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EL ESCÁNDALO SE VENTILÓ EN 1939

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31/10/2020

Existió un plan nazi para apoderarse de la Patagonia

Existió un plan nazi para apoderarse de la Patagonia
Existió un plan nazi para apoderarse de la Patagonia

En marzo de ese año, un exiliado alemán acercó copias del documento al Poder Ejecutivo y a la prensa. La investigación judicial no pasó a mayores, pero un juez federal estableció que el nacionalsocialismo operaba en el país a las órdenes directas de Berlín.

Más o menos al mismo tiempo que la Alemania nazi incorporaba Checoslovaquia y la Italia fascista ocupaba Albania, en la Argentina trascendía un plan que preveía la anexión de la Patagonia a Berlín.

Corría marzo de 1939, el documento estaba escrito en papeles oficiales de la Embajada germana en Buenos Aires y llevaba la firma de Alfred Müller, el líder nacionalsocialista en el país. Databa de febrero de 1937 y había sido remitido a Franz Ritter von Epp, de la Oficina de Política Colonial del NSDAP (Partido Nacional Socialista Obrero Alemán).

Pueden encontrarse referencias al episodio en el artículo “Las actividades del nacionalsocialismo en la Argentina. El diputado Raúl Damonte Taborda y el diario Crítica (1938-1943)”, que elaboró María Jimena Irisarri en 2013. Su publicación corrió por cuenta del Anuario del Centro de Estudios Históricos “Profesor Carlos Segreti”, de Córdoba. Está disponible en línea, para quien quiera ahondar. La autora se desempeña en la Universidad Nacional del Sur.

Además de la firma de Müller, el plan también llevaba la rúbrica de Conrad von Schubert, secretario de la misión diplomática. Afirma la investigación que “según las instrucciones recibidas, la Embajada, la Cámara Alemana de Comercio, los bancos y una cantidad de firmas privadas de ese origen recogían datos sobre las defensas militares, la existencia de pozos petroleros y de otros minerales naturales en la región austral del país. Además, organizaciones nazificadas (sic) estaban planificando asentamientos rurales en las zonas productivas del sur”.

Por esos días, el célebre diario “Crítica” tituló: “La existencia y actividad del nacionalsocialismo en la Argentina significa desacato a nuestra soberanía” (4 de mayo de 1939). Para recrear el clima que debió apoderarse de Buenos Aires y zonas patagónicas directamente involucradas, hay que recordar que apenas cuatro meses después comenzaría “oficialmente” la Segunda Guerra Mundial. El documento en cuestión “aludía a la existencia de fotos aéreas, mapas y anexos que aún se estaban recopilando”.

Una copia del plan estaba en poder del presidente Roberto Ortiz desde el 20 de marzo, quien ordenó a la Policía que investigara. También llevó el asunto al juez de Instrucción Miguel Jantus, quien designó al fiscal federal Víctor Paolucci para que llevara adelante la investigación. Ortiz procuró evitar el escándalo, pero Enrique Jürges, un alemán exiliado y antinazi que había enviado la reproducción del documento al Poder Ejecutivo, tomó la precaución de hacer circular otras copias entre los periódicos Noticias Gráficas, Última Edición y otros. Obviamente, hicieron sus publicaciones.

El presidente Ortiz, quien quiso que no trascendiera.

Desde Hitler al Río de la Plata

La Policía Federal realizó allanamientos en Buenos Aires y otros puntos del país. Como no se pudo demostrar la veracidad de la copia porque no se trataba de un original, el procesamiento de Müller por infracción al artículo 219 del Código Penal quedó sin efecto y fue sobreseído provisoriamente.

Tampoco se estableció cómo habían llegado los papeles a mano de Jürges. No obstante, se descubrieron y documentaron otros hechos que no estaban entre los denunciados.

En efecto, el juez federal Miguel Jantus expresó en su resolución que había comprobado la existencia del Partido Nacionalsocialista Alemán en la Argentina, su organización y sus fines. “Se ha probado que tanto su formación como sus actividades están dirigidos desde el exterior, desde donde proceden también el nombramiento y remoción de sus autoridades”, estableció la investigación.

En su declaración, Müller manifestó que “el jefe supremo del nacionalsocialismo alemán era Adolfo Hitler y que uno de los líderes regionales era el jefe de la organización del partido en el exterior, Guillermo Bohle, quien designaba al jefe del partido en la Argentina”, según rescató Irisarri. El magistrado denunció que el desarrollo del nazismo en el país “había escapado del control del Estado, ya que no existía legislación que regulase el tema, por lo que ordenó que pasasen las actuaciones al Poder Ejecutivo”.

Por su parte, en la Cámara Baja, el diputado Damonte Taborda se refirió a “un plan que llamaremos científico de organizaciones sediciosas” cuya línea de mando arrancaba en el propio Führer, seguía por la Dirección General del Reich, luego por la División en el Extranjero, en cuarto término pasaba por el Comisionado en el Exterior para Sudamérica, seguía por los jefes del Estado Mayor, las oficinas y, finalmente, las células. Los tres últimos niveles estaban subordinados al Grupo Argentino del NSDAP (Landesgruppe Argentinien), que se había creado en mayo de 1931. Estuvo a cargo de Müller desde 1936 y el mismo año del escándalo asumió su lugar Gottfried Sandstede.

Adrián Moyano