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31/12/2025

Último día del año: limpiando para reciclar

Los miembros de Jóvenes por Bariloche no se toman descanso.
Trabajando y cuidando el ambiente a fin de año (fotos gentileza).
Trabajando y cuidando el ambiente a fin de año (fotos gentileza).

Miércoles 31 de diciembre al mediodía. Mientras gran parte de los barilochenses, así como muchos turistas, se arremolinaban en los supermercados para tratar de “rescatar” algún paquete de garrapiñadas perdido en la góndola, o se disputaban los últimos envases con jamón (cocido y crudo) para preparar algún tipo de entrada en la cena de Fin de Año, cuatro personas, desafiando un sol inclemente recibido con alegría por aquellos que pudieron tomarse libre el día para ir a la playa, caminaban por la costanera en pos de dejar el sendero lo más limpio posible, a la vez que reunían material destinado al reciclaje.

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La tarea era llevada adelante por Florencia Aguirre, Estela Manríquez, Leandro Chavero y Roberto Fischer, integrantes de Jóvenes por Bariloche, entidad con seis años de vida que surgió, precisamente, de la inquietud ecológica de habitantes de la ciudad. 

Puntualmente, el impulso salió de Jenifer Navarro, quien, en 2019, al ver por televisión las imágenes del Amazonas invadido por las llamas, decidió poner manos a la obra en lo referido al cuidado de la naturaleza, al menos en esta ciudad. Su trabajo, entonces, fue eco del dolor que la invadió por el fuego en Brasil, proyectándose como un ladrillo que sirvió de base para una labor que no cesa. Y hablando de ladrillos, uno de los proyectos que tiene la entidad —que, en la actualidad, además de ser una fundación, funciona como una cooperativa con más de cuarenta socios—, precisamente, es fabricarlos con plástico. Así, desde los inicios plantando árboles en zonas afectadas por incendios, y luego en diversas plazas, la agrupación fue creciendo y mutando hasta llegar a un presente que encuentra a sus miembros soñando a lo grande, siempre teniendo a la educación ambiental como pilar.

 

Trabajo de reciclado.

Para que la rueda gire y la planta de reciclado que la cooperativa posee en el barrio El Frutillar funcione, pensando en un proyecto al que denominaron Refugio circular, resulta fundamental la tarea que sus miembros emprenden.

Incluso, en la actualidad, la acción se encolumna como una cuestión vinculada al quehacer municipal. En tal sentido, Jenifer Navarro detalló: “En nuestros seis años de vida como organización, hemos hecho, ad honorem, jornadas de limpieza en diversas partes. Ahora, gracias a la decisión del intendente Walter Cortés de tener las playas limpias en el verano, tanto para los residentes como para los turistas, nos contratan para el servicio de saneamiento y mantenimiento”.

“Después de tantos años de haberlo en forma gratuita y voluntaria, simplemente porque creímos que era necesario, ofrecerlo ahora como un servicio de la cooperativa es muy importante”, remarcó Jenifer, para luego reflexionar: “En un momento tan hostil, con la falta de empleo que hay, lograr tener un trabajo digno para mantener a nuestras familias nos llena de orgullo”.

De esa forma, por más que fuera 31 de diciembre, cuando las agujas del reloj se movían en torno a las doce del mediodía, en momentos en que la mayoría de la gente pensaba ya en los brindis nocturnos, cuatro exponentes de Jóvenes por Bariloche sacaban residuos y reunían material.

Trabajo conjunto.

“Estamos recolectando latas y plásticos, sacando vidrios y colillas, todo lo que esté de más, lo que no debería encontrarse en la playa o en lugares medio ‘escondidos’ entre las piedras”, explicó Roberto Fischer.

En tal sentido, Roberto contó que se trata de algo que continuarán realizando “durante toda la temporada, porque estos espacios se ensucian a diario”.

En cuanto al estar haciendo esa tarea el 31 de diciembre, exclamó: “No importa que sea el último día del año; nosotros limpiamos igual”.

Sobre la cantidad de residuos que suelen encontrar, expresó: “Se ve un consumo masivo, lo que produce basura, y estamos todo el tiempo sacando cosas. Limpiamos y, cuando terminamos, al regresar por el camino, tenemos que volver a juntar cosas, porque ya se juntaron de nuevo”.

Roberto.

Igualmente, aclaró: “En la actualidad, se observa mayor conciencia sobre el tema. Por ejemplo, hay personas que nos ven y nos alcanzan los plastiquitos. A la vez, tratan de tirar las cosas donde corresponde, pero muchas veces los tachos se desbordan y la basura cae”. En tal sentido, manifestó que “lo importante es vaciarlos”, pero ni eso suele alcanzar, porque “se llenan continuamente, nunca permanecen mucho tiempo desocupados”.

Jenifer Navarro, precisamente, expuso: “Nos sorprende la cantidad de basura que sacamos todos los días, más allá de que quizá haya una jornada nublada y uno piense que la gente no va tanto a las playas… En diciembre recuperamos cientos de kilos de plástico y aluminio”.

Florencia.

Hay que aclarar que la denominación Jóvenes por Bariloche tuvo su motivación en la génesis de la agrupación. Por ejemplo, Jenifer, su generadora, tenía veintidós años cuando vio por tv cómo ardía el Amazonas, aquel hecho que, como se indicó, la motivó a ponerse en acción. Pero, en la actualidad, quienes conforman la agrupación no tienen límite de edad, y la juventud la llevan en el modo de proceder, con energía, para tratar de generar un mundo mejor, sanando a la naturaleza. Así, los de mayor edad conviven con los de menos para ese objetivo común. Por ejemplo, Florencia Aguirre, Estela Manríquez, Leandro Chavero y Roberto Fischer tienen edades muy diversas (Leandro, el menor de ellos, va por los veinticinco, mientras que Roberto superó los cincuenta).

Estela.

Todos ven en la cooperativa un modo de inserción laboral, pero, además, al realizar el trabajo, fueron incrementando el aprecio por el cuidado ambiental.

De esa manera, Florencia dijo: “Yo ingresé hace poco, y al trabajar uno toma conciencia de la importancia de no tirar la basura en el piso, entendiendo que hay ponerla en el tarro que corresponde”.

Estela, en tanto, que también está en la cooperativa desde poco tiempo atrás, expresó: “Entré por la posibilidad de trabajar, y una vez que empecé me gustó mucho todo el tema del reciclado”.

Leandro.

Leandro, por su parte, sumó: “Es importante cuidar a Bariloche, porque es nuestra ciudad”. Asimismo, el joven resaltó: “La gente, al vernos, agradece nuestro trabajo y nos saca fotos”. Además, confió: “Cuando termina el horario laboral y vas a tomar el colectivo para volver a tu casa, si ves algo tirado en la parada, lo levantás y lo arrojás en un tacho; el trabajo se convirtió en una buena costumbre. En mi casa, cuando mi mamá quizá va a tirar una botella, le digo: ‘No, mamá, dejala aparte, que eso se recicla’. Y eso, antes, no lo hacía”.

Una fuente laboral y compromiso con la naturaleza.

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