Cultura
29/11/2018

Los fortines que se hicieron ciudades

Los fortines que se hicieron ciudades
Fortín Cuarta División, origen de Chos Malal.
V

arias de las localidades emblemáticas de la región tuvieron como antecedentes a emplazamientos militares, entre ellas, General Roca (Fuerte Fiske Menuko), Cipolletti (Fuerte Primera División) o San Martín de los Andes (Fuerte Maipú).

Al momento de iniciarse la campaña que comandó el general Roca, las únicas poblaciones que existían en la Patagonia eran Carmen de Patagones (que se extendía en forma discontinua a lo largo del río Negro); la colonia de los galeses sobre el río Chubut y más al sur, sobre el río Santa Cruz, la factoría de Luis Piedrabuena. En Tierra del Fuego solo existía la Misión Anglicana, en la zona de Ushuaia.

Entonces, “al iniciarse la década del 80, el gobierno de Avellaneda toma real conciencia de la importancia de la región patagónica y de la necesidad de organizarla políticamente como el resto del país”. Así lo afirmaba María Eugenia Cepparo en su ponencia “Del fuerte a la ciudad: presencia y evolución de los fuertes después de las campañas de 1879”, que fuera presentada al Congreso Nacional de Historia sobre la Conquista del Desierto, celebrado en 1979.

A partir de las expediciones militares, “se facilitó la fundación de pueblos y ciudades, la radicación de colonos y la expansión del ganado”. Hasta ese momento y desde 1587, las fundaciones habían sido las siguientes: Real San Felipe y Nombre de Jesús (siglo XVI); las reducciones Nuestra Señora de Nahuel Huapi, Lago Huechulafquen y Lago Aluminé (siglo XVII); más Colonia San Julián y Puerto Deseado (siglo XVIII). Todos estos sitios resultaron abandonados.

Perduraron en el tiempo la Colonia San José, que hoy es Carmen de Patagones; y la Nueva Colonia de Florida, que luego se transformó en Fortín Choele Choel (siglo XVIII); los fortines Constitución (Fortín Colorado) e Invencible (Fortín Malargüe); la Colonia Las Salinas (Fuerte General Mitre); los fuertes General Paz (Fortín Atuel); Coronel Murga (Rawson); Pozos (Trelew) y Conciliación (Gaiman). También datan del siglo XIX el Fortín Nihuil, Mercedes de Patagones y Dolavon.

Según la autora, “a través de esta enumeración se deduce que a lo largo de aproximadamente cuatro siglos, los intentos fundacionales en la Patagonia fueron muy pocos comparados con los realizados solamente en un siglo en el resto del país. También es notable el hecho de que son más numerosas las poblaciones que fueron abandonadas después de algunos años”. Le faltó decir que España nunca pudo conquistar los espacios que llamamos Pampa o Patagonia.

Para Cepparo “los asentamientos que permanecieron contaron con una serie de condiciones positivas. Por ejemplo, se asentaron en sitios favorables a la instalación humana, ya sea en lugares cercanos al mar o a orillas de los ríos, que eran abastecidos periódicamente y por lo tanto se convirtieron en puntos de apoyo o abastecimiento de las campañas. Es el caso del fortín de la isla Choele Choel y del Fuerte Colorado”.

Siglo XIX

La investigadora también señala que “las poblaciones galesas son otro ejemplo de permanencia que se consolidaron aún más cuando comenzaron sus tareas agrícolas que las asentó (sic) definitivamente en suelo patagónico. Es evidente que a partir del siglo XIX es cuando aumentan las fundaciones en la Patagonia, la mayor parte de las cuales perduran hasta hoy”.

Con anterioridad a las campañas de 1879, “a siete leguas de la desembocadura del río Negro se ubicaba el pueblo de Carmen de Patagones. Una población discontinua se extendía a lo largo del río en una franja muy estrecha hacia unas pocas leguas más al oeste de esa población. Sus pobladores vivían del comercio con los indios, otros eran agricultores dedicados sobre todo a la vid, y también criadores de ganado. Sobre el Colorado no había establecimientos de importancia, sólo un pequeño y pobre fuerte: el Colorado”.

El escaso mapa indicaba que “la segunda colonia de importancia era la de los galeses, sobre el Chubut, fundada en 1865 con una larga historia de penurias y desastres en sus planes de colonización y cultivo de esas tierras. Contaba en 1869 con 153 habitantes. Más al sur y sobre el río Santa Cruz se hallaba la factoría de Luis Piedrabuena con escasísimas personas a su cargo”.

