Publicidad
 
01/01/2026

¿Cómo se vive el primer día del año en Bariloche?

Pocas opciones gastronómicas y locales cerrados en una jornada donde el sol llamó a realizar paseos por la costanera a ritmo lento, más allá de los que aceleraron el paso y se atrevieron con el footing, aunque prevalecieron los gestos perezosos como esquirlas de los brindis de Año Nuevo.
Ritmo lento en el primer día del año (fotos: Facundo Pardo).
Ritmo lento en el primer día del año (fotos: Facundo Pardo).

El almanaque cambió. Del 2025 pasamos al 2026. Ya el tiempo (que nunca deja de ser cruel, porque su paso es inevitable) dirá si la variación en el número quedará sólo en eso, en atravesar una página y nada más, o bien si habrá alguna otra cuestión que mude (preferentemente, para mejor). Es decir, si llega a cumplirse alguno de esos deseos que se cruzaron por la mente durante la noche del 31 de diciembre, cuando el reloj aceleraba el tic-tac hacia el 1° de enero, o bien todo se mantenga en un espejismo borroso que, por su condición de tal, sea irremediablemente imposible de concretar.

Lee también: En el camino: tocó con Pettinato, vende libros en la costanera barilochense y piensa seguir rumbo al norte

Por lo pronto, en Bariloche, el primer día del año estuvo bañado en sol. Y el calor, por ejemplo, propició que muchos optaran por transitar por la costanera. Así, en la zona céntrica, los caminantes —sobre todo a partir del mediodía, más allá de algún madrugador e incluso otros que recién retornaban a sus hogares con cara de zombis— iban cada uno a su ritmo. Estaban aquellos que se tomaban el asunto con calma, deambulando lentamente, mientras que otros aceleraban el paso llegando al footing. Incluso hubo personas más “atrevidas”, que hicieron gala de un buen estado físico, ya directamente subiendo la caja de cambios corporal y corriendo rápido, como si la cena de fin de año no hubiese hecho mella en ellas.

También estaban los turistas, con idiomas variados —se escuchaban voces en portugués, inglés e incluso lenguas asiáticas, más allá de tonos latinoamericanos diversos—, la mayoría en grupos familiares, que trataban de alinearse para tomar una foto sin que los rayos del sol estropearan la toma.

Rumbo al Centro Cívico.

Si al llegar a la zona del Puerto San Carlos se decidía acceder al Centro Cívico, podía verse, en el césped que sirve de antesala a la plaza emblema de la ciudad, antes de cruzar el Paseo de la Ciencia Dr. Balseiro, a un grupo de bandurrias que trataban de rescatar algún fragmento alimenticio que cayera de la voracidad adolescente de varios jóvenes reunidos en una especie de picnic que, según se podía apreciar, tenía como base productos de una reconocida casa de comida rápida, así como también snacks. O sea, sin evitar ningún sello de advertencia (exceso en azúcares, calorías, grasas saturadas y totales).

Ya en la plaza central, brillando bajo el sol, sin que el gorro del eterno uniforme que lleva puesto Julio Argentino Roca en el monumento pudiera cubrir su figura, la estatua al dos veces presidente mostraba rociadas refulgentes de aerosol, mientras a su lado los turistas no paraban de fotografiarse junto al árbol navideño y con los cascanueces colocados en el frente del palacio municipal y a los lados de las arcadas que dan acceso a la calle Mitre.

Año Nuevo, un eco de la Navidad...

Justamente, en la arteria principal del centro barilochense, el panorama mostraba gestos perezosos, como si los caminantes cargaran con la fatiga de una velada trasnochada.

Prevalecían los negocios cerrados, y la excepción a ese marco predominante de cortinas bajas estaba dada por algunas heladerías (incluyendo un par de chocolaterías que ofrecen esa opción), un par de kioscos, y algunos restaurantes, pero menos que en Navidad. Así, más allá de los carritos (food trucks) ubicados en el Centro Cívico, en Mitre sobresalían dos locales de hamburguesas, un patio de comida, el restaurante ubicado en la intersección con Rolando, un local especializado en pastas que la noche anterior había ofrecido una cena de Fin de Año a noventa dólares el cubierto, y también un espacio dedicado a platos mexicanos.

Por lo demás, el 2026, en el centro de Bariloche, simplemente llegó a paso lento.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?