2018-10-24

El Mago Tony finalizó la sala de teatro móvil y se alista para salir de gira

Antonio Arancibia, más conocido como el Mago Tony Aranz, presentó hace un tiempo un proyecto al Fondo Nacional de las Artes, por el que le fue otorgada una beca, y ahora cuenta con su propia sala de espectáculos móvil.

Es oriundo de Buenos Aires, hace veinte años se vino a vivir a la Patagonia, diez en Bariloche y diez en Dina Huapi. “En el 93 entré a una academia de magia haciendo un total de cuatro años y fue la época en que arranqué con los espectáculos para familiares y amigos, el peor público, porque si veían algo mal te lo perdonan”.

Consultado acerca de por qué eligió esa profesión comentó “mi vida fue una constante búsqueda desde que terminé la secundaria, estudié distintas carreras y universidades que fui dejando porque descubría que no era lo mío”.

Reconoce que en su adolescencia era una persona muy introvertida, estudió locución y comenzó a hacer radio en Buenos Aires, “a partir de ahí me fui soltando y descubrí en el humor el camino para llegar a ser otro, para abrirme y romper con esa timidez”.

Su primer trabajo local

El 31 de diciembre del 97 debutó en nuestra ciudad en un restaurante, eso le abrió muchas puertas, “en el 2000 empecé en el hotel Llao Llao donde estuve durante 12 años”. El mago reconoce que le gusta mucho contar anécdotas, “hay un colega mexicano muy conocido que se llama Joaquín Ayala, cuando fue a Las Vegas se cruzó con otro que ya falleció, Dai Vernon, más conocido como El Profesor, éste le dijo que para triunfar en Las Vegas primero tenía que volver a su país, hacer 3 o 4 shows por semana durante cinco años y después regresar. Ayala se enojó pero le fue mal, continuó en México trabajando durante ocho años y cuando finalmente llegó a Las Vegas, le fue muy bien, teniendo su propio show”.

La lección consiste en sumar experiencia, horas frente al público, eso Tony lo hizo en el hotel y luego en las giras que realizó por toda la Patagonia hasta Ushuaia y luego por el centro del país.

Reconoce que por un tema de salud mental y de crecimiento como artista renueva constantemente su espectáculo, además del respeto por el público, “siempre voy renovando un tercio del show y en poco tiempo el cambio es total”.

De dónde nacen los trucos

“Hay juegos que se compran y vienen con un manual de instrucciones y otros que uno crea por conocer determinadas técnicas o modificar los ya existentes”, contó. “Cuando uno empieza con la magia compra un montón de juegos que nunca va a usar porque no terminan siendo del estilo de todos, con los años uno se va dando cuenta qué puede hacer y qué no”.

Tony suma a sus espectáculos, las ilusiones, “una de ellas es una sierra que la hago con una chica o un hombre del público, la primera vez que lo hice se largó a llorar un nene, era el hijo de la mujer que estaba cortando, ahí me di cuenta que era muy fuerte, yo lo había hecho como decía el manual”. “Para no dar de comer a los psicólogos dejé de hacerlo, después por medio del humor la suavicé mucho, ahora quedó como una ilusión muy bonita y gusta” comentó bromeando.

Al referirse a la diferencia entre un mago y un ilusionista dijo “el mago genera un desafío con el espectador, yo puedo mostrar como hago un truco de magia, pueden adivinarlo o no pero cuando aprendés a dirigir la atención y manejás un clima, con música y luces, ese truco se transforma en ilusión y eso no se olvida porque está cargado de sensaciones”.

Recordó otra anécdota, “una vez fui a dar un espectáculo a una aldea escolar en Blancura Centro, el maestro había invitado a Don Segundo, de 85 años y con marcapaso, que caminó tres horas para llegar. Saquito azul lleno de polvo, lo vi y me nació regalarle una ilusión, le hice aparecer un pañuelo rojo de su bolsillo, le avisé y me contestó, ‘Qué voy a tener’, y cuando se lo mostré se lo guardó apurado. Hablando después con el maestro, Don Segundo le dijo que él tenía un pañuelo rojo en el bolsillo hace mucho tiempo, pero que gracias al mago lo pudo ver”.

Otra ilusión del mago Tony es la nieve, “una señora de ochenta años al terminar un show me vino a agradecer porque era la primera vez que veía nevar y eso es muy gratificante”, dijo.

El subsidio

La historia comenzó hace muchos años, gracias a su trabajo logró comprarse una camioneta para poder recorrer las provincias, tiempo después llegó la casa rodante, muy pequeña, hasta que finalmente alcanzó el sueño de tener un motorhome el año pasado.

En Playas Doradas conoció a unos chicos que son viajeros, uno hace mantenimiento de vivienda y ahí arrancó el proyecto. Luego pasaron a visitarlo a Dina Huapi y comenzaron en principio a desmantelar el motorhome con la idea de convertirlo en una sala de espectáculos.

“En 2004 fui a un congreso en Zaragoza, en España, ahí vi una pareja que había montado sobre un micro de línea un teatro y me gustó la idea”.

“Nunca había pedido subsidio a nadie, en mayo vi que había una beca del Fondo Nacional de las Artes y me anoté, en septiembre me salió lo del micro y en octubre la beca, estaba dudando en qué hacer y cuando ellos llegaron no me dieron tiempo a pensar”.

Fue una tarea de cinco meses el remodelar todo el interior del motorhome, sacar butacas, cuchetas, “fabricamos los bancos con caño, cambiamos la alfombra y pusimos otras”. Como Tony es alto, en donde quería poner el escenario, chocaba con el techo, la solución fue perforar y bajar el piso.

Ha cuidado mucho el tema seguridad, todo es ignífugo, incluso el sistema eléctrico es diferente. “La beca fue de 50 mil pesos, no me alcanzó, pero ayudó mucho para mi proyecto”, señaló. Salieron beneficiados cuatro artistas de San Carlos de Bariloche y Tony, de Dina Huapi.

Ahora la idea es continuar recorriendo el país con los shows de magia, pero además, le ha sumado una pantalla para, en los pueblos chicos, proyectar cine móvil con la misma temática.

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