“Y en Misioneros, usando las casillas de un pionero industrial santacruceño, Rouquand, estaba instalada la sub prefectura marítima” –agregaba la ponencia. “En Tierra del Fuego sólo existía la Misión Anglicana fundada en 1869 en Ushuaia. El edificio, la capilla y los toldos de los indios constituían la única población existente en el momento en que se realizaron las campañas de Roca”.

Hasta ese momento “la antigua línea de fortines ‘describía una inmensa curva de más de 300 leguas que partiendo de Nueva Roma en las cercanías de Bahía Blanca, se internaba en la provincia (de Buenos Aires) hasta los actuales partidos de Tapalqué y 9 de Julio hacia el oeste, al llegar casi al límite con Santa Fe, recorría el sur de Córdoba y atravesaba la provincia de San Luis para rematar en San Rafael, provincia de Mendoza”.

La Primera División del Ejército concretó numerosas fundaciones. “Hasta Choele Choel se establecieron los siguientes fuertes y fortines: Fuerte Argentino, Nueva Roma, Salinas Chicas, Médano Colorado, Paso Alsina, La Picada, Felicitaciones, 24 de Mayo y Choique Mahuida con un oficial, 12 soldados y 60 caballos cada uno. Desde el río Colorado al sur, esas guarniciones pertenecían a las fuerzas acampadas en Choele Choel, donde el general Roca ordenó levantar los planos de la futura ciudad ‘Nicolás Avellaneda’, y así por un tiempo Choele Choel fue llamada con el nombre del presidente, pero con los años y por una inundación que destruyó los planos persistió la anterior denominación”.

También “desde Choele Choel a Patagones se levantó el Fortín Gastre o Castre. Además existía el Fortín Conesa que era una pequeña población compuesta de 200 familias de indios y colonos de Patagones bajo el comando de una guardia militar. Guardia Mitre a 200 (sic) leguas de Conesa era otro pequeño pueblo fundado en campañas anteriores de 100 casas bien delimitadas y calles espaciadas. También se dispuso que se establecieran fortines en Chelforó, Chichinal y Fisque Menuco donde se levantó el pueblo General Roca en el alto valle del río Negro, y en la confluencia del Neuquén con el Limay se levantó el fortín Primera División”.

En tanto, “los fortines que se fundaron junto al Neuquén (por las tropas de la Cuarta División) fueron los siguientes: Huitrin, Los Ramblones (o Agrio o Paso de Hacha), Paso de los Indios, Mangrullo, Vanguardia, Tratayen, Chañar y Vidal; la base de la Comandancia estaba en el Cuarta División, en el Barrancas estaba el homónimo (o Ranquiló)”, entre otros.

Origen distinto

En definitiva, se trata de establecer la importancia que tuvieron los fortines en la posterior configuración urbana de la Patagonia. Del Fuerte Choele Choel derivó la ciudad del mismo nombre. Lo mismo sucedió con los fuertes Conesa y General Roca. El Fuerte Primera División fue el germen de la actual Cipolletti; el Confluencia dio a luz a Neuquén y el Cuarta División, alumbró luego a Chos Malal.

La Comandancia Coronel Vidal dio origen a la actual Barda del Medio; los fortines Castre y Chelforó a las localidades del mismo nombre. Algo similar sucedió con los fuertes Chimpay, Chichinales, Huitrín y el Campamento Paso de los Indios. La Colonia Mal Barco dio origen a Varvarco y el Destacamento Los Menucos a la localidad del mismo nombre, entre otras fundaciones.

Unos años más tarde, el general Villegas informaba que “habían comenzados las (operaciones) de ocupación y por tal motivo ordenó la instalación de tres fuertes y trece fortines en una línea de defensa paralela a la cordillera, vigilando los caminos que conducían a Chile para evitar que los salvajes (sic), arrojados al occidente de los Andes, pudieran volver”, escribía Cepparo.

Entonces, “estos pueblos de defensa fueron: el Fuerte Chacabuco en las cercanías del lago Nahuel Huapi, el Maypú en el valle de los Manzaneros y Junín en el valle de Cumcum Nieiu, llamado así por los naturales”. En consecuencia, San Martín de los Andes surgió del Fuerte Maipú y Junín de los Andes del fortín del mismo nombre. Como se sabe, el origen de Bariloche fue otro.

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