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EL DISCO SE LLAMA “EL METEORO QUE AZOTÓ LA CIUDAD”

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01/07/2025

Editaron a un músico de Bariloche en vinilo

Mariano Rodríguez presentará su más reciente opus el próximo sábado. Hay una versión en casete que además de los temas originales, contiene reversiones.
El guitarrista es un defensor de los viejos formatos. Foto: gentileza
El guitarrista es un defensor de los viejos formatos. Foto: gentileza

No es que su música no pueda encontrarse en plataformas digitales, pero si se tiene en cuenta la militancia de Mariano Rodríguez por los formatos físicos, era previsible que se convirtiera en el primer músico de Bariloche en editarla en vinilo. El lanzamiento se titula “El meteoro que azotó la ciudad” y llamativamente también se concretó en casete, versión que a los temas originales les suma cuatro remixes. La obra que editó Prius Discos se irá a presentar el próximo sábado (5 de julio) desde las 21 en Inefable Café, cita con varios ingredientes desusados.

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“El título nació como una imagen que me obsesionaba: una ciudad o más bien una aldea de montaña en el momento exacto en que un meteoro cae del cielo”, le dijo el músico a El Cordillerano, en relación con el nombre de su nuevo opus. “Me interesaba ese contraste entre lo apacible y lo catastrófico. La ciudad está ahí, quieta, dormida, con sus techos nevados, su lago que refleja las luces y de pronto, algo irrumpe”.

Esa irrupción “no es solo un desastre físico: es una escena detenida en el tiempo, como los cuadros de Edward Hopper, en los que pareciera que además de nosotros mirar, algo o alguien nos está observando”, consideró el guitarrista. “El disco intenta sonar así: como si uno se asomara a una postal nocturna donde todo está suspendido, sin gente, sin ruido, con fuego y nieve conviviendo”, describió.

Para lograr ese cometido “trabajé con guitarras acústicas y atmósferas muy contenidas, buscando evocar más que describir”, señaló. “El meteoro del título también puede ser una emoción, una memoria, algo que irrumpe y deja marca. Me gusta pensar que cada oyente puede encontrar su propia ciudad y su propio impacto, su propia catástrofe, además de su propia esperanza para vencer la adversidad”.

Simultáneamente, “El meteoro que azotó la ciudad” es una frase de reminiscencias televisivas. “La solía usar el periodista Naio Gastambide en el noticiero de Canal 6 cuando hablaba de tormentas o nevadas intensas. Yo acababa de llegar a Bariloche a principios de los dos mil y todo me resultaba nuevo: el frío, la forma en que nevaba, los silencios... Esa expresión tan dramática, casi de ciencia ficción, me quedó grabada. Había algo poético y exagerado en esa manera de hablar del clima, como si cada nevada pudiera cambiarlo todo. Con el tiempo, la frase se volvió una especie de emblema íntimo, una imagen que quedó resonando y terminó dándole nombre a este disco”.

El Cordillerano: ¿qué es un vinilo 7”? ¿Qué bemoles –o no– tiene grabar sabiendo que la música se va a editar en vinilo?

Mariano: el vinilo 7’’ es el formato clásico de los simples, los discos chiquitos de 45 revoluciones que en otra época se usaban para difundir una o dos canciones. En mi caso lo elegí por su duración limitada, que encajaba con la idea del disco como una miniatura sonora. Y grabar pensando en vinilo implica tener en cuenta ciertas cosas técnicas: el rango de frecuencias, la duración, cómo se comportan los graves, pero también es una invitación a pensar la música como una obra con principio, centro y final. No como un track suelto en una lista infinita, sino como una unidad cerrada, física, que alguien pone y escucha entero.

La portada del (auténtico) disco.

En esa línea debe ubicarse la relativa brevedad de los temas. “Es una búsqueda estética y también emocional. Quise trabajar con piezas breves que funcionen como postales sonoras: que en dos minutos y medio te lleven a un lugar, generen una imagen, una sensación y se vayan. Hay algo muy potente en la síntesis, en decir mucho con poco. Me interesa sugerir, no explicar. Dejar que el oyente complete lo que no está”, resaltó el guitarrista.

Por otro lado, “hay una decisión ligada al formato: el vinilo 7’’ tiene un tiempo limitado, alrededor de cuatro o cinco minutos por lado, y eso impone una forma. En vez de verlo como una restricción, lo tomé como un marco. Esa duración corta, casi como una cápsula sonora, me permitió pensar cada lado del disco como un pequeño viaje completo, con su clima, su respiración y su silencio final. También me obligó a recortar, a elegir lo esencial. En un mundo saturado de información y de estímulos, esa brevedad se vuelve un gesto deliberado. Un espacio de pausa”, reivindicó.

La edición en casete incluye, además de los originales de Rodríguez, cuatro reversiones que realizaron artistas de relieve en la escena experimental y ambient de Latinoamérica. Se trata de Estupendo, Walter Zenker, Pablo Reche y Federico Durand. La primera es una banda con décadas de trayectoria; el segundo es músico, productor, DJ y experimentador, mientras que Reche es un artista sonoro con reconocimiento por su trabajo con texturas y drone. En tanto, Durand es una “figura clave de la escena ambient latinoamericana”.

EC: ¿cómo fue la experiencia de los remixes? ¿Se laburó en conjunto, ellos los hicieron y vos diste visto bueno? ¿O cómo?

Rodríguez: fue un proceso muy libre y orgánico. Envié las pistas y fue Walter Zenker, productor del disco y responsable del sello Prius Discos, quien les propuso a los artistas que reversionaran lo que quisieran, sin ninguna condición ni bajada de línea. Lo que volvió fue una sorpresa hermosa: interpretaciones personales, profundas, que disuelven el material original y lo re imaginan desde sus propios lenguajes. Hay electrónica artesanal, ambient, texturas, relecturas abstractas… Todo hecho con un respeto y una sensibilidad que me emocionaron. En ningún momento sentí que tenía que dar visto bueno: confiaba plenamente en cada uno de ellos. Son artistas que admiro mucho y sabía que iban a dialogar con el espíritu del disco sin necesidad de explicaciones. Fue más una invitación que una colaboración dirigida y eso lo hizo aún más valioso.

Contratapa del vinilo 7''

La de “El meteoro que azotó la ciudad” será “una presentación íntima, acústica, sin amplificación fuerte ni artificios. Me interesa ese tipo de formato donde la música respira, en el que cada sonido encuentra su lugar en el aire y puede ser escuchado de verdad, sin distracciones. Inefable es un espacio muy especial para este tipo de encuentros: cercano, cálido, con atención al detalle. La entrada es libre, pero el lugar es pequeño, así que la idea es que sea una experiencia compartida y respetuosa”.

“Me gusta pensarlo como un pequeño ritual sonoro en medio del ruido cotidiano. Una pausa, una escucha en común, algo que se vive en presente y no se puede reproducir más tarde”, señaló el músico. Con ese cometido “voy a tocar los cuatro temas del disco, piezas de trabajos anteriores y también adelantar algunas composiciones nuevas en las que vengo trabajando. Además, voy a contar con músicos invitados que admiro mucho: Gonzalo Bubillo en cello, el Parka en dobro y Carolina Dai en shrutibox y percusión”, adelantó Mariano. El próximo sábado, caerá un meteoro.

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