SUS BOSQUES ARDEN DESDE LA MADRUGADA DEL LUNES

| 06/02/2024

Ahora sí que el Brazo Tristeza hace honor a su nombre

Ahora sí que el Brazo Tristeza hace honor a su nombre
Una de las primeras imágenes del incendio que da tristeza.
Una de las primeras imágenes del incendio que da tristeza.

Unos años atrás nos preguntábamos en este diario a qué se debía denominación tan extraña para zona tan espléndida del Nahuel Huapi. Hizo falta un incendio de proporciones para que cobrara sentido.

Cinco años atrás nos preguntábamos en Cordillerano el porqué de su denominación ante la presencia todavía majestuosa de los bosques que ciñen su azul, la conmovedora grandeza de los cerros que determinan sus contornos e, inclusive, el persistente vuelo de los cóndores que suelen asomarse a Bahía López. Difícil era entender por qué el Brazo Tristeza del Nahuel Huapi se llama así hasta las primeras horas del lunes, cuando, precisamente, las sombras no quisieron disiparse.

La información que circulaba al momento de escribir estas líneas para El Cordillerano indicaba que excursionistas desaprensivos hicieron fuego en un sitio donde está prohibido y al que sólo se puede acceder por vía lacustre, es decir, embarcación o embarcaciones mediante. Las primeras imágenes que llegaron a la redacción generan congoja: ¿Cuántos coihues o cipreses ardieron en apenas una noche?

“El brazo de la Tristeza lleva su nombre debido a la completa falta de pobladores y colonos en sus márgenes y se presenta siempre en su estado original o invariado”, escribió en la década de 1960 Juan Martín Biedma para justificar el nombre llamativo para rincón tan exuberante de la geografía aledaña. El autor de “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche, 2004) citó como fuente una “Guía” que tuvo como autores a Hildebrandt y Meiling.

Sin mayores comentarios, el autor reprodujo la explicación que dieron en su momento sus predecesores. No mencionó sus nombres de pila, pero es obvio que con el segundo apellido se refería a Otto. En tanto, el primero respondía al nombre de Hans. Los dos fueron socios en la primera oficina de informes turísticos que hubo por aquí. Además, Hildebrandt fue periodista, porque ofició de corresponsal en Bariloche de los diarios “El Mundo” y “La Nueva Provincia”, según estableció a su vez “La Nación” en 2001.

Al parecer, aquella “Guía” data de los años 30 y tuvo carácter pionero. Tal vez quepa albergar algunas dudas sobre el origen de la denominación, porque, inclusive hoy, buena parte del Nahuel Huapi presenta el aspecto “original o invariado” que Meiling e Hildebrandt adjudicaron con exclusividad al Brazo Tristeza. Por otro lado, en la memoria popular se atribuye la denominación a colonos alemanes.

La primera edición de la obra de Biedma data de 1967 y se publicó a través de la Dirección de Parques Nacionales, lo cual quiere decir que su explicación tuvo carácter oficial. El investigador y educador -fallecido en 2008- añadió a la historia del Brazo Tristeza que “la 3° Subcomisión chilena de límites, temporada 1899-1900, jefe Carlos Aguirre, denominó este brazo con el nombre de Guillelmo en recuerdo del esforzado misionero jesuita del siglo XVIII, descubridor del Paso Vuriloche”.

Biedma encontró el documento en “La cordillera de los Andes”, obra del geógrafo chileno Luis Riso Patrón (puede figurar como Risopatrón). Además, en la obra de Juan Steffen, “Patagonia Occidental”, el Brazo Tristeza también aparecía como “Seno Guillelmo”. La denominación que propusieron los trasandinos no prosperó: “Lo mismo que otras debidas a las comisiones de límites chilenas, no perduraron porque una vez solucionado el diferendo fronterizo con Chile (que) se resolvió en 1905, para evitar la dualidad de nombres en los accidentes geográficos de la región limítrofe, (se decidió) adoptar los nombres de los planos chilenos en la región que se adjudicó a Chile y los nombres de los planos argentinos en la región adjudicada a la Argentina”.

Con esa metodología se evitó que el lago que se ubica al sur del Mascardi y un brazo del Nahuel Huapi se llamaran igual. La determinación se adoptó al más alto nivel, a través del “Acuerdo sobre nombres de accidentes geográficos. Acta suscripta en Santiago de Chile el 14 de abril de 1905 entre Zacarías Sánchez y Luis Riso Patrón, directores de las oficinas de límites de la República Argentina y de Chile”, según citó Biedma.

Hay que tener en cuenta que a fines del siglo XIX y principios del XX se entendía por progreso a cierto grado de devastación ambiental que permitiera el florecimiento de las actividades agrícola, ganadera e, inclusive, forestal. Desde esa perspectiva, el estado prístino que presentaba el brazo del Nahuel Huapi podía pasar por triste, aunque hasta las primeras del lunes su aspecto “original o invariado” tenía más que ver con la felicidad que con la tristeza. Desde entonces, hace lamentable honor a su nombre.

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