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31/08/2025

El salmón Chinook viene del Pacífico a nuestros ríos: cómo saber si es comestible

Continúa adentrándose en ríos de las provincias patagónicas y es necesario tener en cuenta determinadas pautas al momento de saber si está en buenas condiciones para el consumo humano.
Hay que prestar atención antes de consumirlo.
Hay que prestar atención antes de consumirlo.

El salmón Chinook es oriundo del Pacífico pero en el mes de abril se daba la noticia de la pesca de ejemplares en la Comarca Andina, los que habrían ingresado remontando desde el mar por los ríos de la cuenca hasta llegar a Lgo Puelo y luego, con bajo nivel de agua, al Azul, Turbio, Epuyén o Quemquemtreu.

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Llegan desde el mar hasta los ríos de Patagonia pero muchos, luego de un largo trayecto, lo hacen con heridas y en muy mal estado.

Estos peces provienen de introducciones en Chile en experimentos de ranching o de escapes de cultivos en jaulas. Los salmones proveen de nutrientes y modifican el sedimento de los ríos y sus juveniles compiten con lo que consumen otros peces.

El salmón Chinook invadió en pocos años todas las cuencas importantes de Patagonia. En la revista Desde La Patagonia, Difundiendo Saberes de 2019 hay un artículo detallado sobre la presencia de este pez, sus autores son Javier E. Ciancio, Juana Aigo, Rodrigo R. Clarke y Rune Flikke.

 

Potenciales efectos biológicos y sociales

La invasión del salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha) en Patagonia constituye la invasión de salmónidos que migran al mar (anádromos), de mayor escala geográfica a nivel mundial.

La mayoría de las cuencas hidrográficas australes importantes de la Patagonia, tanto pacíficas como atlánticas, poseen al menos un tributario donde desova la especie. Cuándo y cómo sucedió esta invasión ha sido tema de estudio de varios investigadores a ambos lados de la cordillera patagónica. Algunos también se interesaron en saber cuál es el impacto de estos nuevos habitantes de ríos, lagos y mares.

Historia

Ya en sus primeras recorridas por la cordillera, el Perito Moreno notó gran cantidad de hábitats disponibles para la aclimatación de los salmónidos: ríos y lagos que, a su vez, no poseían una gran diversidad de peces, y que no eran de interés para la pesca ni para el consumo.

A partir de estas primeras observaciones y bajo la idea o visión reinante del Estado Nacional de un territorio patagónico despoblado, surgieron diversas iniciativas para establecer poblaciones de salmónidos provenientes de varias regiones del mundo.

Las primeras remesas que contenían salmón Chinook llegaron a la Argentina entre los años 1905 y 1910 y fueron distribuidas en ríos tan distantes de las grandes ciudades como el río Santa Cruz en la provincia homónima. Estos primeros envíos provenían de Estados Unidos, pero en posteriores introducciones (durante los ‘70 y los ‘80), llegaron a nuestro país vecino, Chile, salmones de lugares tan diversos como Europa o Nueva Zelanda

Esta vez la motivación ya no era poblar ríos y lagos para “colonizar” los hábitats y proveer de un pez recreativo en estos ambientes considerados “pobres”, sino que el objetivo era fomentar una industria que luego se volvería una de las principales exportaciones de Chile.

La salmonicultura se desarrolló rápidamente en el país transandino en dos etapas. En un primer período se intentó realizar la actividad de ranching, la cual consiste en criar salmones hasta cierta talla en agua dulce y luego liberarlos para que continúen su ciclo de vida en el mar, y por último capturarlos en su migración reproductiva al regresar al agua dulce, tras haber multiplicado varias veces su peso.

La idea de convertir un organismo no palatable (algo que es grato al paladar y sabroso), para el hombre en valiosa carne de salmón salvaje, sedujo inclusive a grandes inversores como la fundación Rockefeller. En una segunda etapa, por diversos motivos, y aún cuando se habían obtenido buenos resultados en el número de peces que volvían del mar, la industria se reconfiguró al cultivo en jaulas.

Este formato es el que actualmente predomina en Chile y en todos los centros de cultivo de salmón en el mundo. Se capturan grandes cantidades de peces forrajeros, como anchoas o sardinas, los cuales constituyen la base para la producción de los pellets que alimentan a los salmones en cautiverio.

Ambas etapas del desarrollo de la salmonicultura chilena incluyeron partidas de salmón Chinook. Nos preguntamos entonces: ¿de dónde provienen los salmones que vemos en todas las cuencas importantes de Patagonia, desde el río Azul en el Bolsón hasta el río Ovando en Tierra del Fuego?

Desentrañar este complicado rompecabezas requirió de la implementación de diferentes herramientas, como diversos estudios de genética o búsquedas en viejos anaqueles de registros históricos de introducciones y la colaboración de equipos de investigación en Chile, Nueva Zelanda, Argentina y Estados Unidos.

Se recomendó a las autoridades de Santa Cruz no proceder con el proyecto de introducción del salmón Chinook, y concentrar los esfuerzos en el estudio de otra especie. Una de las primeras actividades del proyecto fue localizar los ríos donde se ubicaban los fondos de desove, para comenzar a entender por qué estos peces habían desarrollado ese particular comportamiento en este ambiente.

