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PUBLICÓ EL FONDO EDITORIAL RIONEGRINO

12/10/2019

Christian Masello comparte “Reflexiones de un hombre herido”

Christian Masello comparte “Reflexiones de un hombre herido”
El autor y su séptimo libro en El Cordillerano. (Foto: Facundo Pardo)
Por: Adrián Moyano

Prosa poética que se inspiró en fotografías de su compañera: Noelia López. Un libro llamativo gráficamente, que habla de dolores fácilmente reconocibles por toda alma.

Todavía tiene ese aroma encantador que delata al libro que recién salió de imprenta: “Reflexiones de un hombre herido” es la nueva publicación de Christian Masello, prolífico escritor barilochense que naciera en Mar del Plata.

Llamativo desde un punto de vista gráfico, en un punto se trata de un emprendimiento familiar: suyos son los textos y de Noelia López, su compañera en la vida, las fotografías que, como veremos, dispararon la escritura. Ya está disponible en Bariloche (librería La Barca).

“Son fotos de Noelia que inspiran pequeñas prosas poéticas, que a veces conforman un todo orgánico, por decirlo de alguna manera”, introdujo Masello en la redacción de El Cordillerano. “Se pueden leer por separado pero de principio a fin tienen un sentido especial. Para mí es muy importante por varios motivos: no es la primera vez que escribo poesía pero sí es la primera obra de poesía publicada. En segundo lugar, porque está hecho junto a mi mujer. Hacía rato que yo quería trabajar sobre algunas fotos suyas porque no son normales, son fotos artísticas y cuando encontré un grupo que me hacía nacer una historia poética, trabajé sobre ellas”, historió el escritor y también periodista.

Noelia López.

El autor continuó con su enumeración. “Reflexiones de un hombre herido” también es importante “porque está dedicado a nuestro hijo Bioy, palabra e imagen para Bioy. Cuarto, porque lo publicó el Fondo Editorial Rionegrino (FER) y para mí es importante. Como pasó en su momento con la Editorial Municipal Bariloche (EMB), publicar por el FER para mí es importante y eso me lleva al quinto motivo: no es habitual que desde el Estado se apoye a la cultura. Que se apoye con actitudes, no solo con palabras. Cuando el apoyo se hace palabra escrita de verdad y se publica, es para resaltar, así que esa es la quinta razón: que Daniel (Welschinger), el director del FER, haya apoyado la obra y querido tenerla en su catálogo, esas son para mí razones muy importantes”, insistió Masello.

Aún restaban un par: “la sexta razón, para mí fue un placer tenerlo entre mis manos, ver la obra publicada y verla como yo la había imaginado. Me gusta mucho la edición, me gusta como quedaron las fotos y los textos. El séptimo motivo, es porque está prologado por un poeta valenciano muy conocido en España, Premio Nacional de Poesía, hecho que me hace sentir un honor especial. Que haya reconocido la obra y que haya querido prologarla, para mí es muy importante. Esos son los siete motivos que hacen que esta obra sea muy particular para mí. Aparte, es mi séptimo libro (risas). Siete llaves de misterio para abrir las puertas y salir a jugar”, bromeó.

Autobiografía

El título amaga con establecer cierta atmósfera confesional. “Siempre hay que diferenciar autor de personajes, por más que se trate de poesía. Siempre se tiende a identificar al autor con el personaje que uno inventa para escribir, se confunden los yoes aunque en este caso, no tengo por qué negarlo, es muy personal”, concedió Masello. “Si uno lee los textos de principio a fin, hablan de un dolor con el que cualquiera se puede identificar, un dolor que tenemos todos en mayor o menor magnitud, pero para cada uno, siempre es la mayor. A través de las páginas, ese dolor se va mitigando y hay una especie de sanación literaria”.

Esa descompresión “de alguna manera, es lo que dice Marzal en el prólogo: estas prosas de Christian Masello, como las fotografías de Noelia López, resultan medicinales, porque nos empujan al exterior, nos fuerzan a salir de nuestras guaridas para encontrarnos a la intemperie, hallarnos a cielo abierto y descubrir quiénes somos en mitad de la naturaleza, a solas con nosotros mismos… Yo digo que tanto las fotografías, que son casi pinturas en blanco y negro a mi humilde entender, como los textos, de alguna manera son una forma de paliar el dolor que todos llevamos adentro”, subrayó el autor.

Además, el tono elegido para las fotografías resalta cierto clima melancólico. “En realidad, las fotos ya existían y desde un comienzo, fueron en blanco y negro. Fueron sacadas a propósito en blanco y negro, así como (López) sacó otras en sepia y obviamente, en color. Eso ayudó a que yo también las viera como un conjunto. Creo que la más paisajística es la de tapa, la primera foto. En las demás se ven cristales de hielo o nieve resquebrajada y a cada uno, eso lo lleva a determinado lugar… A mí me llevó a escribir lo que escribí. Pasa como sentir un aroma que te lleva a la infancia o como cuando alguien ve en algo insignificante, lo más importante. Por algún motivo, una flor puede despertar un recuerdo o cierta sensación. A mí estas fotografías me inspiraron estos trazos poéticos, por llamarlos de alguna manera”, justificó el escritor. Reflexiones desde heridas que procuran sanar.

La portada.

Difícil definición

Con esta incursión en la poesía, puede decirse que Christian Masello ya visitó todos los géneros literarios. “Cuentos tengo publicados en antologías. He sacado libros difíciles de definir, que son mezcla de periodismo, ensayo y entrevistas, como pueden ser Tras las huellas del capitán Sabina, Misceláneas serratianas o el de Enrique Symns (Dolor, soledad y magia frente a las puertas de la eternidad). Al segundo libro sí lo podríamos definir como un cuento, pero estaba mezclado con periodismo porque tenía una entrevista a Jaime Roos adentro: Un sueño fuera de ambiente… Después, saqué dos novelas: Ella y Una bala, paredón y después, que fue la que publicó la EMB.

Este es poesía pero acompañada por fotografía, así que no sé qué genero puede llegar a ser”, bromeó.

De todas maneras, el padre de Bioy no es el más interesado en las convenciones y los límites. “En mis libros, en todos, son difusos. Por ejemplo, Tras la huella del capitán Sabina tenía un cuento dentro del trabajo periodístico y de ensayo. En este caso, si bien es poesía, no son poemas al uso nostro. Me gusta mucho escribir poemas, últimamente mucho, al igual que escribir bajo ciertas normas estrictas de la poesía, por ejemplo, sonetos. Pero en este caso, la obra es de prosa poética, como una narrativa que por la cadencia musical que lleva el texto, lleva a decir que se trata de poesía. En general, a mí los libros que más me gusta leer son los des-generados (risas) y así también me salen al escribir”.

El sello barilochense o patagónico en las imágenes de López no deben conducir a equívocos. “Los textos hablan del alma. El escenario, en este caso plasmado a través de las fotografías, me traslada a bucear en mí mismo. Los textos no hablan del paisaje en sí, sino de lo que genera ese paisaje. Por ejemplo, en Resquebrajado, hablaba de las personas en que uno confía y sin embargo, en algún momento, te defraudan (la foto reproduce una pequeña grieta en la nieve). Después, todo lo contrario, unos cristales que brillan (otra vez la nieve) te hacen pensar en esas personas que aparecen de la nada y son pequeños guías en tu vida, aunque los veas solo una vez. Son inspiradoras, pero no hablan del paisaje”, insistió.

Christian Masello (Foto: Facundo Pardo)

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