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UNA MULTITUD DE GENTILICIOS DE ORÍGENES DISPARES

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03/11/2020

¿Cómo nos llamamos los rionegrinos?

¿Cómo nos llamamos los rionegrinos?
¿Cómo nos llamamos los rionegrinos?

 

 

No aparecen mayores problemas en las designaciones “barilochense”, “viedmense” o “roquense”. Pero, ¿por qué llamamos valletanos a los vecinos del Alto Valle en lugar de vallistos o vallenses? ¿Sabía que los habitantes de El Cuy se llaman así mismos cuyenses (con ye), al igual que godoyenses los de General Enrique Godoy?

¿Quién decidió que las y los barilochenses nos designemos así y que los vecinos de San Antonio Oeste no hagan referencia alguna al punto cardinal en el gentilicio que adoptaron? ¿Por qué en Río Negro se nombra como valletano o valletana a residentes del Alto Valle, cuando en el norte argentino o incluso en Cuyo, se utiliza la voz vallisto o vallista? ¿Cuándo perdieron el artículo vecinas y vecinos de El Bolsón? ¿Por qué hay algunos ciudadanos de la provincia que se limitan a considerarse rionegrinos, sin referencia a la localidad donde viven?

Estos y otros interrogantes se enumeran y responden en el artículo “Cómo se llaman los rionegrinos”, que tiene como autor a César Fernández. El texto forma parte del libro “Patagonia y patagónicos”, que publicó recientemente el escritor a través de Carminalucis – Edición de Libros Argentinos. Entre otro títulos muy celebrados por el público, Fernández aportó años atrás “Cuentan los mapuches” y “Relatos y romanceadas mapuches”.

El trabajo que consulta en esta ocasión El Cordillerano, es una reelaboración del prólogo que el autor escribió para “Diccionario de gentilicios rionegrinos. Nombres patagónicos”, publicado en 2012. “Si uno pregunta cómo se denominan las personas que viven en una determinada localidad de la Provincia de Río Negro, las respuestas surgen inmediatamente: si provienen de General Roca serán roquenses, si son de Viedma, viedmenses, o de San Carlos de Bariloche, barilochenses. Es lo que se conoce por el uso popular”, describe.

Pero la problemática no es de resolución tan simple porque “suele observarse que en algunos lugares no hay ningún uso socializado de estas formas designativas. Cuando se realiza la pregunta específica, la respuesta es ‘rionegrinos nomás’. Esos ‘espacios vacíos’  no necesariamente deberán completarse hasta que la comunidad lingüística de cada sitio lo decida o hasta que desde algún medio externo se le asigne un nombre”, sostiene Fernández.

Una palabra, múltiples derivaciones

El carácter dinámico del idioma queda en evidencia cuando “una misma palabra presenta una cierta variedad de derivaciones según la región o el país de que se trate. Un caso evidente es el relacionado con valletano, en las provincias de Río Negro y Neuquén. En Cuyo y el noroeste argentino, por ejemplo, se dice vallisto y vallista. En Colombia se encuentra vallecaucano/a” para quienes viven en el Valle del Cauca y en Bolivia se utiliza “valluno/a”. En tanto, “en Honduras aparece vallense al igual que en Guanajuato (México). En el DLE (Diccionario de la Lengua Española) no aparece el popular valletano/a.  Sin duda toda una cuestión dialectológica para el estudio de la variación del vocablo, pero que muestra su productividad”.

Según el investigador, “los gentilicios estudiados derivan de los topónimos respectivos, ya sean en su totalidad o en parte de ellos. Se ha impuesto el gentilicio cipoleño a partir del topónimo Cipolletti, ante la opción de cipoleteño o cipolleteño, cipolense u otro. Debe señalarse que este tipo de vocablos suele generarse desde la oralidad y en este caso, por ser un apellido italiano en una región con gran cantidad de descendientes de ese origen. Ello ha traído aparejado que se pronuncie sobre la base de dicha lengua y no del español y se diga ‘chipoleño’, a la italiana. Actualmente es muy común también el uso de la forma apocopada ‘Cipo’, pronunciada ‘chipo’”.

No muy lejos de la ciudad precisamente valletana, “el topónimo Allen (de origen inglés) se realiza oralmente con ‘y’ palatal y la explicación surge espontáneamente por tratarse de una región yeísta. Hay otros dos casos especiales relacionados con la pronunciación: cuyense, del topónimo El Cuy y godoyense, de General Enrique Godoy. La duda es si deben realizarse con la vocal o con la consonante palatal. Predomina la segunda opción”. Es decir, la “ye”. El uso popular es el que define.

Adrián Moyano