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ORIENTARON TURISTAS Y DEJARON UN DOCUMENTO PARA LA HISTORIA

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29/06/2025

Meiling, Hildebrandt y la primera “Guía del Nahuel Huapi”

Se publicó en 1930 a través de la Oficina de Turismo de San Carlos de Bariloche. También incluía atractivos del “Parque Nacional del Sud”. Un testimonio entrañable.

En 1930 las “excursiones locales” más costosas eran las que llevaban turistas hasta Bahía López, Puerto Pañuelo o Llao Llao. Valían 40 pesos cada una y se trataba de “precios comprendidos por un automóvil de cuatro asientos”. Si se requerían “autos de 6 asientos”, implicaba el 50 por ciento de aumento”. También había chances de visitar por 20 pesos el arroyo Casa de Piedra, el cerro Leones o el cerro “Carmen Villegas”.

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Por entonces, RIGI no quería decir Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, sino que aludía a una “excursión de 1 día” que demandaba transitar por 2.200 metros de altura al sur de laguna Frías. En efecto, “el camino que lleva a la cumbre del Rigi se aparta del camino a Chile más o menos a la mitad de la subida desde Laguna Frías hasta la frontera a mano izquierda. Una ascensión a este cerro cuenta entre los atractivos especiales de la zona, pues fuera de un camino muy pintoresco, se obtiene desde su cumbre un panorama completo sobre el cerro Tronador y sus ventisqueros que bajan del valle del Peulla y hacia la Laguna Frías respectivamente”.

Los autores del párrafo precedente sabían de qué hablaban. Lo incluyeron en la “Guía del Nahuel Huapi y Parque Nacional del Sud” que editó la Oficina de Turismo de San Carlos de Bariloche para el bienio 1930-31. La redacción corrió por cuenta de dos avezados montañistas: Otto Meiling y Hans Hildebrandt, quienes además de protagonizar sus propias aventuras en los filos cordilleranos, también montaron una agencia de turismo.

Avisos a media página.

Al parecer, su publicación fue la primera guía en formato impreso que circuló en Bariloche y contiene datos que además de importantes, pueden resultar entrañables. Sus impulsores asumieron “dos fines: el de informar y familiarizar al público en general con la región más bella y atractiva del suelo patrio y el de suministrar todos los detalles y datos útiles a aquellos que se decidan personalmente el Parque Nacional del Sud y sus alrededores”.

117 horas de sol

Su introducción se tradujo al inglés y previsiblemente, al alemán. Después de las páginas inaugurales siguen descripciones generales del área, que todavía formaba parte del Territorio Nacional de Río Negro. A propósito de los tremendos fríos que se avecinan en Bariloche, una tabla meteorológica indicaba que, entre abril de 1929 y marzo de 1930, la temperatura máxima se había registrado en febrero con 31 grados y la mínima con 8,9 grados bajo cero en agosto. Llamativamente, el cuadro incluía las “horas de sol”, por ejemplo, 117 para julio de 1929.

Por entonces, residían en Bariloche 3.000 personas. El gerente de la sucursal del Banco Nación era Carlos Chapman, el comisario de Policía Gaudencio Scandroglio y presidente del Concejo Municipal Rubén Fernández. La guía venía con los números telefónicos de los indicados, si es que tuvieran. El Destacamento de la Escuela de Comunicaciones del Ejército Nacional quedaba en Playa Bonita y tenía como jefe al teniente 1° Ramón Ubieto, entre otros datos referidos a las “fuerzas vivas”.

Funcionaban cuatro “agencias de automóviles”: la Chevrolet, de Cuesta y González Hnos.; la Dodge, de Santiago Marciani; la Ford, de J.C Bresler y la Whippet, de Ubaldo Mapelli. Para cargar, había cinco “agencia de nafta”: la YPF de Reynaldo Knapp; una “Energina” de los propios Cuesta y González; otra de la misma marca de Fernández; una Texaco, de Lahusen y Cia.; más una “Wico”, de Primo Capraro.

Nótese la dirección.

Existían 27 “almacenes y ramos generales”, y dos artistas plásticos, Américo Panozzi, que hoy da nombre a la sala del Centro Administrativo Provincial; y Ángel Domingo Vena. Curiosamente, para una localidad que pretendía despegar turísticamente, la guía sólo incluyó dos “café y bars” (sic): el de Sam Fuller y su competidor, el de Belarmino García. Claro que también estaban la cervecería “Parque Nacional”, de Esteban Zufiaur y Leberle; y las confiterías de Ernesto Schumacher y Carlos Tribelhorn.

El único periódico estrictamente local era el “Nahuel Huapi”, con Pedro Ichazo Blanco como director; pero funcionaban varias agencias de medios capitalinos o de Bahía Blanca. En efecto, estaban presentes La Razón, La Nación, La Prensa, El Mundo, La Nueva Provincia y La Nueva Era. Llamativamente, Hildebrandt era corresponsal de tres de ellos, en la Nueva Era, en conjunto con Lola Pita de Agundez.

Rubro panadería, presente.

Vista la guía desde hoy, puede llamar la atención que destacara como “Atractivos especiales para el turista” a la “Escuela Superior N°16 Francisco P. Moreno” o a la “Iglesia Parroquial y Hospital Regional”. Es que por entonces el “Ramón Carrillo” no estaba en los planes de nadie y de la salud de la población se ocupaban como podían “los Padres Salesianos”. Por su parte y con este proyecto, Meiling e Hildebrandt pensaban que orientaban a los visitantes y claro que ese fue el logro inicial de su publicación, pero en realidad, estaban aportando a la documentación de la historia.

Para quienes quieran ahondar, la publicación está escaneada y reproducida en formato JPG en https://porcerrosypicadas.blogspot.com

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