SEGUNDO JUICIO: TESTIGOS POR TV
Otra vez juzgan a Néstor Omar Quintero por el crimen de Carlos Castillo
Había sido absuelto por el beneficio de la duda en 2012, pero un fallo del Superior Tribunal de Justicia ordenó la realización de un nuevo juicio, con otros jueces y la misma prueba. Tras rechazar planteos defensivos, el tribunal comenzó a observar el registro fílmico de las declaraciones testimoniales que se dieron en el primer juicio y no está previsto que los testigos sean convocados a declarar. El acusado dijo sentirse perseguido y reclamó: “que se termine esto y me dejen ser feliz”.
El tribunal integrado por Juan Lagomarsino, Alejandra Paolino y Marina Venerandi, comenzó este martes el segundo juicio oral y público contra Néstor Omar Quintero, a quien la fiscalía le atribuye la autoría del disparo que acabó con la vida del joven abogado y empleado judicial Carlos Castillo.
El acusado había sido juzgado y absuelto por el beneficio de la duda por el mismo hecho en 2012, pero un fallo del Superior Tribunal de Justicia anuló la sentencia y mandó a realizar un nuevo juicio con otros jueces y la misma prueba rendida en el primer trámite.
Por ello, se trata de un juicio totalmente atípico. En principio no habrá testigos declarando en la sala, sino una reproducción del registro fílmico de las declaraciones testimoniales de aquellas audiencias realizadas en 2012. Sí, así de insólito. Ninguno de los protagonistas del nuevo juicio podrá interrogar a los testigos pues no están físicamente en la sala.
Sobre esa cuestión realizó un planteo preliminar el defensor, pero su petición fue rechazada de plano por los fiscales Martín Lozada y Eduardo Fernández, el querellante Raúl Ochoa y los jueces del tribunal. Juan Pablo Laurence había pedido que todos los testigos sean citados a declarar, como así también reeditó planteos respecto a la especialidad de los tres jueces que integraron el tribunal -todos son del fuero Laboral- y denunció una grave afectación a la garantía del “non bis in idem”, que implica que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho. Sin embargo, esos otros dos planteos ya habían sido tratados y rechazados con anterioridad, por lo que los acusadores y el propio presidente del tribunal acusaron al defensor de montar una estrategia meramente dilatoria y de faltar el respeto al tribunal, las partes y el público presente.
Tan ríspido fue el momento que luego de realizar sus planteos y escuchar la respuesta de los acusadores, el defensor pidió hacer uso de la última palabra y recibió una tajante negativa por parte del presidente del tribunal. El defensor acató, pero visiblemente contrariado, ya que la ley acuerda que siempre, la última palabra será para la defensa. Más tarde, luego de conocer el rechazo a todos sus planteos, pidió disculpas si sus expresiones habían sido tomadas como una falta de respeto y por lo bajo reclamó por la negativa del tribunal a cederle la palabra.
Superada la instancia de los planteos preliminares se leyó la acusación fiscal contra Quintero. Le atribuyen haber ingresado a una pequeña despensa familiar ubicada en Dina Huapi con intenciones de perpetrar un robo. El hecho ocurrió el 5 de junio de 2010, cuando un solitario asaltante se presentó encapuchado al comercio e intentó reducir a Nilda Paletta, la propietaria. Los gritos de la mujer alertaron a su hijo, Carlos Javier Castillo, que estaba en compañía de su novia en el interior de la vivienda, separada solo por una puerta del pequeño sector comercial.
Al irrumpir Castillo y su pareja en la escena, el asaltante se alejó corriendo del lugar y sin detenerse efectuó disparos hacia el comercio. Un proyectil hirió gravemente al empleado judicial, que cayó desplomado junto a la puerta de ingreso al local y poco después falleció.
El acusado le habló a los jueces al aceptar declarar: “No fui yo. Les pido que revisen bien las pruebas”, espetó y denunció “me siento perseguido. Quiero que todo esto se termine y me dejen ser feliz” y repitió “Les pido por mis hijos. Tengo un peso que no tengo que cargar yo. Los fiscales me persiguen, yo quiero que se termine de una buena vez, que se haga justicia y me dejen en libertad. No entiendo por qué me acusan a mí”.
Luego de algunos ajustes, el tribunal y las partes comenzaron a observar la grabación de las declaraciones testimoniales del primer juicio. Escucharon el relato de Nilda Paletta, madre de la víctima, de la joven que por aquel entonces mantenía una relación sentimental con el muchacho fallecido y finalmente el testimonio de un vecino del lugar y de una chica con la que Quintero mantuvo un vínculo amoroso. Estos últimos dos dijeron haberlo visto abordar un colectivo urbano y descender del mismo a pocas cuadras del lugar del hecho.
De esos testimonios, lo único que se desprendió es que Quintero estaba cerca del sitio de los acontecimientos, en un horario similar al de ocurrencia del crimen. Al respecto vale recordar un párrafo de la sentencia que lo absolvió en el primer juicio: habían dicho los jueces “Sabemos que estuvo en hora cercana al lugar del hecho, pero no hay prueba ni indicios unívocos”.
El debate ingresó en un cuarto intermedio y en las siguientes jornadas continuarán exhibiendo los registros fílmicos obtenidos de aquel primer juicio que concluyó en la absolución.