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18/12/2025

Una orden judicial terminó en un momento de tensión en un barrio de Bariloche

Hubo una prórroga de treinta días en el conflicto por la vivienda en la que reside Julia Chávez y su familia.
Momentos tensos por un desalojo que, por ahora, no fue (fotos: Facundo Pardo).
Momentos tensos por un desalojo que, por ahora, no fue (fotos: Facundo Pardo).

Un desalojo ordenado por la Justicia generó momentos de tensión este jueves por la mañana en un barrio de Bariloche. El operativo se desarrolló alrededor de las 10:20 en una vivienda ubicada sobre calle Onelli al 1700, donde reside Julia Chávez, y estuvo a cargo de efectivos de la Policía de Río Negro junto al grupo COER. La medida había sido dispuesta por el juez Mariano Castro. Durante el procedimiento habrían detenido a cinco personas, un efectivo policial resultó herido y debió intervenir la Senaf por la presencia de menores en el lugar.

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La escena conmocionaba en la vivienda que el último año ha sido eje de un confuso conflicto de propiedad, donde los vecinos mayoritariamente reconocen a los actuales habitantes, con Julia Chávez a la cabeza, de casi ochenta años, como dueños.

En ese marco, cuando hubo un primer intento de desalojo, en mayo, la familia contó con gran apoyo de quienes viven en las inmediaciones. Hoy, ante un nuevo procedimiento, el sitio volvió a ser el centro de atención del barrio, pero, en esta ocasión, la presencia de gente del vecindario, en un principio, no fue tanta, debido a diversas situaciones que se vivían en la ciudad (la movilización masiva del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales, que salió del Centro Administrativo hacia el Centro Cívico). Sin embargo, con el correr de los minutos, y al difundirse por las redes sociales lo que sucedía, comenzaron a acercarse más personas, hasta conformar ya un contorno humano poblado.

Pero fue en el horario mencionado (10.20 AM), cuando, ante la acción policial, se vivió un momento de caos. Integrantes de la familia Chávez, junto a allegados, bloqueaban el portón de ingreso, y las fuerzas policiales arremetieron contra ellos para desbloquear el camino. 

Julia Chávez, ante la corrida policial, cayó. Su hijo Pablo recalcó que, ante la situación, “la tiraron y arrastraron”. Minutos antes, la mujer había dicho que la medida la había sorprendido muy temprano. “Estoy destruida, parece que fuera Pablo Escobar, con toda la policía rodeándonos”, señaló, evocando al recordado narcotraficante colombiano.

Previamente, el fiscal Facundo D’Apice había advertido que, en caso de que quienes se encontraban dentro no se retiraran, se procedería al desalojo, y así fue.

El mismo D’Apice, luego, ante el repudio generalizado, salió corriendo hacia una esquina, para protegerse detrás de personal policial.

Y cuando los policías se dispusieron a entrar, ante el uso que hicieron del gas, algunos de quienes trataban de evitar el desalojo arrojaron piedras y los enfrentaron, forcejeando hasta ser fuertemente retenidos. Así, según Pablo Chávez, cinco personas resultaron detenidas, entre ellas, su hijo, nieto de Julia.

Mientras contaba eso, Pablo se colocaba leche en los ojos, para aliviar el efecto del gas. Fueron muchos quienes optaron por esa estrategia para disminuir los efectos de una acción que dejó a varios con la mirada enrojecida por la irritación.

La tensión fue inmensa.

Cuando el ingreso policial se efectivizó, dentro hubo intensas conversaciones entre quienes se encontraban en la vivienda y representantes judiciales (debe tenerse en cuenta que, en el interior, había menores, nietos de Julia).

Cuando el reloj marcaba las doce, se indicó que estaban trabajando en una prórroga de la medida.

Para materializar esa alternativa, también se acercaron personas de la otra parte en conflicto. Pablo Chávez, antes de que arribaran, había pedido a los presentes que no agredieran a esa gente. Los vecinos, más allá de algún repudio suelto, le hicieron caso.

Finalmente, a las 13.05, Julia salió e informó que el desalojo se había suspendido… pero sólo por treinta días.

Aún resonaba la escena vivida algo más de dos horas antes, ante el uso del gas. “¿Por qué no tratan así a los chorros y los narcos?”, cuestionaron varios de los presentes.

Salida de las fuerzas.

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