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FAMILIARES RECLAMAN SOLUCIONES

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21/08/2021

“La situación general de la salud mental en Bariloche es una vergüenza”

“La situación general de la salud mental en Bariloche es una vergüenza”
“La situación general de la salud mental en Bariloche es una vergüenza”

Así sintetizan, desde el Grupo de Allegados de Personas con Enfermedades Mentales (GAPEM), lo que sucede en la localidad alrededor de un tema que raramente está en el centro de la discusión, más allá de que la problemática afecta a un porcentaje importante de la sociedad.

La entidad es una asociación sin fines de lucro, creada para defender los derechos y mejorar la calidad de vida de quienes padecen problemáticas mentales y, también, de sus familiares.

En ese sentido, aclarando que GAPEM no responde a una estructura piramidal, si no que se trata de un grupo abierto y horizontal, en el que, ante la necesidad de conformar una comisión directiva, se decidió designarla presidenta, Norma Medina indica que calificar la cuestión, a nivel local, sólo como pobre “sería mentir y faltarle el respeto a tanta gente que sufre las consecuencias, más allá de algunos avances que se han conseguido durante la emergencia sanitaria del Covid 19”. 

“Esta situación no es nueva, desde hace años desde el gobierno provincial se han escudado en una muy buena ley, que nunca se aplicó, para desinvertir”, apunta. 

“El modelo de desmanicomialización y salud mental comunitaria –tal como se lo concibe en buena parte del mundo– nunca existió, y padecemos falta de estructura y personal especializado”, desarrolla.

Así, la mujer aclara: “Nosotros defendemos el espíritu de la normativa provincial y nacional de salud mental, pero queremos que se aplique como se está comenzado a hacer en otras provincias, donde el modelo público y el privado se complementan, existen guardias psiquiátricas y mayor cantidad de camas, hay centros de salud mental para tratamientos de corta y mediana duración, hospitales de día (la Provincia de Buenos Aires viene trabajando con ellos desde hace años), residencias de puertas abiertas para aquellos cuyo padecimiento requiere más acompañamiento y personal especializado…”. 

“No hay modelo en el mundo que se defina como de salud mental comunitaria –sobre la base de la desmanicomialización– llevado adelante sólo con una guardia en un hospital general”, afirma.

“No todos los padecimientos pueden resolverse de manera ambulatoria, y no todas las familias tienen las posibilidades económicas de acompañar permanentemente a un padeciente. Los procesos de resocialización muchas veces son graduales y requieren de un equipo interdisciplinario que acompañe y vaya definiendo el tratamiento”, expone. 

En ese sentido, sostiene: “Estoy cansada de que familiares llamen desesperados porque algunos pacientes han tenido una descompensación – brote psicótico, eventos de violencia, etcétera– y no existe un servicio de ambulancia con personal capacitado; las clínicas privadas no tienen guardias psiquiátricas, y el hospital no siempre puede hacerse cargo de todos los casos”.

De esa manera, ante los cambios que derivaron por la llegada de la pandemia, relata: “Recién ahora, y a raíz de la emergencia sanitaria, se generó un espacio abierto de internación dependiente del Hospital Zonal Bariloche. En principio, tuvo lugar en la Escuela de Hotelería, y, luego de diversas disputas, se transfirió a algo más de quince personas a un edificio donde había funcionado anteriormente el jardín de infantes Girasoles”.

Así, manifiesta: “Sabemos, por algunos padres, que faltan recursos, pero que la experiencia está resultando mucho más efectiva que la internación en el hospital zonal”.

Por otra parte, en cuanto a la medicación que normalmente provee dicho nosocomio, expresa: “Muchísimas veces, falta”, para luego recalcar que, en general, esos medicamentos “son carísimos”. 

Sobre la estructura con la que cuenta Bariloche en lo que hace a la salud mental, y las alternativas que se podrían seguir, Norma asevera: “Nos han informado que grupos de profesionales de la salud mental han querido crear clínicas u hospitales de día, y no hubo ninguna colaboración desde la Cuarta Zona Sanitaria, más bien todo lo contrario”. 

“Claramente, no ha existido voluntad a nivel gobierno provincial para ampliar el servicio en Bariloche, mientras en otras partes de la provincia existen clínicas privadas”, resalta.

“Nos preguntamos cómo es posible que el Ministerio de Salud de la Provincia no obligue a que se amplíen las guardias psiquiátricas en el sector privado, en cumplimiento del Plan Médico Obligatorio (POM)”, cuestiona.

“La pandemia está dejando al descubierto muchas falencias: hace poco se arrojó de un segundo piso una persona descompensada psiquiátricamente –debido a un cuadro de abstinencia–  cuando era atendida por Covid en un sanatorio privado de la ciudad. Por las lesiones, falleció. Resulta claro que, en este contexto de emergencia, el sistema de salud se encuentra desbordado, pero, si cada clínica en Bariloche tuviera algunos enfermeros especializados y una guardia psiquiátrica, con un protocolo acorde, este tipo de desgracias se podrían prevenir”, concluye. 

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