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16/03/2025

Realidad y ficción: Lucía Puenzo habló con El Cordillerano sobre Nora Eldodt

La espía israelí inspiró a uno de sus personajes en "Wakolda".
Lucía en el rodaje con Elena Roger (Nora Eldodt) y Diego Peretti (Enzo)
Lucía en el rodaje con Elena Roger (Nora Eldodt) y Diego Peretti (Enzo)

Fue la mujer que falleció en el cerro López hace 65 años, cuando, supuestamente, vigilaba al nazi Josef Mengele durante su presencia en Bariloche.

Nora Eldodt, la mujer israelí que murió 65 años atrás al despeñarse en el cerro López inspiró uno de los personajes de “Wakolda”, la película que Lucía Puenzo estrenó en 2013. El film narra las posibles andanzas de Josef Mengele en Bariloche y su seguimiento por parte de una espía del Mossad. La obra de la directora fue muy exitosa y hasta se estrenó en España con el nombre de “El médico alemán” antes de instalarse en las plataformas digitales.

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En pleno trajín al comienzo de un nuevo proyecto, la laureada directora se hizo unos espacios para sostener un intercambio exclusivo con El Cordillerano. El primer interrogante tuvo que ver con cuáles elementos de su película son ficción y cuáles tienen sustento histórico. “El de Nora Eldodt está basado en un personaje supuestamente real”, confió Lucía. “En muchos libros de historia aparecen menciones a esta mujer, cuyo cadáver fue encontrado en el arroyo López”, introdujo.

“Pocos días después llegó gente de la Embajada Israelí a llevarse su cuerpo y sus documentos. Algunos dicen que era colaboradora del Mossad, otros que una turista esquiadora y que estaba sola en esas latitudes”, diferenció la realizadora. “Lo que es cierto es que su presencia en esa geografía coincide con el posible paso de Mengele por Bariloche”, señaló. “Desde la posibilidad de ese cruce, empecé a pensar qué hubiera ocurrido entre ellos dos y si ella tuvo algo que ver con lo que hubiera ocurrido”.

Elena Roger personificó a la espía isrealí en "Wakolda".

En la película, se metió en la piel de la desafortunada Nora la actriz Elena Roger, mientras que hizo del “Ángel de la Muerte” el actor español Alex Brendemühl, que tiene ascendencia alemana por parte de padre. “Yendo un poco más para atrás, también es cierto o elemento real que Mengele vivió en la Argentina, en particular en Buenos Aires. Su nombre incluso figuraba en la guía (telefónica) como José Mengele y se lo veía en fiestas importantes”, aportó la también directora de “XXY”.

Quién primero

En la capital argentina, el médico nazi “tenía una farmacéutica y también es real que cuando el Mossad vino para buscar a (Adolf) Eichmann, hubo desacuerdos en su cúpula con respecto a quién buscar primero. Si a los dos al mismo tiempo o solo a Eichmann, se resolvió buscar primero a Eichmann y ahí fue -se cree- que Mengele se evaporó y apareció en Paraguay un tiempo después”, confió la directora. “Es en ese momento que muchos historiadores dicen que pudo haber estado en Bariloche”.

Como toda película que se basa en sucesos reales, las cuotas de ficción son considerables. “Sí es cierto que muchos otros elementos, por ejemplo, el hidroavión, viene de imágenes que yo había visto en mis veraneos de chica en Bariloche en una casa cercana al lago, cuando también escuchaba historia de que se utilizaban para entrar y sacar alemanes nazis de propiedades cercanas”. Sin embargo, esos condimentos “están en el terreno de las historias que escuché y nunca sabremos si fueron ciertas o no”. No obstante, “en todos los elementos que fui encontrando en la investigación, textos, recortes y fragmentos de cosas que me contaron, estaba la presencia de esta mujer”.

