2018-09-27

A CASI NUEVE AÑOS DE LOS INCIDENTES

Admitió su culpa y recibió una condena de prisión efectiva

 

Lo que inicialmente fue investigado como privación ilegítima de la libertad, torturas y robo agravado, concluyó parcialmente ayer para uno solo de los imputados y por el último de los delitos mencionados. El acusado admitió su culpa y aceptó una condena de tres años y dos meses de prisión efectiva, en el marco de un juicio abreviado. Paralelamente se espera el juicio contra otras personas que lo habrían acompañado el día del hecho.

Un singular episodio ocurrido en noviembre de 2009 comenzó a transitar su fin, en el marco de un proceso judicial dilatado, enredado y ciertamente confuso. Cristian Aníbal Tello admitió ayer ante los jueces Marcelo Barrutia, Héctor Leguizamón Pondal y Bernardo Campana, haberse apropiado de algunas pertenencias de Rafael Boné, Joel Indalicio Contreras Bahamondes y Maximiliano Contreras Velázquez.

Los hechos inicialmente estuvieron encuadrados bajo la figura de torturas, privación ilegítima de la libertad y robo agravado por el uso de armas y por ser cometido en zona despoblada y en banda. Todo estaba ligado a la férrea disputa de carácter vecinal, por la titularidad de una varias veces millonaria porción de tierra ubicada en la Península de San Pedro, al Oeste de Bariloche.

Las derivaciones del expediente original fueron diversas. Por caso en primer término resultaron condenados dos de los tres denunciantes: Contreras Bahamondes (el padre) y Contreras Velázquez (su hijo), a quienes atribuyeron el delito de falso testimonio, pues en su relato habían colocado entre los agresores a Juan Ymaz, vecino del lugar y en interminable disputa con Boné. Se demostró que habían mentido para involucrarlo a Ymaz en el siniestro suceso y los condenaron.

Luego, Aquino permaneció seis años prófugo de la Justicia, hasta que por otro incidente delictivo fue detenido por un Juzgado de Garantías de La Plata, y puesto a disposición de la Justicia rionegrina. Su caso había sido readecuado a las características que plantea el nuevo Código Procesal Penal y ayer en el marco de lo que inicialmente iba a ser una audiencia de control de acusación, último paso antes del juicio, las partes presentaron un acuerdo pleno por el que el acusado se declaró culpable y aceptó la pena propuesta por la fiscalía y por la parte querellante.

De ese modo, la conducta atribuida quedó solamente en el delito de robo calificado, siendo condenado a la pena de tres años y dos meses de prisión. Pablo Duarte, Roberto Tello y Juan Donghito, aún esperan el desarrollo del juicio oral en su contra.

Según la acusación, todos integraban un grupo fuertemente armado, vestido con uniformes militares, que secuestró, golpeó y robó a Boné, Contreras Bahamondes y Contreras Velázquez. La acusación inicial contra los nombrados indica que se presentaron en el predio, redujeron a las víctimas y además de golpearlos severamente, simularon fusilamientos, los amenazaron y les robaron diversas pertenencias. El grupo comando llegó al lugar en una camioneta de la empresa Arelauquen, provistos de pasamontañas, armas largas, handys y cuchillos, entre otros elementos. Aquino era jefe de seguridad de esa firma.

El hecho ocurrió a fines de 2009, en el marco de una extendida disputa por valiosas tierras en la Península. Boné -quien intentó quedarse con unas 40 hectáreas en el lugar, a través de la figura de usucapión- trató de impedir el paso al agrimensor Francisco Lacal Montenegro, representante de poderosos empresarios locales que, a su vez, reclamaban la propiedad de terrenos con costa de lago adquiridos en un sospechoso proceso de remate. En ese momento, tras una supuesta señal del agrimensor, el grupo comando se hizo presente, sometiendo a Boné y Contreras Velázquez, y más tarde a Contreras Bahamonde.

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