En el río se había introducido la especie a principios de siglo XX, pero estos peces de gran porte que desovan en ríos pequeños, cuyas carcasas (cadáveres) quedaban en las orillas, sólo se observaban desde hacía poco tiempo en la cuenca.

 ¿Sería posible que habitaran el río y no hubieran sido descubiertos hasta los años ochenta? ¿O su colonización era más reciente? Luego de revisar varios archivos donde se documentaban las introducciones en Chile y Argentina, un evento particular llamó la atención.

Como a la Patagonia habían llegado peces de diversos lugares del mundo, fue necesario cotejar el ADN de los salmones Chinook de los ríos Santa Cruz y Caterina con peces de toda la costa de Norte América (incluyendo peces provenientes de la piscicultura de la Universidad de Washington) y Nueva Zelandia (donde también fue introducido).

Luego de utilizar varias herramientas moleculares, las evidencias fueron contundentes: peces provenientes de la Universidad de Washington y sembrados en los ríos Prat y San Juan en la década de los ‘80, al sur de Chile, habían colonizado a través del mar las nacientes del recóndito río Santa Cruz.

Este hallazgo indicaba la gran conectividad y rangos de dispersión que posee la especie, mostrando que los peces introducidos en el Pacífico podían colonizar ríos de vertientes atlánticas.

En el año 2006, se reportaron por primera vez salmones desovando en el río De Las Vueltas, en las cercanías de El Chaltén. Esto indica que el proceso de invasión está ocurriendo, desconociéndose cuántos ríos y otros hábitats podrían ser invadidos.

Las pesquerías de salmón Chinook en el mundo y Patagonia lo hacen de forma comercial y deportiva en todo su ciclo de vida en Norteamérica. Incluso constituyó la base de la economía de algunos comunidades originarias como los Chinook de la cuenca del río Columbia (comunidad constituida por varias tribus).

Por ser una de las especies menos abundante en comparación con otros salmones, su pesca a gran escala se encuentra limitada o restringida. La pesca deportiva y comercial se realiza principalmente en el mar, estuarios y zonas cercanas al mismo.

Podría afectar ambientes de agua dulce

La invasión del salmón Chinook podría afectar tanto a los ambientes de agua dulce como los marinos. En su etapa adulta, los salmones remontan los cauces principales hasta encontrar ríos y arroyos con temperaturas y caudales estables que contienen poco sedimento para desovar, lo cual puede tener implicancias positivas y negativas para otros peces y el resto de la comunidad.

Esta migración reproductiva genera un transporte neto de nutrientes y biomasa marina a ambientes que son muy pobres. Los salmones aportan grandes cantidades de nutrientes. Por ejemplo, para desovar, las hembras nadan de costado contra el fondo movilizando las partículas más finas y formando una depresión, con rocas medianas en el centro, donde depositan sus huevos.

En los ríos donde los salmones desovan, es común ver truchas justo aguas abajo de los nidos, alimentándose de huevos que no fueron retenidos, y de invertebrados que son removidos cuando las hembras cavan los nidos.

En sus ambientes de origen, en ríos con altas densidades de salmones, se ha demostrado que los juveniles dependen del aporte de nutrientes y que, inclusive, poblaciones de animales terrestres como arañas, lobos y osos, están afectadas por el mismo.

Otro efecto importante que puede tener la actividad de cavado de nidos, es la destrucción de nidos de otras especies que hayan desovado previamente, ya que el hábitat propicio para el desove es utilizado por varias especies, como pueden ser las truchas residentes de agua dulce. Finalmente, los juveniles que requieren un tiempo de cría en ríos y lagos, compiten por alimento con peces nativos y otros salmónidos e incluso, en sus tallas mayores, pueden depredar sobre otros peces.

Ya que más del 95% de la masa corporal del salmón Chinook es adquirida durante la migración trófica al mar es de esperar que posea interacciones tróficas con especies marinas, y efectos sobre ellas mediante competencia por alimento.

En general, los salmónidos son depredadores visuales que se alimentan en los primeros 100 metros de la columna de agua. En la región del mar patagónico, con temperaturas aptas para la especie, uno de los depredadores visuales dominantes es el pingüino de Magallanes.

Si bien el salmón podría afectar a poblaciones de pingüinos mediante la competencia por alimento, los tamaños de las poblaciones y su gran rango de distribución marina sugieren, que hasta el momento, la invasión del salmón Chinook no tendría un gran efecto sobre su potencial competidor.

 

¿Se puede comer el salmón Chinook que llega a nuestros ríos?

Los peces en el mar o recién arribados al río en su migración reproductiva, poseen las condiciones óptimas para su pesca y consumo. Son peces fuertes y gordos cargados de nutrientes y reservas que utilizan en su migración reproductiva y terminarán muriendo en los fondos de desove, flacos y muy degradados.

Muchas personas elijen consumir su carne pese a su pobreza en cuanto a cualidades como sabor, color u olor. Al momento de arribar a los fondos de desove, los peces han perdido gran parte de su atractivo para el consumo y ya terminando la temporada de desove, su carne posee mal aspecto, poca grasa y escaso sabor. Por ello es fundamental ver que no tenga manchas en su cuerpo ni olor desagradable, tampoco heridas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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