Columnistas
09/11/2019

En la pedofilia no hay grises

Profesor - Abogado especialista en Derecho informático y TICs.

Profesor - Abogado especialista en Derecho informático y TICs.

(+ Info)

Se dio a conocer la sentencia que condenó al pediatra del Hospital Garrahan, Ricardo Russo, a 10 años de prisión por el delito de producción, tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil, con prisión efectiva hasta que la pena quede firme.

Entre los fundamentos de la condena se dijo que puso a disposición 270 archivos de video con contenido de explotación sexual, que el material secuestrado de las computadoras era de alto contenido sexual y explotación de menores, las imágenes eran grotescas, aberrantes, de mucha violencia y que demuestran que en las fotos las niñas eran muy menores de 13 años.

La sentencia y la cantidad de años de prisión fue una muy buena noticia, que todos aplaudimos.

Pero, no podemos pasar por alto otras circunstancias que son por lo menos preocupantes.

En el mismo operativo en que fuera detenido el pediatra la Ministro de Seguridad Bullrich dijo que se realizaron 16 operativos en la provincia de Buenos Aires, 11 en la ciudad de Buenos Aires, cuatro en Santa Fe, dos en Chaco y los restantes en Mendoza, Río Negro, La Rioja, Santiago del Estero, La Pampa y Entre Ríos. Nos gustaría saber que ocurrió con las otras detenciones, y que se publiquen las sentencias.

Otra circunstancia que me preocupa es la ineficiencia de los centros de investigación nacionales para descubrir las redes de pedofilia. Esta investigación nace en el extranjero, denominada “Luz de Infancia III”, comandada por las autoridades de Homeland Security del FBI en Estados Unidos y del Ministerio Público de la Acusación de Brasil.

A mediados de 2019 fue detenido un hombre de 35 años en la localidad de San Martín de Buenos Aires, acusado de distribuir pornografía infantil en las salas de chat de sitios web; y en esa oportunidad el alerta llegó a nuestra Policía Federal por el FBI.

Para mencionar otro caso de tantos, el operativo “Infancia Burlada” uno de los operativos más grandes a nivel nacional, en el cual se detuvo a 16 personas en la Capital Federal, también fue originado por alertas internacionales de la Interpol de Alemania.

Entonces, que las redes de pedofilia actuantes en nuestro país sean alertadas desde el extranjero es llamativo, y se requerirán más aportes del Estado para que las investigaciones acá sean efectivas.

En mi opinión no hay grises cuando hablamos de pedofilia o pornografía infantil. Lamentablemente, existe una corriente de opinión mundial que quiere convencernos que la pedofilia es una inclinación sexual simplemente, como cualquier otra que podamos conocer.

En ese sentido, desde la cuenta oficial del senado en julio de 2019 se publicó un Tweet donde se indicaba que había pedófilos buenos y malos. Exactamente, el coordinador de psiquiatría en el Centro Privado de Psicoterapias de Buenos Aires, Sergio Grosman, manifestó: “Hay pedófilos que tienen conciencia moral y buenos frenos, y saben que llevar adelante su deseo genera un daño en otros, los abusadores son quienes carecen de frenos: esas personas no se recuperan porque no tienen intención de recuperarse”.

Esta nueva idea de género es extremadamente peligrosa y es el problema que debemos enfrentar con firmeza.

También este año por Acordada 29.363 la Suprema Corte de Justicia de Mendoza dispuso que no se utilice más el término pornografía infantil en escritos y actuaciones del Poder Judicial, estableciendo que en su lugar se denomine material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes (MASNNA) y material de explotación sexual de niñas, niños y adolescente (MESNNA).

Este cambio de terminología puede encubrir y ser usado para legalizar la pornografía infantil, aún cuando las intenciones de la Corte sean bien intencionadas.

¿Existe la posibilidad de producir pornografía infantil sin que se abuse o explote sexualmente a los menores de edad? Sí, los avances tecnológicos permiten que por inteligencia artificial se creen videos con menores que no existen, que son creaciones virtuales, pero que a los ojos de los humanos no podrían distinguir las diferencias. Eso también es pornografía infantil, pero podría en un futuro no ser delito en la medida que no hay menores reales involucrados.

Para finalizar, y no equivocarnos, la tenencia, producción y distribución de pornografía infantil es un delito, y no debe haber grises en la interpretación de la ley.

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