Cultura
17/12/2017

Mónica de Torres Curth escribe “patadas en el hígado”

- EDITARA SU LIBRO LA EUNRN -  Es una de las escritoras ganadoras en el concurso de Narrativa que iniciará la colección “La Tejedora”. Se trata de 14 cuentos que la autora agrupó bajo el título de “Todo lo que debemos decidir”. Debería editarse en el primer semestre del año que entra.

Mónica de Torres Curth escribe “patadas en el hígado”
La nueva escritora barilochense.
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or Adrián Moyano
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A Mónica de Torres Curth, se la referencia en el ámbito académico y científico, ya que es docente de Matemáticas en la Universidad Nacional del Comahue e investigadora en el Ecotono. De ahí que, salvo para sus íntimos, fuera una sorpresa que resultara ganadora en el concurso de Narrativa que ideó la Editorial de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) para iniciar la colección “La Tejedora”. Su libro “Todo lo que debemos decidir” debería estar listo en el primer semestre del año que se avecina.

“En realidad, escribo hace un montón pero nunca me decidía a presentarme a una convocatoria”, aclaró la ganadora. “Empecé hace mucho tiempo, hice talleres con Luisa Peluffo durante siete años y escribo por mi cuenta. Hice talleres con amigos y siempre me inquietó la literatura, me gusta mucho… Participé en un par de concursos con éxito. Una vez para un aniversario de Bariloche, con un cuento que está incluido en esta colección y, después, hace tres o cuatro años, en la Fiesta del Chocolate, se hizo una convocatoria que se llamó Chococuento, me presenté y gané el primero premio, pero siempre tenía el temor de armar un libro”.

La inhibición llegó a su fin. “En esta convocatoria me animé porque los cuentos que yo escribo son sobre personajes que imagino y que tienen un entorno local. Este concurso tenía especialmente mencionado en las bases que el ámbito de desarrollo de las historias fuera rionegrino”, recordó de Torres Curth. “Esa condición “puede ser un problema, porque uno puede hablar de cosas muy personales o propias sin que tengan un contexto. Pero tenía mucho ambientado en zonas rurales, semirurales, periurbanas o entornos de pobreza sobre los cuales reflexiono. Entonces, me presenté en agosto de este año. No es que me olvidé pero pasó mucho tiempo, así que fue mi primera experiencia y estoy muy contenta”, resumió.

El elemento que vincula a cada narración se adelanta en el título. “Fundamentalmente, hice una selección por la línea temática porque tengo mucho más escrito de lo que imaginaba... Elegí cuentos que me parecía que tenían como hilo conductor el tema de tomar todo el tiempo decisiones. Eso me fue haciendo hilar esta secuencia de cuentos, que son 14. Tienen la característica de estar ambientados en la región patagónica y el hilo es que uno está todo el tiempo decidiendo cosas, decisiones que llevan al derrotero de cada uno”, apuntó la escritora.

Impulsos

Además de la presencia de aquel requisito de la ambientación, de Torres Curth se animó a responder la convocatoria de la EUNRN porque “habíamos empezado a escribir con Cecilia Fresco un libro el año pasado, que armamos juntas. Todavía no tenemos el título pero es una serie de relatos cortos con una voz muy uniforme en el conjunto, si bien escribimos uno cada una… La gente que lo ha leído no distingue las voces, así que nos salió una cosa muy interesante. Eso fue alentando la posibilidad de que pudiera armar un libro, lo armé y dije ‘bueno: lo mando…’. Y lo mandé”.

La escritora avisó que sus “textos son historias de personas, cosas que le pasan a la gente. Me las imagino, porque acá no hay nada de la realidad... El primero es un cuento sobre un hombre que está en el campo, se despierta con una nevada monstruosa y no sabe muy bien qué hacer, entonces decide irse del rancho. Cuando se está por ir, se desploma el galpón, donde estaba el caballo… Se va al corral de las ovejas, quedaba una sola viva y lo sigue como si fuera un perro. Esa ida del tipo en la nieve es la historia”, explicó. Entonces, “más que con los espacios, los cuentos tienen que ver con las personas, lo que sienten, deciden o hacen, en realidades crudas... No hay mucho romanticismo en mis textos, todo lo contrario”, advirtió.

No siempre las historias que firma de Torres Curth transcurren en espacios rurales. ”Hay una historia sobre una chica que tiene que ir a abortar. Es el trayecto desde que sale en el colectivo con el novio hasta la casa donde se hace el aborto… Es una cosa muy cortita y a la vez muy dolorosa, como yo me imagino esas situaciones. Me da vuelta esa historia de las decisiones: ir o no ir, hacerlo o no hacerlo, arrepentirse o no arrepentirse”, insistió. Hilo conductor en la vida de todos y cada uno.

Atravesar realidades

Es cometido de la colección “La Tejedora” difundir literatura rionegrina de la actualidad en el Nivel Medio de la provincia, matiz que Mónica de Torres Curth encontró “re-interesante. Yo tengo tres hijos que han pasado por la escuela pública rionegrina y han tenido docentes de Literatura que les han dado cosas muy buenas para leer no necesariamente conocidas. Entonces me parece un espacio muy interesante para conocer lo que se hace en el entorno de uno. Qué sé yo, a los chicos no les interesa más El Cantar de mío Cid… Está bueno llegar a ellos con otras cosas que pueden ser muy interesantes y atravesar sus realidades”, consideró.

Muy a propósito, relató que “el último cuento del libro se me ocurrió porque escuché o leí que iban a cerrar una escuelita no sé dónde porque había una sola alumna. Entonces, se me ocurrió pensar en esa maestra. Es el que se llama ‘El último viernes'. Una maestra que vivía en medio de la nada a cuya escuela viene una sola nena y se la van a cerrar... Es una realidad que puede ser casi cotidiana porque Río Negro no es sólo Viedma, Bariloche y General Roca. Esto puede pasar y puede ser interesante para los chicos”, supuso la autora.

De Torres Curth otorga “mucha” importancia a la distinción que obtuvo. “Me hace pisar más en firme porque tengo muchas cosas escritas y este reconocimiento me hace pensar en que capaz está bueno lo que escribo. Pensé en que me puedo presentar en el próximo concurso del Fondo Editorial Rionegrino”, aventuró. “Intenté una vez presentarme a los concursos de la Editora Municipal Bariloche pero yo escribo cosas cortas, son como patadas en el hígado, no de gran desarrollo. Pero para las bases de la EMB no me alcanzan las líneas con la cantidad máxima de cuentos que se puede presentar, entonces había desistido. Pero esto me alienta y fortalece. Me siento re-contra-orgullosa y me pone muy contenta”, resaltó.

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