene cosas a favor pero otras en contra”. “Surgen sentimientos muy tristes, la preocupación que tienen por sus mamás, otros que no viven con su papá y que sueñan con que una noche los vengan a visitar”. Ver cuánto de nuestras propias historias hay en esas pequeñas infancias, “tenemos que tener empatía todo el tiempo porque un chico necesita ser mimado y mirado, nos damos cuenta que esto no está sucediendo”.
“Un nene no está mirado desde el político ni desde el empresario, se podrán hacer muchas cosas pero los proyectos nunca los involucran, no escucho a nadie que diga que va a construir un jardín maternal en el Alto de Bariloche, los gobiernos y la sociedad somos responsables de la infancia, no hay un compromiso que merecemos y es un costo alto que vamos a pagar en el futuro”, dijo Rosana. Una infancia muy maltratada y poco cuidada indudablemente no llevará a nada positivo, nenes llenos de heridas cuyas cicatrices, los marcará de por vida.
No solo los chicos necesitan de los maternales, “nos pasa que vienen mamás a pedirnos si podemos darles algo de leche para llevar a sus hogares, generalmente armamos algún bolsón para entregarles a los que más necesitan, no contamos con muchas cosas pero algo siempre queda” aseguró Leticia.
En el maternal les dan una merienda, “muchas veces vemos nenes que en lugar de comer, esconden en sus bolsillos las galletitas para llevarles a sus hermanitos”.
“Esto es muy claro, quienes tenemos un sueldo y podemos todavía ir a un mercado a comprar alimentos, sabemos lo difícil que es acceder a la canasta básica, entonces no es muy difícil imaginarse lo que vive una mamá que está sin trabajo.”
Con respecto a los planes sociales, Rosana comentó “hay gente que dice que estas madres viven de los planes, como si el dinero que reciben fuera un paraíso envidiado por todos y eso es muy injusto, con dos o tres hijos cuatro mil o cinco mil pesos mensuales no alcanza para nada”. “Ese relato ya quedó en el pasado, comprar alimentos, leña y vestimenta no lo cubre ningún plan social”, agregó Leticia.
“La mujer cada vez está más sola con sus hijos, es muy poco el compromiso de algunos hombres con respecto a la paternidad y la responsabilidad que se tiene que tener, hay que ver que son mamás que están intentando salir adelante, que se han animado a dejar a ese hombre que las golpeaba, que se ponen la mochila y van a estudiar de noche con sus hijos y con gran esfuerzo se reciben”. Hay que tener una mirada más benévola al momento de juzgar y empezar a dejar de lado los prejuicios. “Algunas no trabajan porque no pueden, porque no consiguen y hacen lo que pueden con sus vidas”.
Baja autoestima
En reiteradas situaciones, los nenes ven que si no reciben donaciones o ayuda, no comen, eso les va afectando la autoestima. “Siempre trabajamos para que los nenes no se sientan diferentes, le damos importancia a la charla de quererse, identificarse con una conciencia de clase desde chicos, de aprender a valorizarnos tal como somos y de dónde venimos, revalorizar el esfuerzo de sus padres por superarse, eso a la larga lo van sintiendo y comprendiendo” explicó Cárdenas. “Que no hagan diferencia con compañeritos por tener olor a humo o por la vestimenta, la igualdad como seres humanos es lo único que importa”. Jamás hay que exponerlos o dejar de escucharlos, “les enseñamos que ellos pueden llegar muy lejos y ese mensaje también se los damos a sus mamás”.
Susana Alegría