En síntesis, siempre a propósito de los límites entre ficción e historia documentada, “sobre todo hay dos elementos que podría decir, están en el terreno de la realidad: Mengele estuvo en Latinoamérica y hay varios puntos donde concretamente se sabe que estuvo: Buenos Aires, Paraguay y su muerte en Brasil en circunstancias dudosas. También se sabe que tuvo una farmacéutica en Buenos Aires, pero el desvío hacia la Patagonia argentina es algo que, en todo caso, está en el terreno del mito y de ahí me agarré para escribir lo que primero fue un cuento breve: un alemán que se cruza con una familia en el medio de la Ruta del Desierto. El otro elemento que tiene asidero en la realidad es Nora Eldodt, que existió y murió, no se sabe bien en qué circunstancias”, recapituló.

El baile que pudo ser entre el carnicero de Auschwitz y su perseguidora.

En rigor, la película “está basada en mi tercera novela, Wakolda, y en sus páginas ahondé más en los temas de la mezcla o la pureza”. Como se recordará, el film toma su nombre de una muñeca. En el texto aparece una “de raza aria, ojos claros, ligada a la pureza racial, y Wakolda, como muñeca del mestizaje, que es la preferida de la protagonista. En todo ese universo de pureza o mezcla, genética o racial, la novela se sumerge de cabeza en un tema que la película apenas toma en pocos minutos: contar los albores de los juguetes de fabricación en serie y estas muñecas más artesanales que hace el padre (Enzo-Diego Peretti) de la protagonista en su casa”.

Psicópata peligroso

Por su lado, “el personaje de Nora Eldodt crece de la novela a la película. Cuando me sumerjo en estas adaptaciones, más aún siendo una novela propia, me divierte encontrar juegos de entrevista, de género o de tono. Busco que en algo dialoguen -la novela y la película- pero que no sean idénticas”, compartió Lucía. “En el caso de Wakolda, la novela está contada desde la mirada de este médico nazi que ve el mundo como un gran laboratorio o zoológico con una crueldad psicópata. Magnético, psicópata e inteligente, es decir, un peligro como realmente fue”, sentenció.

En cambio, “la película es un juego desde un punto de vista inverso: está contada desde una niña, Lilith (Florencia Bado) muy pequeña para su edad y más bien diminuta, que se fascina con este alemán que conoce en la Ruta del Desierto y después, llega a vivir en su casa. Con él entabla una relación tan magnética y camina por la cornisa, en un vínculo de cierto erotismo y sexualidad contenida, peligrosísimo desde todo punto de vista, sobre todo cuando él empieza a experimentar en ella con hormonas de crecimiento. Lo que sabe el espectador de la película es inverso a lo que sabe el lector, que está al tanto de todo sobre él y lo que va a hacer”, diferenció.

Aunque sin el elemento nazi de por medio, hay continuidades entre las temáticas que abordó Lucía Puenzo en “Wakolda” y otras de sus realizaciones, posteriores e incluso anteriores. “Seguí escribiendo versiones de esas protagonistas, niñas y adultas, como Nora Eldodt y Lilith, pero también como Alex en XXY (2007) y Mariel en La caída (2022), que también es una chica abusada y encantada con un hombre en quien confía, pero la lastima: su entrenador olímpico”.

Según la directora, “evidentemente son como reversiones de historias que tiene más similitudes de las que parecen a primera vista, por ser de diferentes épocas o tonos. Lo que todavía veo en Wakolda es cierta actualidad en algunas temáticas, aunque sea una historia de 1960: la experimentación en la medicina moderna, el lugar del paciente, la confianza que se tiene en la figura del médico por momentos endiosada y los peligros que eso implica. Puntos de contacto con historias más de la modernidad”, comparó.

“Hace muchos años que no la vuelvo a ver, justo mañana (por el viernes pasado) tengo una proyección en un centro cultural y vamos a leer un fragmento de la novela con una actriz, así que voy a volver a contactar con Wakolda en sincronía con tu propuesta de responder estas preguntas, pero te confieso que hacía algunos años no miraba ni pensaba en Wakolda”. Es que el misterio que rodeó a Nora Eldodt, su muerte en Bariloche y Josef Mengele, periódicamente se actualiza.

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