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02/04/2026

"40 años sin solución": cuestionan la gestión de residuos y piden protagonismo comunitario

Organizaciones y vecinos autoconvocados cuestionaron el histórico manejo de los residuos en Bariloche.

Vecinos autoconvocados y organizaciones ambientalistas de San Carlos de Bariloche difundieron un duro comunicado en el que cuestionan el rumbo histórico de la gestión de los residuos sólidos urbanos en la ciudad y plantean una serie de medidas orientadas al objetivo de “Basura Cero” y la salud socioambiental.

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El documento, firmado por Vecinas y Vecinos Autoconvocados por el Vertedero Bariloche, la Organización Ecologista Piuke y la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), sostiene que el problema “no se definió en 40 años” debido a su carácter conflictivo y a la falta de consensos sociales previos a la toma de decisiones.

En ese sentido, advierten que la ciudad atraviesa un escenario de “abandono” y, principalmente, de “falta de rumbo”, lo que —afirman— es percibido por la comunidad. “No se trata solo de tomar decisiones, sino de que sean las correctas”, remarcan.

Uno de los ejes centrales del planteo es la necesidad de involucrar activamente a la ciudadanía en la gestión de los residuos. Según indicaron, los barrios, clubes, organizaciones y vecinos deben asumir un rol protagónico, acompañado por políticas públicas que promuevan y faciliten ese proceso.

Entre las principales propuestas, destacan la separación en origen de los residuos orgánicos e inorgánicos como “la primera y más difícil decisión”. Explican que esta medida permitiría reducir hasta en un 50% el volumen total de los desechos y evitar problemas como la generación de metano y los incendios en el vertedero, asociados a la mezcla de materiales.

En relación a los residuos orgánicos, proponen avanzar en su compostaje, aprovechando experiencias locales ya existentes, como la utilización de barros de la planta depuradora. Según detallan, este material podría destinarse a proyectos productivos y ambientales, como cinturones ecológicos, forestación o parquización.

Para los residuos inorgánicos, plantean su acopio y posterior cesión o venta para reciclado, mientras que aquellos que no puedan ser reutilizados deberían destinarse a rellenos sanitarios con menor impacto ambiental.

El comunicado también pone el foco en la necesidad de impulsar campañas de educación ambiental que apunten a reducir el consumo de productos no reciclables o con envoltorios contaminantes, una medida que —advierten— implica “costos políticos” que no siempre son asumidos por las gestiones de gobierno.

Uno de los puntos más críticos del documento es el rechazo a la incineración de residuos y a los proyectos de "valorización energética", a los que califican como formas encubiertas de quema. Sostienen que estas tecnologías generan residuos altamente tóxicos y representan riesgos a largo plazo para la salud y el ambiente.

Además, recuerdan que la Carta Orgánica Municipal prohíbe tanto la quema a cielo abierto como la instalación de incineradores en el ejido urbano.

Finalmente, las organizaciones remarcan que las decisiones que se adopten en la actualidad tendrán impacto en las futuras generaciones, por lo que reclaman políticas públicas basadas en la experiencia territorial y la participación comunitaria.

Entre los puntos prioritarios, enumeran la implementación de programas acordes a la escala local, la recolección diferenciada eficiente, el compostaje de residuos orgánicos, la correcta gestión de materiales reciclables y la prohibición de tecnologías de incineración, incluso bajo otras denominaciones.

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