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ENTREVISTA

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02/04/2026

Emiliano Brancciari, de NTVG: giras, convivencia, ego y algo más

Una charla con el músico, antes del show de la banda en Bariloche, el 7 de mayo en Bomberos Voluntarios.
Emiliano Brancciari, en escena, durante el anterior show de NTVG en Bariloche (fotos: Eugenia Neme).
Emiliano Brancciari, en escena, durante el anterior show de NTVG en Bariloche (fotos: Eugenia Neme).

No Te Va Gustar es una banda uruguaya, y con el cantante pasa como con Carlos Gardel, algunos lo consideran argentino, otros, charrúa. Falta que digan que es francés, como también le sucede al autor de Por una cabeza. ¿Será Emiliano Brancciari un nuevo tipo de Zorzal Criollo?

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Por lo pronto, antes del show del grupo en Bariloche (el 7 de mayo, en el gimnasio de Bomberos Voluntarios), Emiliano —vocalista, guitarrista y compositor principal de la agrupación— acepta un mano a mano sobre tópicos diversos… Incluida la cuestión argentina/uruguaya, por supuesto.

Emiliano, con la música en el alma.

—No Te Va Gustar está en plena gira, ¿sos de los músicos que disfrutan girar o de aquellos que lo padecen?

—Lo disfruto un montón. Sobre todo, las giras por Argentina, que son por tierra. En las que hay que volar, se descansa menos, y son algo más duras. Pero me encanta tocar, entonces, me gusta poder viajar gracias a que hacemos esto, que amamos. En lo que hace a las giras por la Argentina, están buenísimas, porque son en motorhome, y se descansa bastante más entre un show y otro.

—¿Incluso con las curvas de la parte de ingreso a Bariloche?

—Sí —sonríe­—, vamos muy despacito, disfrutando del paisaje.

—A Bariloche han venido a tocar bastante, ¿cómo te llevás con la ciudad?

—Espectacular. En Bariloche, siempre tenemos algún día libre. O llegamos antes o nos quedamos un día más, por suerte, y podemos gozar de esa maravilla. Desde la primera ocasión en que fuimos, siempre ha sido así. Y esta vez no será la excepción, porque creo que llegaremos antes, así que lo vamos a disfrutar un montón. Además, la vez anterior que estuvimos, en Bomberos, fue increíble.

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NTVG, durante el show en Bariloche de 2024.

—No Te Va Gustar es una banda con muchos integrantes. A esta altura del partido, ¿cómo es la convivencia?

—Cada vez mejor. No sólo los músicos, sino también todo el equipo técnico que trabaja con nosotros, somos como una familia que va viajando, y la verdad que no tenemos mayores problemas, no hay discusiones ni luchas de ego. El grupo humano está maravillosamente bien, ya desde hace muchos años, y cada vez mejor.

—Mencionaste el ego, ¿alguna vez fue un problema?

—Me acuerdo de un disco, en 2012 (de aquel año es El calor del pleno invierno), que fue bastante conflictivo. Discutíamos por cualquier cosa. Estábamos grabando y algo pasaba. Pero es la última vez que recuerdo algo así. No sé cuáles serían los motivos, pero, por suerte, eso no duró; pasaron un montón de años y seguimos cada vez mejor.

En el escenario, la banda deslumbra.

—Sin ser una banda contestataria o de trinchera, No Te Va Gustar suele ser tomada como una de esas agrupaciones con temas de los que salen frases casi como tomas de posición. El ejemplo más claro tal vez sea: “Con hambre no se puede pensar” (de la canción Pensar, incluida en el álbum Todo es tan inflamable, de 2006). Y en el último disco, Florece en el caos, la canción que lo abre, Halcones y payasos, va en la misma dirección (en una de sus partes, dice: “Un payaso servil, mala gente, los mismos traidores; los veremos huir, volverán a escapar”). ¿Es algo que surge desde una decisión personal o, simplemente, a la hora de escribir los temas hay momentos en que la inquietud te pasa por ese lado?

