Le gustaría encontrarse con la familia del donante que le permite vivir con un corazón de 24 años
Ricardo Martínez contó su experiencia en el Expreso Periodístico de El Cordillerano Radio. Tuvo un infarto en 2002 y 15 años después le informaron que no le quedaba otra opción que un trasplante.
“Esperar un órgano es difícil, vas sintiendo el deterioro del cuerpo”, contó. Pasó por momentos muy difíciles hasta que apareció el corazón de un joven y hoy reconoce -aunque la ley no lo permite- que desearía conocer a su familia por el “increíble acto de amor”.
Ricardo Martínez tiene 54 años. Y atravesó una experiencia de vida que lo transformó. Ahora prioriza cosas a las que antes no les daba importancia y descartó aquellas que alguna vez pensó que tenían alguna relevancia y hoy está convencido que no la tienen. Ahora reconoce que ve la vida de otra manera, cambió el prisma. De hecho, abandonó el temperamento calentón que muchos conocieron.
La historia que cambió su vida se inició en 2002 cuando a los 38 años sufrió un infarto que afectó un tercio de su corazón. Ricardo trabajaba desde las 8 de la mañana hasta la medianoche y además fumaba mucho. Más allá de esto, hacía deportes, buceaba, jugaba al fútbol y hacía tiro práctico. Pero ese infarto le cambió la vida y tuvo que afrontar cambios en sus hábitos porque había perdido un tercio de la capacidad pulmonar. “Pasé a ser el gordito que mandan al arco”, recordó entre risas en el programa radial que conduce Antonio Zidar, el Expreso Periodístico. Durante 15 años, el médico cardiólogo Jorge Grilli siguió de cerca su corazón.
En 2017 empezó a disminuir la capacidad del corazón de bombear sangre. Justo había viajado a Buenos Aires junto a su esposa Patricia para realizar estudios. Sentía la falta de aire, la fatiga, se agitaba apenas caminaba un par de cuadras. “La consulta derivó en una internación y se hicieron las gestiones para hacer el traslado del Hospital Finochietto al Favaloro. Me dijeron que no había otra opción que el trasplante”, recordó con angustia; un viaje que estaba previsto durara cuatro días se transformó en una dura experiencia de cuatro meses.
Estuvo un mes y medio internado. “Esperar un órgano es duro, hay momentos que son difíciles. Vas sintiendo el deterioro del cuerpo, aunque la familia te dice lo contrario”, contó Ricardo, a quien le resulta inevitable que broten emociones durante el relato cuando recuerda escenas de la convulsionada experiencia. Cada vez que su familia lo visitaba le decían que tenía mejor semblante, pero no era cierto. Su situación era cada vez peor.
“Soy una persona con muchas ganas de vivir, pero un día me cansé y le pedí al médico que me desconectara porque ya no quería vivir más. Me miró, se rió y me dio mucho aliento”, contó y eligió ese momento como uno de los más difíciles que debió atravesar hasta que un día finalmente llegó el corazón tan esperado. Antes, el cirujano plástico Daniel Absi había rechazado uno; “no me gusta, vamos a esperar”, le dijo. El que finalmente fue de Ricardo pertenecía a un joven de 24 años. Pasó por distintos sentimientos, pero hoy está convencido que quiere conocer a la familia del donante para agradecerle el inmenso acto de amor, aunque lo impide la ley.
En octubre volvió a Bariloche y en noviembre ya había recuperado su peso. Parecía, entonces, que la tormenta ya había pasado. Pero faltaba un episodio más de esta historia. Todos los trasplantados deben tomar una pastilla inmunosupresora que baja las defensas, es para que no haya rechazo del cuerpo al corazón, un órgano extraño. Un herpes zoster, la famosa culebrilla, sorprendió al cuerpo de Ricardo. “Me agarró el sistema central y el oído medio. Tuve mareos, y pasé un mes y medio en cama, me descomponía”, describió. Tropezones -le dijeron- que podían pasar. Al principio Ricardo tuvo mucha bronca, pero su esposa, enérgica, lo retó y le mostró que en comparación con lo que había vivido, esto era un simple resfrío. “Y tenía razón”, reconoció.
Día Nacional de la Donación de Órganos
El 30 de mayo fue el Día Nacional de la Donación de Órganos. La fecha del 30 de mayo fue elegida por el nacimiento del hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante en un hospital público.
Desde el Instituto Nacional Central Único Coordinación de Ablación e Implante (INCUCAI) señalaron que el mes de mayo es una oportunidad para hablar sobre el valor de la donación de órganos y reflexionar sobre una problemática que afecta a miles de personas, quienes necesitan de un trasplante para mejorar su calidad de vida. El trasplante solo es posible gracias a la participación de la sociedad que de manera solidaria dona los órganos y al compromiso de los equipos de salud de todo el país.