Publicidad
 

INTERPELÓ A LA COLECTIVIDAD ALEMANA POR SU RELACIÓN CON EL NAZISMO

|
23/12/2024

Cinco años atrás se extinguían la pluma y la palabra de Hans Schulz

Hans Schulz, una pérdida difícil de superar para nuestra ciudad.
Hans Schulz, una pérdida difícil de superar para nuestra ciudad.

Dejó de existir en este plano el 23 de diciembre de 2019. Pueden recrearse sus cuestionamientos en la película “Pacto de silencio” o bien, a través de sus libros. También son insuperables sus descripciones sobre el Bariloche de 1950-60.

Lee también: Mañana llega a Bariloche la reina Máxima Zorreguieta

Además de retratarla en sus libros, Hans Schulz interpeló a la colectividad que integraba: la alemana de Bariloche. A su condescendencia con el nazismo la ilustró con la expresión “pacto de silencio”, a la que pronunció mientras brindaba su testimonio para la película de Carlos Echeverría (2006) que finalmente, así se tituló. Su curiosidad por otros aspectos de la historia de la ciudad y sus posicionamientos a veces desafiantes se extinguieron cinco años atrás, cuando dejó de existir luego de una implacable dolencia. El calendario marcaba 23 de diciembre de 2019.

Los mensajes de condolencias que llegaron a El Cordillerano hablaban de Hans como “periodista, docente y antropólogo”. Al momento de ilustrar las notas de despedida, costó encontrar fotos que lo retrataran porque como expresó lustro atrás un mensaje de red social, el que sacaba las fotos siempre era él. Trataba de obtenerlas lejos de los puntos de vista del sentido común.

De hecho, quedó trunco un proyecto provocador: una suerte de relevamiento fotográfico sobre usos turísticos o comerciales del idioma mapuche, en sitios donde los derechos mapuches sufren permanente postergación. En cambio, sí salió de imprenta “Mandato paterno. El frágil hilo del recuerdo” (EDUCO – 2011), un texto autobiográfico que precisamente, se entrometió con uno de los temas tabú de esta ciudad: la relación entre la colectividad alemana y el nacionalsocialismo.

Para presentarlo, Hans eligió hacerlo en la sede de la Comunidad Israelita de Bariloche. Con el ánimo de tender puentes, también colaboró con un programa de difusión de la Shoah u Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, que se replicó varias veces por aquí. En las páginas de cierre de “Mandato paterno”, Hans compartía cierta desesperanza. “Cada tanto vuelvo a recorrer escritos, fotos relevadoras y demás recuerdos que componen la trama de más de un siglo de historia familiar de Argentina. Recorriendo, entonces, el frágil hilo del recuerdo, intuyo que ésta, nuestra íntima historia, al parecer y vista a la distancia, no ha dejado nada al azar. También pienso que el haber escrito esta historia ahora es casi demasiado tarde, porque lo que podríamos haber aprendido hace años, tal vez ya no revista, en la actualidad, la misma importancia. No lo sé”.

Vigencia

En la actualidad, Alternativa para Alemania (AfD) ronda los cinco millones de votantes en el país donde nacieron los mayores de Schulz. Su cercanía con el ideario nacionalsocialista hizo que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) vigilara sus movimientos en más de una oportunidad. Y en Italia gobierna una fuerza que no disimula sus nostalgias fascistas, de manera que el libro de Hans tal vez tiene más actualidad hoy que en 2011.

Entre muchas otras cosas, dicen sus párrafos: “En casa todavía conservamos el antiguo primer pasaporte que utilizó mi padre en 1937 y que lleva en su carátula el águila y la esvástica. En él consta su ingreso a Alemania por el puerto de Hamburgo el 18 de julio de 1937 y el regreso por el mismo puerto el 5 de noviembre del mismo año. Pasarían más de 30 años para que volviese a Europa. La mayoría de las fotos del álbum no lleva fotos precisas. Hay una sola que lleva la fecha 27.X.37, la de mi padre con las dos mujeres frente a la iglesia del pequeño poblado de Mildstedt, en la cual todavía hoy cuelga un cuadro de mi bisabuelo pastor. Faltaban aún algunos meses para que en Alemania se pasara de la exclusión legal a la violencia sistemática y la expropiación de las propiedades de los judíos después del horror de la Noche de los Cristales (Kristalnacht). Este verdadero pogromo, ocurrido en Alemania el 9 de noviembre de 1938 y considerado por los historiadores como el primer paso hacia el futuro asesinato sistemático y masivos de los judíos europeos, fue, junto con los incidentes violentos del Luna Park ocurridos en Argentina en el mes de abril de 1938 y las investigaciones sobre los contenidos teñidos de racismo de la enseñanza impartida en los colegios de la comunidad alemana en Argentina, la causa de que se alejara, también aquí y definitivamente, una gran parte de la sociedad, de un posible apoyo a la causa nacionalsocialista. El nuevo gobierno del Dr. Ortiz tampoco mostraba grandes simpatías a las causas nacionalistas y el embajador Von Thermann informaba, con una cierta preocupación, a su ministro, en mayo del año 1938, que el nuevo ministro de relaciones exteriores, José María Cantilo, era un decidido antifascista”.

El pueblo que ya no existe

Pero más allá de la cuestión nazi, el legado de Hans también es insustituible a la hora de ensayar reconstrucciones del Bariloche que ya no existe. Había nacido aquí en 1955, de manera que su niñez se extendió hasta mediados de la década siguiente. “De mi infancia quedan los recuerdos de una vida apacible de pueblo chico. En mis recuerdos, los paseos por el pueblo transcurren a lo largo de grandes ventanales sin rejas y con cortinas americanas. Había más sol y recién hace poco, observando detenidamente fotos de archivo, se me reveló la causa: no había edificios altos”.

La esvástica en la escuela alemana de Bariloche, una de las fotos de "Mandato paterno".

Desde ya, “también había menos autos. Visto a la distancia, la vida cotidiana en las casas y las calles de aquel pueblo transcurría lenta y entre grandes espacios”, recapitulaba nuestro colega. “Intuyo ese pasado cuando los viajes me llevan a aquellos pequeños poblados del interior de mi país que se quedaron en el tiempo. Pocos autos, poca gente y mucho tiempo. Las puertas al mundo eran, para mí, el cine, la música y, sobre todo, los libros, a través de los cuales yo conocí lo que mis hijos conocen hoy a través de la televisión y el cine”.

Hablando de libros, Hans recordaba “con bastante claridad las pocas librerías de mi pueblo, parte esencial del imaginario antiguo de la aldea en la que una vez viví. Allí estaban la librería Alemania, de la familia Naumann, sobre Quaglia, un edificio enteramente construido en madera, y la librería Mitre, sobre la primera cuadra de la calle del mismo nombre, del matrimonio Stampfel. Esta última duró mucho más tiempo”.

Se puede volver a ver el testimonio de Hans en “Pacto de silencio” en cualquier momento, porque está disponible en YouTube. Dar con sus libros es un tanto más difícil: si se guglea, es más fácil dar con el lamentable acontecimiento que protagonizó su hermana Laura tres años atrás que con maneras de acceder a los volúmenes. Cinco años atrás, Bariloche perdió a uno de sus cronistas más lúcidos e irreverentes que mucha falta haría en estos tiempos tan extraños. Pero, sobre todo, a un gran tipo.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?