—Las dos cosas. Desde el principio, somos de tomar posición acerca de un montón de temáticas. Nos agrada decir cosas, nos gusta mostrar nuestra manera subjetiva de ver el mundo, y nos hacemos cargo de eso. Le hemos cantado a infinidad de cosas que nos preocupan, que nos indignan, además de, también, al amor y el desamor. En todos los discos, hay un costado social, o la intención de describir, de alguna manera, lo que pasa alrededor nuestro.

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NTVG es, también, una banda comprometida.

—¿Cómo surgió el título del nuevo álbum, Florece en el caos?

—En parte tiene que ver con la situación general, donde todos estamos viviendo en esta especie de turbulencia y todo alrededor es muy caótico. La música suele ser refugio para esos momentos. Y también, como banda, atravesamos una mudanza, cambiamos de estudio después de once años, justo antes de la grabación del álbum. Había infinidad de cosas por hacer y, en el medio, grabar un disco. Entonces, se trata de un álbum que floreció dentro de ese caos que suele ser una mudanza. De esa manera, partimos de lo general y después nos dimos cuenta de que nosotros también estábamos en una situación súper caótica.

—Lo de florecer en medio del caos, asimismo, puede ser tomado como una expresión de deseo, ¿verdad? Mostrar que, pese a todo, todavía se puede…

—Claro, sí. En este caso, es una mirada positiva y optimista. 

Jugando en escena.

—Tenés cuarenta y ocho años, ¿recordás en qué etapa de tu vida sentiste que la música iba a ser el camino, que lo tuyo iba a ir por ese lado?

—Desde que arranqué con la banda, ya a los diecisiete o dieciocho años, yo sabía qué era lo que quería ser. Pero ahí empezaban las dificultades… Estábamos en Montevideo, en una situación en la que no había referentes que vivieran de la música. ¡Andá a explicar en tu casa que vas a ser músico y que te vas a dedicar a eso! Era muy difícil, y lo entiendo. Era como anunciar: “Quiero ser astronauta”. Por fortuna, le pusimos un montón de amor y trabajo. Y también tuvimos suerte. Estuvimos en los lugares donde había que estar en el momento que había que estar. Nos arremangamos cuando hubo que hacerlo, y seguimos haciéndolo. Pero creo que, desde el principio, tenía en claro que ese era mi camino, aunque no sabía si lo iba a poder lograr, por supuesto.

—En la actualidad, ¿qué representa la música para vos? ¿Qué sentís arriba del escenario o en un estudio? ¿Cambió algo?

—Lo que cambió fue la infraestructura. O sea, todo lo que rodea. Después, la pasión que siento al hacer esto, lo que vivo en el escenario, sigue siendo de las mejores sensaciones. Juntarme con mi gente a hacer música, poder trabajar con quienes quiero… Y conocer el mundo gracias a eso. Yo vengo de una familia trabajadora, y no creo que hubiera podido lograr viajar a tantos sitios si no hubiese sido por la música. Entonces, lo sigo viviendo con alegría y con la misma pasión que cuando empecé.

Potencia escénica.

—Ustedes colaboraron con muchos músicos. Seguramente, algunas veces te ha pasado tocar con alguien que, quizás, de chico mirabas como alguien lejano. Por ejemplo, Charly García. ¿Qué sentiste cuando te ha pasado ese tipo de cosas?

—Son sueños cumplidos. Charly, Ricardo Mollo… Personas con las que, tratando de sacar sus temas, aprendí a tocar. Después, tenerlas al lado, grabando o tocando en vivo, es alucinante. Haber podido estar codo a codo con esa gente te llena de orgullo.

—En el último disco, hay una colaboración con Andrés Ciro, en la canción Todo mal. ¿Cómo surgió la idea y cómo fue la experiencia? 

