LA PENA SE DISCUTIRÁ EN OTRA AUDIENCIA ORAL Y PÚBLICA
Se declaró culpable y pidió perdón por atacar a su expareja
Daniel Alejandro Morales Marín, fue declarado autor penalmente responsable de un profuso concurso de delitos. Le atribuyeron dos hechos contra su expareja a la que intentó asesinar a machetazos. Admitió su culpa por los delitos de daño simple, lesiones leves calificadas por el vínculo, amenazas calificadas por el uso de arma y privación ilegal de la libertad agravada, tentativa de homicidio doblemente agravado por haber existido una relación de pareja y por femicidio y tentativa de homicidio agravado por la intención de ocultar otro delito, desobediencia judicial y violación de domicilio. La pena se discutirá en otra audiencia el 30 de mayo.
Cercado por un profuso y contundente material probatorio en su contra, el acusado no tuvo más remedio que admitir su responsabilidad en el marco de un juicio abreviado parcial, en el que tanto la defensa como la fiscalía lograron ponerse de acuerdo respecto a la responsabilidad del acusado, pero no en relación a la pena que le impondrá el tribunal de juicio en virtud del voluminoso concurso de delitos que le reprocharon.
“Yo lo reconozco”, inició su alocución el acusado y continuó “me hago cargo de todo. Estoy muy arrepentido y le pido disculpas a ellas, a todas las mujeres y a mi familia, porque estas cosas no tienen que pasar”. En pocas palabras, el acusado dio su aprobación para que el tribunal de juicio, integrado por Marcelo Barrutia, Gregor Joos y Héctor Leguizamón Pondal, lo declare culpable y de paso a la siguiente instancia del proceso que es la audiencia de cesura, en la que las partes pedirán la condena para Morales Marín. La fiscalía a cargo de Tomás Soto adelantó que pedirá una condena de trece años, mientras que la defensa a cargo de los defensores oficiales Juan Pablo Laurence y Mónica Goye, anticiparon que pedirán diez.
Morales Marín, nacido en Bariloche hace 25 años, fue acusado por un hecho ocurrido en noviembre del año pasado en el interior de una vivienda del barrio Vivero. Allí amenazó de muerte a su expareja y la tomó del cuello procurando asfixiarla. En un forcejeo la mujer logró refugiarse en el baño, pero su teléfono celular cayó al piso. El acusado leyó algunos mensajes y pareció aumentar su ira al manifestarle que no volvería a reírse de él junto a sus amigas.
Durante la noche y la madrugada la situación se prolongó y en varias ocasiones se produjeron forcejeos, golpes y hasta amenazas con la utilización de cuchillos. El acusado obligó a la mujer a permanecer dentro de la vivienda e inclusive, a desvestirse y acostarse con él.
El segundo hecho atribuido ocurrió durante la madrugada del 31 de diciembre de 2017. Otra vez Morales Marín se presentó en el domicilio de su expareja e ingresó a la vivienda por una ventana situada en la parte posterior, concretamente de la habitación que utilizaba una amiga de la mujer y se escondió en otro dormitorio de la vivienda sin ser visto.
Cuando fue descubierto por la víctima, la atacó con golpes de puño mientras la amenazaba. Cuando la amiga de la víctima advirtió la escena quiso intervenir, pero también fue agredida con golpes de puño y hasta con una botella de cerveza en la cabeza. Cuando la mujer cayó al suelo el acusado continuó con la agresión golpeando su cabeza, tomándola del cuello con intención de asfixiarla, al tiempo que le hacía girar la cabeza de manera violenta con la intención de quebrarle los huesos del cuello. La mujer logró resguardarse en una habitación donde cerró la puerta e intento requerir auxilio comunicándose al 911 sin lograrlo.
Morales Marín utilizó un hacha para ingresar al dormitorio y le dijo “ahora tengo que matarte” y nuevamente la tomó del cuello haciendo fuerte presión intentando asfixiarla y con intenciones de darle muerte para procurar ocultar el hecho que había ido a cometer, el asesinato de su expareja. La mujer simuló haber perdido el conocimiento lo que hizo que Morales Marín abandonara su agresión y se dirigiera nuevamente hasta su expareja para continuar su ataque con intención homicida.
En ese breve lapso, la mujer había logrado activar el botón anti pánico por lo que las autoridades ya estaban en camino a su hogar. Mientras tanto, Morales Marín tuvo tiempo de tomar un machete y provocarle cortes profundos en diversas partes de su cuerpo, principalmente en la cabeza en aproximadamente doce ocasiones.
La situación se tornaba tremendamente dramática cuando se presentó personal policial de la comisaría 28 que había sido alertado por la llamada del botón antipánico y utilizando una barreta forzaron la reja de la puerta de entrada y accedieron al interior de la vivienda, deteniendo a Morales Marín en el lugar.
Los hechos enunciados fueron encuadrados en las figuras de daño simple, lesiones leves calificadas por el vínculo, amenazas calificadas por el uso de arma y privación ilegal de la libertad agravada en el caso del primer hecho y tentativa de homicidio doblemente agravado por haber existido una relación de pareja y por femicidio y tentativa de homicidio agravado por la intención de ocultar otro delito, desobediencia judicial y violación de domicilio por el segundo episodio.