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NO SIEMPRE SU SILBIDO SIGNIFICÓ TRAGEDIA

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29/06/2025

Hubo un tiempo en que la sirena anunció fascinación en Bariloche

Un siglo atrás se registraron varias innovaciones tecnológicas a orillas del Nahuel Huapi. A la llegada de la energía eléctrica la siguieron la fotografía y un entretenimiento que cambió la rutina del poblado.
La actual avenida Bustillo y un hotel cerca de la fecha en que llegaron las películas a Bariloche. Archivo Visual Patagónico.
La actual avenida Bustillo y un hotel cerca de la fecha en que llegaron las películas a Bariloche. Archivo Visual Patagónico.

Cada vez que suenan las sirenas de los cuarteles se actualiza la congoja en Bariloche, por más lejos que se esté del siniestro. Salvo contadísimas excepciones y a pesar del esfuerzo de los bomberos, cada fuego que se desata termina en “pérdidas totales” y en ocasiones, no sólo materiales. Pero hubo una vez, hace mucho, mucho tiempo, que el silbido estridente provocó zozobra sólo al comienzo, para luego equivaler a curiosidad seguida de fascinación y disfrute.

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Para que la innovación pudiera afincarse, antes tuvieron que darse otros avances. “La luz eléctrica cambia la fisonomía de San Carlos. Un cierto orgullo legítimo demuestran los felices usufructuarios de este jalón del progreso. La instalación de la usina hará posible una evolución de las costumbres en este villa pintoresca y singular como sus habitantes. Parece que el reino de las sombras ya está condenado”.

Así describió los primeros momentos del servicio eléctrico Manuel Porcel de Peralta en “Biografía del Nahuel Huapi” (Ediciones Marymar – 1969). Sin embargo, a tan elegante prosa el autor no le añadió datos precisos, de manera que habrá que recurrir a otra fuente. Aunque hubo antecedentes, “la provisión de energía eléctrica estuvo a partir de 1930 a cargo de San Martín y Cía. con la usina hidroeléctrica en Puerto Moreno, que utiliza las aguas del arroyo que desagua el lago Gutiérrez en el Nahuel Huapi”, escribió por su parte Juan Martín Biedma en “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche – 2003).

De manera que fue aproximadamente 95 años atrás. “Lenguas, círculos y rayos de luz rasgan las tinieblas de ayer, como una promesa anticipada de nuevos adelantos que irán provocando sobresaltos al vecindario. La luz que se produce de repente, sin necesidad de fósforos, significa para muchos un milagro que si no asusta es superior a su comprensión”, continúa el relato de Porcel de Peralta.

Desde entonces, se dio una seguidilla de incorporaciones. “Cada elemento de progreso que se incorpore, será motivo de susto, primero, de curiosidad, luego. En esa época aparece un extranjero con una extraña maquinaria que reproduce la figura de las personas: es un fotógrafo. Algunos han oído ya hablar del instrumento y no le tienen miedo. Al contrario, se acercan al telón que el forastero ha colgado de un árbol; el que sirve de decorado o de fondo para fijar mejor las siluetas, por contraste”, ilustra la reconstrucción.

La demanda no se hizo esperar. “El ingenioso forastero comienza a tener algunos clientes que observan jubilosos lo bien que saca; parece que estuviéramos hablando, sólo falta la voz, dicen otros. Esto constituye también un progreso social. Muchos vecinos de San Carlos pueden mandar sus retratos, o el de sus hijos, a los parientes o amigos que quedaron en Europa”, es decir, una proporción importante del vecindario de entonces.

¡Den la alarma!

La llegada de la fotografía provocó sensación, “pero lo que produce una verdadera conmoción en la quietud del villorrio es el estridente silbo de una sirena potentísima”. De manera previsible según la costumbre hasta entonces, “todos salen disparando, hay que averiguar en qué dirección será el incendio, que siempre es denunciado por este medio de alarma”, concuerda la narración.

Enid Bennett y Douglas Fairbanks en "Robin Hood", quizás una de las primeras pelis que se vio en Bariloche.

Pero “felizmente esta vez no desaparecerá una casa en un abrir y cerrar de ojos, como ocurre siempre que hay incendio, pues cuando llega el auxilio de los vecinos es sólo para salvar algunos trastos o utensilios de poca monta; lo principal ha sido pasto de las llamas. Ahora se trata de un nuevo signo de progreso, como que a las 8 p.m. se va a inaugurar el biógrafo. La inauguración de esta sala de espectáculos marca otro jalón en la evolución de las costumbres”, destaca “Biografía del Nahuel Huapi”.

Ante el estreno -tanto del espacio como de las películas- “hombres y mujeres, viejos y jóvenes, quedan asombrados de la maravilla de las vistas (itálica en el original). Pero lo que es la admiración de unos y la envidia de las otras es la belleza y prendas que lucían las estrellas, protagonistas de los films. Los actores no llaman mayormente la atención”, señaló Porcel de Peralta.

Es que “villanos e indumentarias como los que aparecen en la pantalla la comarca los tiene a patadas, con tantas o más agallas que los que luchan con William Hart, D. Fairbanks o Lon Chaney. Si bien parece que el autor se refiriera a westerns, el último de los actores que menciona se caracterizó sobre todo por sus roles en películas de terror. De hecho, personificó al célebre jorobado de Notre Dame, entre otros trabajos notables.

Por su parte, Douglas Fairbanks -no confundir son su hijo- fue una figura descollante en los tiempos del “cine mudo” y se destacó en versiones de “Robin Hood”, “La marca del Zorro” y en “El ladrón de Bagdad”. De manera que no sólo de las películas que vaqueros disfrutaron las primeras audiencias de Bariloche. “Aquí -en San Carlos- los hombres llevan las armas como si fueran a un carnaval”, bromeó por su parte Porcel de Peralta. Y añadió “las muchachas son un amor: Perla White, Mary Pickford y Enid Bennet”.

La primera brilló durante la misma época que los varones, en particular gracias a una serie que se tituló “Los peligros de Paulina” en castellano, en la que personificaba a la típica damisela en apuros. En tanto, la segunda es considera la primera mega estrella de la industria cinematográfica, aunque sufrió durante sus últimos días. Por su parte, Enid compartió elenco precisamente con Fairbanks en la película que retomó la historia del famoso arquero en los bosques de Sherwood. En efecto, debió ser hermoso escuchar aquella sirena que en vez de tragedias, anunciaba películas.

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