—Las colaboraciones se basan en que la canción nos pida al artista, no al revés. Siempre intentamos que la música nos indique con quién debemos colaborar. Porque, si no es así, termina no siendo orgánico. Cuando terminé esa canción, la grabé en el teléfono y me di cuenta de que iba perfecta para su voz. Con Mollo, en el disco anterior, también fue así (participa en Austro, tema incluido en el álbum Luz, de 2021). Porque si fuera por admiración, ya en el primer o segundo disco lo hubiéramos invitado, pero recién en el décimo hubo una canción que dijo: “Acá va Ricardo”. Y ahora, en este álbum, apareció la canción para Andrés. Tenemos una relación de muchos años, de cariño y respeto mutuo, así que le escribí y le dije: “Estaría buenísimo que vengas a grabar a Montevideo, a nuestro estudio”. Y así fue, vino dos o tres días, estuvimos comiendo asado, charlando, hasta que después grabamos, y esa fue la mejor manera, porque él estaba metido ahí con nosotros y cambió una palabra de la letra porque le parecía que era lo mejor… Y eso capaz que a la distancia no se podía hacer. Entonces, se disfrutó mucho.

Los shows de NTVG siempre deparan buenas sorpresas.

—Una de las características de No Te Va Gustar es que en el público confluyen edades diversas. ¿Encontrás una explicación para eso?

—Vienen a vernos familias enteras, y nos encanta. La verdad que no le encuentro mucha explicación, más que imagino que la gente, sin importar la edad, empatiza con el tipo de letras, con lo que generamos sobre el escenario, con lo que se ve y con lo que se escucha. Me parece que las letras son bastante universales, con un lenguaje simple, sin intentar complicar nada, y eso capaz que genera un poco de identificación en todas las edades.

—Los veinte años de carrera los festejaron con una gira; los treinta, también. Ahora van treinta y dos… ¿Te imaginás festejando los cuarenta del grupo?

—Musicalmente, todavía tenemos un montón de cosas por hacer. Y a nivel humano, como grupo, estamos muy bien, así que no veo por qué no seguir tocando. Mientras el cuerpo dé… Tal vez actuemos para menos gente, quién sabe… Pero nosotros tenemos deseos de seguir haciendo música, proyectos por delante y un grupo fuerte que sostiene esas ganas.

En esta ocasión, NTVG llegará a Bariloche para presentar un disco que encuentra a la banda en un estado de madurez excepcional, Florece en el caos.

—Te gusta el fútbol, ¿cómo estás esperando el Mundial?

—Me gusta el fútbol, pero no soy tan fanático del de selecciones. Voy a ir al Mundial porque quiero llevar a mi hijo a ver un par de partidos. Soy argentino, vivo en Uruguay, o sea, tengo doble chance —sonríe—, pero el fútbol a nivel selecciones no me desespera. Primero, soy de Boca; después, el resto.

—¿Qué partidos van a ver?

—Mi hijo es uruguayo, así que iremos a ver jugar a Uruguay con Arabia Saudita y con Cabo Verde.

—Los argentinos te consideran argentino; los uruguayos, uruguayo… ¿Vos cómo te sentís? ¿Un argentino uruguayo? ¿Un uruguayo argentino?

—Me doy cuenta de que dentro mío no tengo ningún tipo de conflicto con eso. Me siento las dos cosas, porque nunca hubo en mi familia una diferencia. Tengo la mitad de la familia de cada lado. Mi vieja, uruguaya; mi padre, argentino. Y siempre se convivió. Cuando vivíamos en Argentina, estaba lleno de uruguayos, y en Uruguay, al revés. Nunca tuve que separar dentro de mí. Y me sigue pasando. En la actualidad, me siento reuruguayo y reargentino.

Falta poco para que NTVG vuelva a desembarcar en Bariloche...

ENTRADAS

Los tickets para el show de No Te Va Gustar en Bariloche, el 7 de mayo, en el gimnasio de Bomberos Voluntarios, Beschtedt 279, con producción local de +Ayá Group, pueden conseguirse a través de La Ticketera (https://laticketera.ar/NO-TE-VA-GUSTAR---FLORECE-EN-EL-CAOS/).

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