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SÍNTESIS DEL AÑO QUE SE VA

22/12/2018

No descansó nadie del arte y la cultura en el mes de febrero  

No descansó nadie del arte y la cultura en el mes de febrero   

Emilio Di Tata siguió con su novela “en fascículos” por FB con notable repercusión; Martín Boschile superó con creces amargo trance ;y Manque La Banca estuvo en Berlín.

Pelusa en el Pupo tocó en todos lados y Banda Sonora de Películas que no Existen anunciaba nuevo disco (perdón, película).

Su experiencia había comenzado a mediados del año pasado pero, en febrero de 2018, se hizo ventarrón incontenible. Emilio Di Tata Roitberg (“El Oso”; “González Catán”) publica con periodicidad a través de una de las redes sociales, una novela que mantiene en vilo a miles de lectores en la Argentina, Chile, México y otros puntos. En febrero último, le decía a El Cordillerano: “es a lo que más le meto pilas en este momento, aparte de terminar otra novela de tipo clásico. Hace poco más de seis meses, empecé con el experimento de publicar por Facebook aunque en realidad, empecé con la idea de una pequeña historia. Venía publicando varias y un amigo me había contado una muy interesante y, por más que quisiera hacerla en formato chiquito, no cabía. Entonces, puse: continúa la próxima semana”.

Esas palabras que parecieran de antaño operaron como un detonador. “Explotó, primero con puteadas: ‘¡no! ¿Cómo que va a continuar?’. Entonces, pensé en seguir por ahí”. Hay que recordar que en su libro “González Catán”, “uno de los personajes que más pegada tuvo fue una travesti: Rafaela… Este amigo me contó que un tío suyo, en (Puerto) Natales, estaba en pareja con una travesti hacía un montón de años. Juntos tenían un cabaret, quilombos con Gendarmería, estaban hasta las manos… Cuando los excarcelaron, ella le vació la cuenta que tenían en común y se escapó con un amante más joven. La travesti es argentina pero igual cambié todos los nombres y muchas de las circunstancias para que nadie se sienta aludido (risas)”. Para más datos, fíjese la página en Facebook de Di Tata.

En el segundo mes del año, Martín Boschile pasó de la angustia a la gloria en muy poco tiempo, cuando fuera víctima de un robo que se ensañara con sus instrumentos de trabajo. “Me agarró en plena temporada”, le decía el guitarrista a este diario. “Estoy tocando por todos lados. En temporada, hago mucha calle… Toco tres veces por semana al mediodía en Colonia Suiza, paso por casa, tomo un par de mates con mi mujer, beso a mis hijos y arranco para tocar en el Centro Cívico con el show solista de flamenco chill out. Todas las pedaleras son para ese show porque la Rola (Gitana) es un poco más rústica: usa un solo pedal de delay… Además, toco en bares en la noche, así que me agarró con toda esta movida”, ilustraba Boschile.

La resolución favorable del incidente generó unas cuantas reflexiones en el guitarrista. ”Si bien le tengo que meter a full, unas de las cosas que pasó fue que tuve que parar, mínimo dos días… Un cachetazo: la familia, mirá como la gente te ayudó, como la gente te quiere… Así que lo que viví, fue medio un regalito, una cosa muy loca… En el fondo, le agradezco al pibe, no quise escracharlo… ¿Para qué? ¿Para qué no consiga más laburo y siga robando? No. Casi me dejan culo para arriba pero lo tomé re bien”, graficaba. Recuperó todo.

Un barilochense en Berlín

El sopor del verano se sacudía del todo cuando trascendía que un cortometraje del realizador barilochense Manque La Banca, iría a participar del Festival Internacional de Cine de Berlín, que precisamente se celebró en febrero.

El actual vecino de La Plata llevó a la capital alemana “T.R.A.P.”, trabajo que se estrenó en Alemania al ser parte de “Berlinale Shorts”, un segmento competitivo del que participaron 22 realizaciones provenientes de 18 países.

En su cuenta en Facebook, compartía el ex vecino de Los Coihues: “todavía no entiendo mucho lo que significa, no me cae la ficha. Lo único que entiendo es que el trabajo de hormiga en colectivo, con pasión y militancia da sus frutos. Se tarda más tiempo pero el cosquilleo que te genera en la panza no tiene precio. El lobby se lo dejo a la realeza: que agiten sus joyas, acá hay un ejército de manijas con ganas de registrar todo”.

También en febrero, este diario avisaba la inminente aparición de “El olvido”, la primera novela en llevar la firma de Edgardo Lanfré. Si bien el cantautor ya había incursionado en la escritura –de hecho, es columnista de El Cordillerano-, se animaba a incursionar en uno de los géneros mayores a través de un texto que tiene muchos puntos de contacto con la realidad. La narración transcurre en la Línea Sur de Río Negro, con la excusa de una trama amorosa.

