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VICTIMA Y TESTIGOS COMPROMETIERON SERIAMENTE AL ACUSADO

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30/09/2019

Con duro relato, comenzó juicio por intento de femicidio

Con duro relato, comenzó juicio por intento de femicidio
Con duro relato, comenzó juicio por intento de femicidio

Los jueces Marcelo Chironi, Romina Martini y Sergio Pichetto, juzgan desde este lunes (30/9) a Carlos San Martín, a quien los fiscales Tomás Soto y Martín Lozada acusan por haber intentado asesinar a su ex pareja. Los relatos describen con contundencia los movimientos que desplegó el acusado y el temor que generó en las víctimas.

San Martín está acusado por los delitos de tentativa de homicidio agravado por femicidio, amenazas, portación ilegal de arma de fuego y daños, por dos episodios nocturnos en los que atacó a su ex pareja y además provocó destrozos y profirió amenazas. La acusación fiscal se concentra en dos hechos ocurridos el 24 de enero y otro que inició el 14 de abril y culminó en las primeras horas del 15.

Pero las escenas de violencia verbal, psicológica y las escenas de celos o control, eran habituales durante los años que duró la relación que los unió y fruto de la cual nació un niño. Y habían provocado un desgaste tal que la pareja se rompió mucho antes de que la mujer lograra separarse.

San Martín se fue de la vivienda que compartían y paró en la vivienda de sus padres pocos días antes de su cumpleaños, en diciembre de 2018. Revisando el celular de la mujer, había visto que ella intercambiaba mensajes con un hombre. 

Un mes y unos pocos días después, el 24 de enero de 2019 cerca de las dos de la mañana, se presentó en la vivienda de la mujer, justo cuando ella había acordado encontrarse con aquel hombre con el que se escribía. San Martín abrió un postigo y rompió un vidrio. Luego rompería todos los de la vivienda. Insultó y amenazó a la mujer y al sujeto que la acompañaba y se retiró antes de que llegara la policia.

Ya en el mes de abril, el acusado llamó desde un teléfono desconocido a la mujer y le manifestó que le volaría la cabeza de un disparo. Apenas horas después, fue hasta la vivienda y efectuó un disparo desde el exterior de la vivienda que por pocos centímetros no dio en la cabeza de la mujer, que estaba en el interior junto a sus dos hijos menores de edad.

Un relato sin dubitaciones

El relato de la mujer ante el tribunal fue cronológico y preciso y por momentos, cargado de dramatismo. Relató que San Martín se enteró que un hombre llamado Lucas estaba entrando en su vida y lo comenzó a hostigar. Inicialmente no podía creer lo que ocurría. San Martín publicaba la cara de Lucas en perfiles y estados de redes sociales y escribía comentarios al respecto, pero al mismo tiempo le enviaba permanentemente mensajes a ese hombre. Por si fuera poco, los vecinos lo veían merodeando el barrio.

La misma noche que aceptó encontrarse con Lucas, ocurrió el primer hecho que le atribuyen a San Martín. Dijo que mientras conversaban, en el interior de la vivienda, San Martín abrió un postigo, estaba enfurecido, con "los ojos rojos de ira". Inmediatamente le dio golpe de puño al vidrio y lo rompió, mientras profería insultos y amenazas.

Tras llamar a la policía se alejó. Las autoridades trasladaron a la víctimas hasta la Comisaría de la Familia para realizar la denuncia y San Martín continuó llamándola de manera insistente. Cuando regresaron al domicilio, ya en la madrugada, notaron que el sujeto había regresado a romper más vidrios de la vivienda y que inclusive había ingresado, llevándose una billetera de la mujer y un teléfono del hombre, que habían quedado arriba de la mesa sobre la que antes conversaban y compartían una botella de vino.

DIjo la mujer que llamó al número de Lucas y atendió San Martín, quien nunca devolvió ese aparato. Tras varias discusiones y reclamos, mucho más adelante, si aceptó devolver la billetera a la víctima. "A Lucas no lo volví a ver desde esa noche, lo espantó", relató la mujer y agregó que después del hecho "no pude volver a dormir en paz, porque me dijo que nunca me iba a dejar tranquila", aunque mostró su decisión "Yo había logrado sacarlo de la casa, de mi parte no había vuelta atrás", aseguró.

Sobre el segundo hecho recordó la amenaza realizada por San Martín y explicó que cerró todos los postigos de la casa, cerró el portón que da a la calle con llave y se quedó en el interior de la vivienda con sus dos hijos, intentando mantener la calma y desarrollar tareas cotidianas.

Llamó a la policía, a una vecina y a su hermana para contarles lo ocurrido y pedirles que estén en alerta. Mientras colgaba ropa recién lavada, sintió un estallido de vidrios y no entendía que ocurría, hasta que pudo detectar el orificio que el proyectil disparado por San Martín, había dejado en la ventana y el postigo.

Para los fiscales, San Martín "De modo obsesivo la celó, la amenazó y persiguió”, pero la defensa señaló que los hechos ocurrieron en un marco de infidelidades. El acusado aceptó brindar su versión de descargo ante los jueces, relatando que el día en que rompió los vidrios, encontró a la mujer y a Lucas semidesnudos, al observar por una ventana y que fue insultado y amenazado, por lo que reaccionó con bronca, aunque adujo que luego pidió disculpas y pagó la rotura de los vidrios.

Para respaldar seriamente el testimonio de la víctima, la fiscalía convocó a declarar a Lucas Mansilla, el hombre con el que la víctima iniciaba aquella vez una posible relación. Al igual que la mujer admitió que se estaban conociendo. Y explicó que durante el hecho tuvo temor y que aunque intercambió algunos mensajes días después del hecho con la mujer, no volvió a encontrarse con ella.

La hermana de la víctima, relató un episodio en el que varios integrantes de la familia habían pasado un día de picnic en el lago. En el transcurso de la jornada San Martín y su hermana discutieron y él la dejó en el lugar con los niños con la ropa toda mojada, se subió al auto y la abandonó enojado porque le habían pedido que no sigua ingiriendo bebidas alcohólicas.

Mariano Colombo