Por derecha y sin derechos

Según definiciones de libro, la derecha política pertenece a un segmento social que considera las diferencias sociales como algo inevitable, normal o natural, en cambio la izquierda se define en defensa de la igualdad social y distribución equitativa de los recursos generados por una sociedad. Estos conceptos básicos definen a una y otra parte, a la que luego se le anexó la centroderecha y centroizquierda, las cuales intentan bajar los extremos de ambas, ir por el camino del medio.

Todo esto, y hasta mediados del siglo pasado, fueron discusiones donde pensadores de estas corrientes se sentaban a debatir, lo cual generaba una riqueza que permitía comprender y aprender, aun sosteniendo posturas inclaudicables.

La era electrónica y la globalización han estado minando a los sentidos ideológicos, y apareció otro actor más agresivo, menos tolerante, y por momentos un extractor de derechos, se trata de lo que llamo “La derecha sin derechos”.

El poder económico y militar, concentrado en pocos países y personas, ávidos de las riquezas naturales de sus pares más débiles, ha lanzado una ofensiva mundial que ya no se puede seguir ignorando. El caso de Bolivia en nuestra zona es la frutilla del postre de cómo se mueven y actúan. Pero el agregado de la quita de derechos, algo que parecía ya enterrado y de lo cual no se hablaría más, está arriba de la mesa, y si no hablamos de ello pronto estará entre nosotros.

Hoy unos pocos productores del agro local son la cabeza de lanza de protestas que dicen textualmente que no les importa nada, que a ellos no les cobren más impuestos, que pasaran por arriba al que lo haga, que los pobres se arreglen, etc, etc. La exministra Bullrich fija su discurso en el mismo sentido, un discurso detrás del otro de violencia y de extracción de derechos, porque si solo vale el mío, entonces acabo de cercenar los derechos de los demás, ¡en especial los más débiles!

Tal vez la intención es provocar revueltas que lleven la escalada de violencia a un punto de difícil retorno, cosa que creo puede pasar en Bolivia, lo que daría pie a EE.UU. de “ayudar a pacificar” y que envíe tropas, que luego, y al igual que lo han hecho por años en Colombia, se queden allí, o sea en la frontera con Venezuela, otra joya que buscan denodadamente quedarse.

Lo que nos sucede en la región, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, Guatemala, y el bolsonarismo en Brasil, son muestras claras que la nueva “Derecha sin derechos”, apoyada por EE.UU., un cerco mediático muy aceitado, y una lluvia diaria de falsas noticias, completan un escenario donde los gobiernos que no estén alineados pasen a ser enemigos, en este caso el nuevo gobierno elegido en Argentina.

Estar muy atentos y en las calles, puede parar esta nueva intención de dominio territorial y de recursos, cuya modalidad es hacer caer los derechos ciudadanos, como una forma rápida de hacerse del poder.

Jorge L. Fernández Avello
DNI: 12.862.056

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