En diálogo con este diario, el músico cada vez más escritor confiaba que “’El olvido’ es una novela, una historia de amor que transcurre en un paraje ficticio, pero que puede ser cualquiera de la estepa profunda, donde realmente los pueblos padecen olvido. Una historia de amor que se da ahí y, detrás de ellos, sucede todo lo que puede suceder en un año cualquiera: drama o alegría… Detrás de la historia de estos dos chicos, cuento todo lo que puede pasar en la estepa, en el desierto”, anunciaba.

Juanito, rey del Pacífico

Sebastián Lema se toma tan en serio la identidad de su grupo que, en febrero del año que se va, no habló de discos próximos sino de estrenos. No se refirió a anticipos sino a la, por entonces, inminente avant premiere de “Juanito, el rey del Pacífico”, la obra que sucedió a “Motor Ranch”. Nuestro interlocutor es el guitarrista de Banda Sonora de Películas que No Existen, colectivo de seis músicos que en realidad, piensa escenas antes que notas y guiones antes que acordes.

“Es nuestra segunda película”, insistía Lema. “Estamos muy contentos, nos habíamos propuesto como meta tratar de sacar una banda sonora por año y estamos haciendo una cada año y medio. Esta cambia completamente la estructura de la anterior y todavía no la grabamos, vamos a hacer la avant premiere. A partir de ahí, vamos a ver de grabar algo”, anunciaba. Los shows se sucedieron durante el año, incluso en Buenos Aires.

Pelusa en el Pupo tampoco descansó gran cosa en el verano. No sólo desarrolló un cronograma intenso de presentaciones en las cervecerías, también apuró los trámites de su primer CD y superó con creces dos compromisos de fuste: el Culturica Festival de Arte y Conciencia Ecológica en primera instancia y en segunda, el Kiñe Rakiduam. La banda actualizó formación con Damián Marchetti en guitarra eléctrica, Nicolás “Chino” Budack en batería, Ezequiel “Mago” Ruiz en guitarra electroacústica y quena, más Nicolás Bivanco en el bajo.

“La verdad, estamos pasando un verano hermoso. Movidito y con muchas fechas, creo que es de los veranos que más hemos tocado”, festejaba Marchetti. “Pelusa en el Pupo siempre es una banda que está muy arraigada con lo que pasa socialmente. Para los que no nos conocen, hacemos música instrumental. Nosotros lo denominamos rock inquieto. Nuestras letras van por las pantallas, por las visuales y proyectamos en todos nuestros shows.

Estamos a unos 15 o 20 días de que llegue nuestro primer disco, después de siete años de trayectoria, un trabajo que nos llevó dos años entre grabación y mezcla, así que estamos muy contentos”. El CD ya se agotó.

Fiesta de la cerveza

Con la excusa de presentar la tercera edición de su guía, Toncek Arko reunió a un grupo de periodistas que, gustosos ante la perspectiva del brindis, acudieron a la cita. Nos referimos a “Patagonia Norte. Cervezas de los Andes”, publicación que refleja, en el ámbito editorial, el crecimiento geométrico que experimenta el sector de la cerveza artesanal en la región. Veremos qué sucede el año por venir.

El encuentro se concretó en “El paraje”, el reducto que se erige en un sitio histórico de Bariloche. Coincidencia o no, el establecimiento está en el mismo lugar donde supo funcionar el Tambo Runge, uno de los primeros rincones barilochenses donde se degustó cerveza casera, allá por 1915. Arko puso en común esa historia en relajada conversación, antes de que se encendieran los celulares y las cámaras para grabarlo, pero sobre la trama también puede leerse en su publicación.

Al promediar el mes, Pablo Bernasconi, Javier Delfino, Peter Schwarzbock, Jean Studler, Andy Sakkal, Iván Piombi, Graciela Cros y Valentina Gallo dieron vida a “Mecha”, la sorprendente metodología que habían ideado Manuel Gutiérrez Arana y Tani Gatti. Una especie de “cadáver exquisito” pero ya no limitado al ámbito de las letras, sino multidisciplinario y, además, con un espectáculo como corolario.

Fueron ocho artistas de diversas disciplinas, cuya participación despertó muchísimo interés y, en los acontecimientos, inauguró un formato cuyos límites no se encontraron y, de hecho, produjo otro proceso similar aunque con otros protagonistas en otro momento del año. Pintura, escultura, diseño industrial, realización audiovisual, rap, música, escritura creativa y danza que no sólo dialogaron, además, dejaron obras concretas de valía por sí mismas. Espectacular. Como dice Di Tata en su novela por entregas, el anuario de El Cordillerano sobre Cultura y Espectáculos, continuará.

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